El índice de precios de los alimentos del Banco Mundial mostró que los precios internacionales del trigo cayeron un 2%, del azúcar un 6%, del aceite de soja un 11% y del maíz un 1% entre febrero y junio.

 

Reuters

 

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WASHINGTON – Los precios globales de los alimentos cayeron un 2% en el último tramo de cuatro meses, marcando el tercer período consecutivo de declive, ante una baja en las importaciones desde Oriente Medio y Africa, dijo el jueves el Banco Mundial.

Una menor demanda empujó los precios a una baja del 12% desde su máximo de agosto del 2012, aseguró el organismo.

El índice de precios de los alimentos del Banco Mundial mostró que los precios internacionales del trigo cayeron un 2%, del azúcar un 6%, del aceite de soja un 11% y del maíz un 1% entre febrero y junio.

El índice, que mide los precios de exportación de los alimentos, grasas y aceites, granos y otros alimentos en dólares estadounidenses nominales, cayó en un 2%.

Las mejores condiciones climáticas tras las sequías del año pasado ayudaron a impulsar la producción de trigo. El banco dijo que espera que las buenas cosechas en los principales productores se mantengan, mientras el clima desfavorable en el norte y centro de Europa, Rusia y China no cause daños a la producción.

La producción global de maíz llegaría a un máximo histórico este año, según el reporte, parcialmente debido a una recuperación en la demanda de los productores de etanol en Estados Unidos.

Aunque los precios se han estabilizado recientemente, la volatilidad de los precios de los alimentos en los últimos años ha llevado a los países en vías de desarrollo con altos niveles de pobreza y débiles redes de seguridad a responder con un alza en los subsidios al consumo de alimentos, dijo la institución que combate la pobreza.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional realizaron un gran esfuerzo el año pasado para llamar a los países a eliminar los subsidios a los alimentos para disminuir las presiones sobre los presupuestos gubernamentales y liberar más fondos para el gasto en salud y educación.

Ambas instituciones también cuestionaron si esos subsidios realmente combaten la pobreza, ya que habitualmente llegan a agricultores a gran escala o personas con buenas conexiones en vez de a los más pobres.

“Los programas de subsidio alimentario mal diseñados que carecen de transparencia y control en la implementación no benefician a los pobres”, dijo Jaime Saavedra, vicepresidente activo para reducción de la pobreza y administración económica del Banco Mundial. “Estos programas pueden ser muy costosos y propensos a la corrupción, además de gastar escasos recursos fiscales”, agregó.

Según el reporte, formas más directas de transferencia, como cupones de alimentos y obras públicas, son más efectivas para ayudar a los más pobres.

 

 

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