Es motivo de alegría que ofertas cinematográficas de este calibre tengan lugar en otros puntos del país. Aquí les ofrecemos la segunda y última parte de nuestra revisión del festival.

 

Hay un par de características que hacen especial al Riviera Maya Film Festival (RMFF).

La dinámica del festival con su ciudad sede es interesante, nunca había asistido a un festival de cine en el que tantas funciones comenzaran con las butacas llenas sólo para terminar con la mitad del quórum. No hubo película en que no sucediera. En comparación, el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) lucha por la cantidad de gente dentro de las salas.

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Quizá todo se deba a la oferta de atractivas actividades en Playa del Carmen y lo poco llamativo que resulta una película rusa de tres horas en comparación con la cantidad de bikinis paseándose en la arena.

Otro punto es su programación, con una equilibrada mezcla de cine de autor y trabajos de vena más comercial. Una combinación que recuerda al fallecido Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México (FICCO), el mismo programa en la capital causaría revuelo. Es motivo de alegría que ofertas de este calibre tengan lugar en otros puntos del país.

Sin más, va el repaso al resto de la programación que tuve oportunidad de apreciar en el RMFF:

Cumbres (2013)

En su ópera prima, el director mexicano Gabriel Nuncio (productor de Voy a explotar y El lenguaje de los machetes) toma como base “Los asesinatos de Cumbres” para narrar la historia de dos hermanas unidas por la emergencia y la tragedia. Nuncio opta por evitar las facetas más polémicas/amarillistas del caso, enfocándose en el desarrollo de sus personajes y la situación psicológica por la que pasan. Pequeños detalles nos informan la distante relación de las hermanas, quienes irán uniéndose poco a poco. Ojalá logre estreno comercial.

Nymphomaniac Vol. I & II (2014)

Sin duda la película con más demanda del RMFF, con el público peleándose por una butaca. El nuevo proyecto de Lars Von Trier cumple con su lado más polémico, algunos la llaman una obra maestra y los de enfrente un verdadero fraude, comentarios comunes en el cine del danés. Nymphomaniac se queda corta en la promesa del director de crear un nuevo género –el disgresionismo–, cuando es la suma de diversas influencias refriteadas. Hay que reconocer el olfato de Von Trier para crear un fenómeno mercadológico más que cinematográfico y seguir con su costumbre de fuertes personajes femeninos. ¿Sigue siendo transgresor mostrar penes, vaginas y pechos en pleno 2014? No.

Dom Hemingway (2013)

Con ecos del cine de Guy Ritchie y Danny Boyle, Dom Hemingway está cargada de buenos diálogos y una estética atractiva que se va deslavando conforme avanza la historia central. Dom (Jude Law viviendo un segundo aire en su carrera) es un ladrón que pasó 12 años en la cárcel por no testificar en contra de su jefe. Carismático y libre, espera recibir un premio por su lealtad. Demián Bichir interpreta a un mafioso ruso con un acento falso al estilo de parodia de James Bond. Adecuada para llevar a tu novia al cine durante una tarde lluviosa.

Para aquellos que no pueden contar historias (For Those Who Can Tell No Tales, 2013)

Jasmila Zbanic es una directora de origen bosnio que ha dedicado su carrera a hacer conciencia de los crímenes cometidos durante la guerra yugoslava, en especial los delitos contra mujeres. Para aquellos que no pueden contar historias otro alegato a favor de la toma de conciencia, en este caso visto desde la perspectiva de una turista australiana horrorizada por lo sucedido durante la guerra. Su lado panfletario le resta al resultado final.

Cortina cerrada (Pardé, 2013)

El iraní Jafar Panahi fue condenado a no filmar ni involucrarse con el cine por las autoridades de su país, la sentencia no impidió el lanzamiento en festivales de Esto no es una película (In film nist, 2011), su sensible manifiesto sobre la urgencia artística y la necesidad de expresar su arte. Los temas de esa película se filtran a su nuevo trabajo, aunque sin la contundencia de aquél. Un texto más amplio, acá.

El doble (The Double, 2013)

Es interesante la transformación que ha vivido la carrera de Richard Ayoade: de cómico de televisión (en The IT Crowd) a cineasta con aspiraciones. Basada en una novela de Fyodor Dostoevsky, la cinta se centra en la gris existencia de Simon James (Jesse Eisenberg) y sus fútiles intentos por conquistar a su compañera de oficina, Hannah (Mia Wasikowska). Cuando un nuevo empleado llega a la compañía y parece ser idéntico a Simon, además de lograr todo lo que éste quiere, su realidad comienza a colapsar poco a poco. Ayoade demuestra tener talento tras la cámara con su segundo ambicioso álbum y buena mano para los actores. Eisenberg parece ser un actor completamente diferente en cada uno de sus papeles.

Sapi (2013)

Brillante Mendoza es conocido por sus ejercicios y estilo de corte intimista, en Sapi lo deja de lado para parodiar/ridiculizar el cine de terror filipino y sus mundialmente famosos programas de exorcismos. Dos cadenas filipinas en lucha por el rating tratan de conquistar al público con tomas de exorcizados, cuando una de ellas obtiene el material, el equipo de la otra tiene que hacer trampa para no perder audiencia desatando una maldición demoníaca sobre ellos. El chiste se agota pronto.

Cenizas del pasado (Blue Ruin, 2013)

Un misterioso vagabundo (Macon Blair, doppelgänger de Paul Giamatti) es informado de la próxima liberación del asesino de sus padres, así inicia una sangrienta saga de venganza sin claros ganadores. En su segundo largometraje, Jeremy Saulnier logra crear una atmósfera tensa y cautivante para demostrar lo inútil de los ajustes de cuentas, de manera similar a lo planteado en Shotgun Stories (2007) de Jeff Nichols. El enfoque directo de Saulnier le otorga un toque singular a la historia, su siguiente trabajo demostrará si se trata de flor de un día o un cineasta digno de atención.

Oldboy (2013)

Todo remake inicia con desventaja. La expectativa de los fans por el trabajo final es tan grande que el fracaso es probable. La nueva versión de Oldboy sufre por eso, el estudio tiene tanto temor de fallar con el público que termina por hacerlo. Si a eso sumamos que el director perdió el interés durante el rodaje y su estilo no se asoma por ningún lado, estamos ante uno de los grandes fracasos del año. Más al respecto, aquí.

Un toque de pecado (Tian zhu ding, 2013)

Cuatro historias llenas de violencia en apariencia aleatoria se entrelazan en el nuevo esfuerzo tras la cámara de Zhangke Jia. Un toque de pecado es un filme cargado de simbolismos sobre la modernidad en China, su sistema de gobierno y el sometimiento de las clases bajas en favor de los grandes millonarios. Para Zhangke sólo hay una consecuencia lógica de la represión: la violencia.

Bajo la piel (Under the Skin, 2013)

Casi diez años después de su trabajo pasado (Birth, 2004), Jonathan Glazer regresa con fuerza entregando un trabajo misterioso, intrigante, bello y sublime en dosis casi idénticas. Un extraterrestre (Scarlett Johansson) tiene la misión de cazar hombres y llevarlos a un negro vacío, poco a poco comenzará a cuestionar el valor de su misión. El cineasta británico está más interesado en el flujo onírico/pesadillezco de las imágenes que en contar una historia. Bajo la piel dejará a muchos frustrados por la falta de respuestas, sin embargo Glazer sólo está interesado en hacer las preguntas. Un comentario más amplio, acá.

Nos vemos el próximo año en el RMFF.

 

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