Es 2014 y la esperanza sigue matando. Los panteones están llenos de personas que esperaban. “Así se murió una viejita”, decía mi abuela.

 

 

 

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La señora Esperanza mata de nuevo

Algunos siguen esperando a juntar las cifras para hacer crecer el negocio o iniciarlo, esperando para capacitar a la gente, esperando a que las “cosas” tomen su rumbo esperando a “X” y esperando a “Y”. Y la señora Esperanza, que para algunos acompaña al 2014, capacita a su hijo “Esperancito” como asesino serial con algunas metralletas. Periódicos locales dudosos comentan que la Señora Esperanza tiene otra hija por ahí, y está igual de loca, no sabemos si es nombre o alias pero le llaman “Expectativa”.

Creíste que la señora Esperanza era tu amiga porque la muy manipuladora le hace sentir a los emprendedores y empresarios “Consuelo fugaz”. Y a algunos “Pepetoños” hasta “Chelos” les dicen. Parece que la señora Esperanza “les dio Toloache”, para que no descubran su estrategia de alimaña simbiótica.

La señora Esperanza sobreprotege a empresarios y emprendedores con sus frases clásicas: ¡Ya verás cómo vendrán tiempos mejores! ¡Ahorita aguanta y no arriesgues! ¡A ver cómo nos va con el nuevo gobierno! ¡Ay después, mijito, na más que lleguen los cheques!. Y algunos, con su sonrisita y el entusiasmo que les caracteriza, hasta la presumen diciendo: “Ya se hará, ya lo conseguiremos, la esperanza muere al último”… Y sí, es cierto: ¡Claro, pero primero te mata!

 

Modus operandi de Esperanza y Esperancito con empresarios y emprendedores

La Esperanza sólo agarra el cuchillo cuando te paralizas. Es como el juego de los “encantados”, pero al revés. El que deja de accionar pierde. Y la esperanza avanza paso a pasito con cada paralización tuya. Y la ves como a la luz de un “estrobo”. Como una secuencia de imágenes fijas, una a una, que se acerca a ti con la tonadita de psicosis de fondo.

 

Cómo actúa la señora Esperanza en la cotidianeidad

Mientras el emprendedor busca solventar sus necesidades consiguiendo recursos para volver a invertir y avanzar hacia la consolidación, el empresario no deja de ganar, lo que le permite vislumbrar las situaciones desde una perspectiva diferente. Mientras el emprendedor planifica cómo invertirá el dinero que gane para hacer crecer su negocio, el empresario se detiene a evaluar los riesgos para no perder lo avanzado. Eso pasa con muchos.

En este caso, ambas son acciones que definirán los resultados. Uno planificando cómo “echar la carne al asador” y el otro “como la vieja mula que antes no era arisca”. Uno espera ganar, el otro espera no perder.

Es importante que comprendas que aquí no hay esperanza que mate, porque la planeación, la evaluación y el análisis son acciones. Siempre y cuando se aterrizan al papel y se ejecuten.  El problema comienza cuando se van al cajón. Entonces sí hay que correr porque viene la señora Esperanza con Esperancito, y ¡Esperancito trae metralleta!

 

3 claves para cada uno:

Emprendedor:

  1. No esperes que los cheques lleguen, ellos no llegarán. Nunca he visto un cheque “con patitas”.
  2. Produce y no pares de producir, cobra y no pares de cobrar. Mi Ley 1 respecto a la naturaleza de los negocios es: “En los negocios como en la vida, la ley de la naturaleza es matar aquello que no crece o que no produce”.
  3. Piensa alternativas creativas y acciones paralelas, planes “b” “c” o “d” en abecedarios cíclicos de requerirse.

Empresario:

  1. Bien por la prevención.
  2. Mal por tu enfoque debilitante.
  3. Tu cabeza está siendo desaprovechada. Sumarle miedos a tu estrategia no te ayudará de nada. Aquí mi Ley 2 respecto a la naturaleza de los negocios: “En los negocios como en la vida, enfocarte en no perder lo avanzado es retroceder”. Pregúntate si no deberías de dedicarle ese tiempo a una actividad de mayor retorno de inversión como el “Análisis de lo que dejas de ganar si no te mueves”.

 

Reflexión

El punto no es generar de esto un sensacionalismo rotundo. Sólo tener cuidado que lo que consideres como “Esperanza” no te dé o sea:

a)      Un aliciente fugaz

b)      Un placebo para la frustración

c)      El escondite de la mediocridad

d)      Un capa de tus miedos

e)      Estancamiento

Porque si te paraliza, ¡ojo! Puede ser tu peor enemiga. Nunca esperes. Planea y aplica en las fechas que elijas, pero no te esperes. El mundo va rápido y los negocios más. No promuevo la espera, promuevo el análisis de un balance de riesgo inteligente, pero nunca motor del miedo o mal enfocado.

Según la Real Academia de la Lengua, la palabra procrastinar viene del latín procrastinare, que significa diferir y aplazar. De ahí recordarte mi ley 3: “En los negocios como en la vida, la palabra clave de todo resultado es la acción”. Que el aplazar sólo sea resultado de tu acción pasiva (la planeación, el análisis o la evaluación de riesgos) y no acción activa, provocada por el conformismo.

 

 

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