Durante el pasado E3, Microsoft reveló el nombre comercial de lo que durante un año fue conocido como Project Scorpio, la versión más poderosa de la octava generación de consolas de la compañía.

Así, el 11 de junio pasado supimos del Xbox One X, que la compañía de Seattle definió como la “consola más poderosa jamás creada”, con 6 teraflops de capacidad de procesamiento gráfico (cortesía de AMD), un procesador de 8 núcleos a 2.3 GHz y 12 GB en RAM.

¿Que qué son teraflops? Empecemos por lo básico, FLOPS es un acrónimo de Floating point operations per second, u operaciones de punto flotante por segundo, una medida de rendimiento usada en la informática que hace referencia al número de operaciones matemáticas que un procesador es capaz de hacer por segundo, y un teraflop indica que un dispositivo es capaz de procesar 1012 FLOPS, lo que, seamos sinceros, no nos dice mucho.

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Para poner las cosas en contexto, podemos decir que el PlayStation Pro, la consola más poderosa de Sony, es capaz de procesar 4.2 teraflops.

¿La diferencia es clara? La respuesta es sí y no.

Definitivamente el Xbox One X tiene una mayor capacidad para entregar gráficos en 4K nativo, HDR10 y sonido Dolby Atmos, e incluso hacerlo a 60 fps, o cuadros por segundo (el PS4 Pro, por su parte, corre la mayoría de los juegos en resoluciones más bajas y después escala a 4K, o baja el número de fps a 30, o ambos).

Sin embargo, si quieres tener una verdadera experiencia de juego, tienes que invertir en una pantalla 4K, idealmente compatible con tecnología HDR (que entrega negros más profundos y colores más brillantes), y un buen sistema de audio, de otra manera no podrás apreciar el potencial de la One X.

Durante la prueba, tuvimos oportunidad de jugar Forza Motorsport 7, Assassin’s Creed: Origins y una versión mejorada de Gears of War 4. De ellos, sólo el primero era una versión final que ya está en estantes, los dos restantes eran versiones de desarrollo que, si bien entregan una experiencia notablemente superior en cuanto a texturas y frame rate, aún tienen algunos detalles por pulir en los detalles finos.

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Detalle del Xbox One X. (Foto: Carlos Morales/Forbes.)

No obstante, Forza Motorsport 7 (el único de los tres juegos con 4K nativo, HDR y 60 fps) sí deja perfectamente claro de qué es capaz la One X. En todo juego esperas encontrar un gran nivel de realismo, pero éste es vital cuando se habla de un juego de automovilismo, y aquí los detalles hablan por sí solos, desde los granos de arena llevados por el viento hasta las distintas texturas de los materiales en el tablero del Porsche 911 GT2 RS corriendo por las autopistas de Dubai. El resultado es sorprendente.

En cuanto al catálogo, si bien hay muy pocos títulos con 4K nativo, hay una lista creciente de ellos que están recibiendo mejoras, y aquellos que tengas en tu biblioteca y cuenten con un parche disponible se actualizarán de forma automática y gra-tui-ta.

Vale la pena mencionar que, al ser parte de la misma generación que el Xbox One y el One S, el One X es compatible con todos los juegos de la generación, con todos los controles y cámaras, es retrocompatible y, si piensas comprarlo, sólo tendrías que cambiar la consola (y quizá tu pantalla).

El Xbox One X sale a la venta en México el 7 de noviembre a un precio sugerido de 11,999 pesos.

 

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