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La presión por aumentar los ingresos y las ganancias inhibe los esfuerzos de las compañías por fortalecer prácticas anti soborno y combatir la corrupción, al grado de que este rubro no es prioritario para muchos directivos y, en ocasiones, es considerado un estorbo, de acuerdo con un estudio de la firma de abogados Hogan Lovells BSTL.

En el estudio, basado en entrevistas a 604 directores de cumplimiento (Chief Compliance Officer), de empresas con ingresos anuales superiores a 350 millones de dólares (mdd), se destacó que 59% de las empresas tiene una “cultura de las ganancias” que prevalece sobre la prevención de corrupción y sobornos.

El 44% de los encuestados dijo que sus empresas no cuentan con programas para prevenir estas prácticas.

La presión por no cumplir las metas de ventas en las organizaciones hacen que los empleados teman perder sus trabajos. El 57% de los COO dijeron que se debe reducir esta coacción si se quiere combatir la corrupción y los sobornos. Pero, al parecer, la cultura de las ventas está enraizada en muchas empresas.

De acuerdo con el estudio, Dirigiendo el camino; navegar entre los riesgos de soborno y corrupción, 43% de los directores generales (CEO) no rechazarían un contrato aunque presente riesgos de corrupción.

Mientras que el 35% de los CEO’s admitieron que no apoyan abiertamente los programas anti corrupción en sus empresas.

53% de los directores de cumplimiento (COO) dijeron que encuentran resistencia dentro de sus organizaciones para implementar prácticas contra la corrupción, debido a que son vistas como “un dolor de cabeza” y un obstáculo que interfiere con la operación diaria y con los objetivos de ventas.

“El reto más grande para las empresas multinacionales es adaptar las políticas de anti-soborno y anti-corrupción de forma efectiva en sus operaciones. Las empresas deben asegurarse de cumplir con todos los requisitos legales en todas las jurisdicciones en las que operan para poder contar con evidencias, en caso de ser necesarias, que ayude a su personal a decidir qué es aceptable, y qué constituye soborno y corrupción”, dijo Crispin Rabinet, director general de Investigaciones, Crímenes de cuello blanco y fraudes de Hogan Lovells, en un comunicado.

El 70% de los COO admiten que la presión regulatoria sobre las empresas va en aumento y los gobiernos asumen una postura de tolerancia cero contra los sobornos. Pero a la vez reconocen que tienen muy poca comunicación con los CEOs para implementar una estrategia anticorrupción.

Sólo el 39% de los directores de cumplimiento reportan directamente a su CEO y el 57% consideran que las empresas mantienen en secreto operaciones importantes.

Más de la mitad de los COOs (53%) considera que su compañía está en una “crisis de cumplimiento”.

“Las organizaciones multinacionales no pueden arriesgarse a no tomar cartas en el asunto, deben impulsar acciones proactivas para dejar muy claro que el anti-soborno y la anti-corrupción están en el ADN de su empresa”, alertó Rabinet, de Hogan Lovells.

 

 

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