Según un análisis, tener menos de 50 habitantes reduce la probabilidad de algunas comunidades para ingresar al programa Oportunidades, sin importar la condición de marginación que tenga la localidad. ¿Es esto eficiente para combatir la pobreza?

 

 

 

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El programa Progresa-Oportunidades es un programa de reducción de pobreza basado en incentivos y encaminado a mejorar el capital humano de hogares en pobreza extrema. Funciona a través de transferencias monetarias y en especie condicionadas al cumplimiento de asistencia escolar y revisiones médicas periódicas.

Inició el 8 de agosto de 1997 y a finales del mismo año, se habían incorporado 400,000 familias en más de 10,000 localidades, pertenecientes a 466 municipios en 12 estados. Al cierre del ejercicio fiscal 2013, el programa atendió a 5.8 millones de familias beneficiarias en más de 100,000 localidades[1].

Oportunidades ha sido uno de los programas sociales más conocidos a nivel internacional. Desde sus primeros años (entonces conocido como PROGRESA), fue un programa innovador en cuanto a varios aspectos:

  • Reemplazaba a un conjunto de subsidios alimentarios existentes que no se canalizaban hacia las personas más necesitadas ni en las localidades más marginadas (en su mayoría localidades rurales)[2].
  • Se enfocaba en el mejoramiento del capital humano de las familias en pobreza extrema con el objetivo de romper el círculo generacional de transmisión de pobreza hacia futuras generaciones.
  • Reconocía que los factores de educación, salud y alimentación están estrechamente relacionados en el desarrollo tanto del individuo como de su capital humano y, por lo tanto, usa una estrategia integral que considera los tres de manera simultánea.
  • Funcionaría bajo mecanismos transparentes de focalización y usaría medidas objetivas y replicables de identificación de familias beneficiarias, lo cual contrastaba con la política asistencial vigente en la primera mitad de los noventa.

 

Éste último punto es relevante, pues la focalización del programa funcionaría de la siguiente manera: primero, se seleccionarían las localidades que, por su nivel de marginación, son consideradas con alta o muy alta marginación; después, se aplicaría una encuesta (ENCASEH) a cada familia de la localidad y se obtendría un puntaje como resultado de la encuesta; por último, de acuerdo al puntaje, se seleccionarían las familias elegibles y se presentaría la lista a la localidad para su depuración o modificación.

Inicialmente, sólo las localidades rurales eran consideradas para entrar al programa, lo cual se puede apreciar en la siguiente tabla que muestra información de la cobertura de Oportunidades en sus primeros años:

TabOp

 

Dado que el criterio más difundido para la identificación de las familias beneficiarias era el nivel de marginación de la localidad, resulta interesante preguntarse si el programa atendió a localidades con muy pocos habitantes, pues el costo de llegar a ellos puede ser mayor al beneficio esperado de incorporarlas al programa.

Usando datos del programa, disponibles aquí, se puede obtener el siguiente gráfico:

Grafop

Este gráfico nos muestra, para distintos niveles de población (de 0 a 100 habitantes), la proporción de localidades con ese número de habitantes que ingresaron al programa Oportunidades en 1998. Como es posible apreciar, la proporción de localidades que entran tiene un cambio discontinuo aproximadamente en 50 habitantes. En otras palabras, lo que nos dice la gráfica es que la probabilidad de ingresar al programa en 1998 aumenta de forma abrupta cuando se cruza el umbral de 50 habitantes en la localidad.

Este resultado me parece sorprendente y sus implicaciones pueden ser de gran impacto. Por un lado, tener menos de 50 habitantes reduce la probabilidad de ingresar al programa, sin importar la condición de marginación que tenga la localidad (principal criterio de elegibilidad). Por otro lado, quedarse fuera del programa por tener pocos habitantes puede crear una brecha en la evolución de las características socioeconómicas entre las localidades que tienen poco más de 50 habitantes y entraron al programa, con aquellas que tienen un poco menos de 50 habitantes y se quedaron fuera.

Aunque se trate de información de varios años atrás, es muy importante evaluar los resultados de los programas públicos para un mejor entendimiento de sus efectos y un adecuado diseño de políticas públicas en el futuro.

 

 

 

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*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 



[1]Primer Informe Trimestral 2013. Programas de Subsidios del Ramo Administrativo 20, SEDESOL.

[2] Levy, Santiago. “Pobreza y transición democrática en México. La continuidad de Progresa-Oportunidades”. Brookings Institution Press, 2006.

 

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