Hasta ahora sólo vemos anuncios y logotipos de Pemex, pero muy pronto habrá pipas, terminales de almacenamiento y estaciones de servicio con marcas nacionales o extranjeras. El nacionalismo de los mexicanos estará a prueba en el consumo de combustibles.

 

En el sector gasolinero prevalece preocupación e incertidumbre por lo que pueda suceder en los próximos dos años. Antes que concluya 2015, los empresarios tendrán que haber obtenido el permiso que otorga la Comisión Reguladora de Energía (CRE) para las nuevas gasolineras y las que ya están operando.

De 11,366 estaciones que expenden gasolinas y diesel, 40% han obtenido el permiso de la CRE, y quienes no alcancen a tramitar el documento no podrán vender combustibles a partir del 1 de enero de 2016.

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Hasta ahora, los gasolineros no han definido si mantendrán sus negocios como franquicias de Pemex. Recordemos que antes de la reforma energética de 2013, la paestatal –convertida ahora en empresa productiva de Estado– era juez y parte, porque participaba como monopolio en la producción, transporte, almacenamiento y distribución de petrolíferos, y al mismo tiempo se autorregulaba y regulaba a los participantes, en este caso a los expendedores de gasolina y diesel.

Sin embargo, ahora que la CRE obtuvo la facultad de regular el mercado de petrolíferos, que paulatinamente se irá liberando, los gasolineros entrarán a un mercado de competencia desconocido.

“Este cambio nos saca a los gasolineros de la zona de confort porque entraremos a un camino nuevo”, asegura el líder de la organización Car-go, Fernando González Piña, quien agrega que algunos “deben dejar de pensar como pensaban antes y saber que ya no les funcionará seguir en la condición de pequeño feudal”.

Car-go y otras asociaciones se han constituido, en estos momentos de transición para el sector gasolinero, con el objetivo de congregar a los empresarios y realizar compras masivas a Pemex u otros abastecedores nacionales o extranjeros a precios competitivos que les permitan permanecer en el mercado.

Hay grupos que por sí solos son fuerza, como Oxxo, que tiene alrededor de 230 estaciones de servicio; PetroSeven, con 200, e Hidrosina, con 140. Ellos tendrán opción de establecer mejores condiciones de precio con sus proveedores, pero quienes tienen una, dos o tres estaciones prácticamente quedarían fuera de la competencia.

Con empresarios de ese estatus se ha integrado Car-go, con poco más de 200 estaciones de servicio; G500, cuyo número rebasaría las 700, y Alianza Energética del Norte y Veracruz.

Sin embargo, todavía permanece un alto número de gasolineros en la inmovilidad. Siguen creyendo en la autosuficiencia, y eso los podría sacar de la competencia, alerta el dirigente de Car-go, luego de sostener que la retiscencia al redireccionamiento del negocio podría generar escenarios muy complicados para el pequeño gasolinero.

Tendrán que ser muy creativos y astutos en el mundo de la competición, pues aunque el consumo nacional de combustibles crece, las ventas han disminuido al pasar de 500,000 litros en promedio mensual por gasolinera hace 10 años, a 450,000 litros en la actualidad, debido al aumento indiscriminado de gasolineras en el país.

A esa situación se suma la indefinición por parte de los organismos que están implementado los cambios para que en 2016 se opere mediante un sistema de permisos otorgados por la CRE, en 2017 se permita la libre importación de combustibles y en 2018 se liberen los precios.

Ante la incertidumbre, gasolineros evalúan la opción de vender sus establecimientos a grupos del país y foráneos que ya presentan algunas ofertas. También están en el dilema de seguir con la franquicia Pemex o buscar mejores opciones con otros abastecedores, porque la tarifa anual por mantener la marca Pemex es de 1% sobre ventas más cuota de mantenimiento.

El escenario visual no será el mismo. Hasta ahora sólo vemos circular pipas y carros-tanque con la marca Pemex, y las gasolineras usan anuncios y logotipos de la única empresa mexicana que ha operado en México, pero muy pronto visualizaremos pipas, terminales de almacenamiento y estaciones de servicio con marcas nacionales o foráneas. El nacionalismo de los mexicanos estará a prueba en el consumo de combustibles de Pemex o de actores extranjeros.

 

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