Los cambios fiscales en 2014 harán que muchas empresas  eliminen las prestaciones y en otros casos  piensan ampararse ante la menor deducibilidad de las mismas.

 

 

Rosa E. Rios ha trabajado cinco años en su empresa y ahora tendrá cambios en cuanto a su régimen laboral que afectarán sus ingresos.

Junto con sus compañeros ha sido notificada que las prestaciones como la caja de ahorros y aportación a su plan de pensión, entre otras, se incorporarán al sueldo, lo cual hará que se incremente su ingreso mensual.

No obstante que parece atractivo a primera vista, lo que está haciendo la empresa puede representar pagar más impuestos tanto para el trabajador como para la empresa misma.

Y es que las prestaciones este año ya no serán deducibles al 100%, sino que se podrán deducir entre 47 y 53%  de acuerdo con los cambios fiscales que entraron en vigor el primero de enero de 2014.

Francisco González, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) destacó que este cambio representa un reto para muchas empresas que analizarán que es lo más conveniente, si mantener estos beneficios o incorporarlos al salario del trabajador.

“La deducibilidad ya no es atractiva para una empresa y algunas pueden pensar en ampararse pero el tema debe ser analizando más a fondo”, destacó.

Rosa E. Rios, como muchos de sus compañeros desconocen las implicaciones de esta decisión.

Recibía al final de año su aguinaldo y caja de ahorro que le descontaban de su sueldo y que la empresa ponía otra parte. Ahora esto ya se incorpora al sueldo, pero sin los intereses que generaba.

Más aún, las aportaciones al plan de pensiones se verán canceladas por parte de la empresa lo que repercutirá en el futuro cuando desee jubilarse y que será con un menor ingreso.

En suma, hay una afectación pues pagará más impuestos y sus ingresos al final de año pueden ser menores al anterior esquema, destacó González.

Abraham Hernández, presidente de Vitalis, firma especializada en fondos de pensiones y ahorro para los trabajadores, destacó el mayor sueldo para el trabajador que se derivará de esa medida va a generar en materia tributaria mayor carga social para la empresa. Esto podría ser entre 25 a 30% de aumento en carga social para las empresas.

“Al sumar las prestaciones al salario del trabajador propiciará un sueldo mayor y por ende, la empresa deberá pagar más por otros conceptos como Seguro Social o Infonavit”, reiteró.

Esta situación se vería claramente en el caso de los sueldos altos. En el caso de trabajadores con ingresos superiores a 25 salarios mínimos, el impuesto adicional que les causaría a éstos incorporar las prestaciones a su sueldo es superior al impacto fiscal para la empresa por la deducibilidad parcial”.

Advirtió que algunas compañías están analizando el amparo, por lo que se puede anticipar que Hacienda genere algún esquema de equilibrio derivado de las demandas empresariales en la materia.

Lo pertinente es que las compañías cuenten con un estudio profesional -empleado por empleado-, de la situación particular de los esquemas de prestaciones, ya que una decisión equivocada podría generar una erogación mayor a la debida.

Recordó que el artículo 28 de la Ley del ISR, fracción 30, contempla un candado para evitar que las compañías recorten las prestaciones de sus empleados, pues en caso de hacerlo, no tendrían derecho a la deducibilidad.

 

 

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