Esta semana celebramos el Día de las Madres. Más allá de la emotividad, potencial comercial, y/o reto logístico que para muchas personas representa la fecha, está la imagen de las mamás ejecutivas. Sí tal cual, le etiqueta inconsciente puesta sobre las mamás que trabajan dentro de las organizaciones. Cada uno de nosotros podrá tener una imagen distinta directamente relacionada a la experiencia con alguna de ellas, o grupo de personas específicas. Lo cierto es que, en términos generales, hay una preocupación real de muchas empresas por contratar mujeres en edad reproductiva. Podemos analizar los costos directos e indirectos que trae consigo un embarazo y el nacimiento de un niño para una empresa, así como el cambio de ritmo que trae como consecuencia en muchos de los casos para las nuevas mamás. También habría que considerar permisos, festivales, enfermedades de los pequeños, disponibilidad de horarios, viajes, etc., etc., etc.

Sin embargo, quiero hablar sobre lo que representa la decisión muy personal de ser mamá ejecutiva, y la productividad real al desempeñar un trabajo. Queramos o no, hay una percepción ligada al tema, que a lo largo de los años se ha convertido en una imagen tolerada socialmente en muchos casos de “insuficiente”.

 1) La productividad

La percepción que se tiene en general, sobre las mamás ejecutivas dentro de las organizaciones, es que son menos productivas. Sin embargo, un estudio realizado por el Banco Federal de Saint Louis explica que particularmente para los casos de mamás ejecutivas con trabajos de alto nivel de especialidad, aquellas con dos o más hijos, liberan de forma exponencial su productividad.

Este grupo de mamás-ejecutivas con alto nivel de especialidad, cuentan con habilidades técnicas y mentales, tienen una fuerte liga a la experiencia, así como cuentan con estudios avanzados. Tienen poco o nada de tiempo que perder. A nivel de perfil, se diría que divagar con las decisiones, está fuera de su entendimiento. La planeación es crucial y priorizan su asistencia a las reuniones de alto valor. Para ellas, la optimización del tiempo, el resultado y de cualquier esfuerzo emprendido es parte del ADN.

Y sí, tal cual lo imaginas, aún con una productividad exponencial vs sus pares del género opuesto, está pendiente la correlación en la mayoría de los casos a la remuneración.

Por otro lado, y en un tenor muy distinto, pero como base para ser de ese grupo elite de mamás ejecutivas, está:

2) La decisión.

Como mamás y ejecutivas, lo primero que se necesita decidir es la escala de prioridades sobre la que se tomarán las nuevas decisiones con un pequeño en casa. Mucho se ha vendido a las nuevas generaciones de mujeres que empiezan una vida laboral, alrededor de que todo se pude tener si se balancea. ¿Y te digo algo?, es cierto. Lo que se omite en ese proceso de venta es que hay una serie de decisiones a tomar, ligadas a costos personales y económicos. Mismas decisiones que toman los hombres de forma intrínseca y que como mujeres en un rol social tradicional son en ocasiones casi incuestionables.

Ese grupo de decisiones determinará una mezcla “logística-afectiva” única. Ninguna opción será buena o mala; el chiste es que sea congruente y le funciona a la mamá en cuestión. Es importante que la mezcla determinada por cada mamá ejecutiva sea una decisión consciente en vez de empujada por las circunstancias, que es cuando se pierde cualquier esfuerzo de productividad, y empieza la dualidad de culpa y deseo.

Las decisiones empiezan por elegir al papá y la expectativa que cada uno puede tener sobre el involucramiento en la paternidad, así como el plan de desarrollo de carrera y posibilidades reales de crecimiento al momento de la llegada del bebé. De aquí se desprenderán otra serie de decisiones como la red de apoyo tanto dentro de la organización, como a nivel de casa. Son inexistentes las fórmulas clonables; cada quien necesita tener claro que está dispuesto a ceder. Lo que le funciona a una persona, puede ser muy distinto de lo que otra mamá necesita o aceptaría. En esta mezcla de decisiones, también entra el tipo de empresa en la que se trabaja, y el rol en el que se desempeña.

Ambos puntos, productividad y decisión, tienen implicaciones económicas y personales. Y está tanto del lado de los líderes de la organización promover una cultura de alto desempeño, como de una mamá ejecutiva, sin importar su agenda personal familiar, entregar los resultados por los que se recibe una remuneración. Sin el resultado en la mano es aún más complicado tener conversaciones de flex-time, home-office, medio tiempo durante algunos años, y hasta de promociones.

La imagen de mamá ejecutiva actual se puede modificar con resultados y los adjetivos asociados. Personalmente creo que las oficinas son espacios para adultos en los que nada tienen que hacer los niños, y que trabajar en casa con niños, requiere de mucha disciplina y una red específica de apoyo.

 

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