Una vez en la tienda en Internet, una autopublicación debe competir con miles de ebooks por la atención de los compradores y las tiendas rara vez ayudan.

 

 

En 2012 el escritor español Marcos Chicot ganó el cuarto lugar en el concurso Premio Planeta con su novela El asesinato de Pitágoras. Aunque el concurso prometía que los primeros cinco lugares serían impresos, Chicot fue informado que por motivos económicos su novela no sería publicada.

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Marcos estaba convencido de que había escrito “la mejor novela que podía escribir” y decidió publicarla como ebook. En 2013, El asesinato de Pitágoras se convirtió en el ebook en español más vendido del mundo. “He hablado con gente de Planeta y me han dicho que me ponen como ejemplo de cuándo no han sido suficientemente rápidos para reclutar talento”, comenta el autor.

La historia de Marcos Chicot no es única: miles de escritores han recurrido en el último lustro a algún sistema de autopublicación como Amazon KDP, Kobo Writing Life, Apple iBook Store o algún otro cuando una editorial rechaza sus manuscritos. Estos distribuidores insisten en que gracias a Internet los autores ya no necesitan intermediarios para llegar a sus lectores; desgraciadamente esto no es cierto para todos los autores.

En el mundo de la autopublicación, crear un libro no es sólo hacer el manuscrito: hay montones de tareas adicionales de edición, corrección, diseño y promoción que el autor debe realizar, y no todos los autores tienen la capacidad o el tiempo para ejecutarlas de manera cabal. Además de crear el libro, la promoción también tiene costos asociados que el autor debe absorber.

Una vez en la tienda en Internet, un libro autopublicado debe competir con miles de ebooks por la atención de los compradores y las tiendas rara vez ayudan. Por ejemplo, Amazon KDP sólo ofrece apoyos de promoción a los autores con la condición de que no publiquen en ninguna otra tienda en Internet, limitando efectivamente la presencia del autor en otros medios por medio de la técnica de “adoptar, extender y extinguir”.

Los autores deberían tener muy presente que las grandes tiendas de ebooks tienen un modelo de negocio basado en The Long Tail, donde sus ganancias vienen de miles de pequeñas ventas dentro de un catálogo enorme, pero para el autor individual vender sólo unas cuantas copias de su libro no es algo rentable.

Las tiendas en Internet toman el lugar del distribuidor y del punto de venta en la cadena comercial de los libros, pero aún no cubren los aspectos de calidad en los textos. El papel de los intermediarios en el proceso debe evolucionar, pero ése es tema para otro día.

La autopublicación es una alternativa real, pero los autores primerizos deben recordar que no es la bala de plata que las tiendas prometen. El éxito en el mercado abierto depende de que los autores y sus textos tengan presencia en la red y seguidores leales, a riesgo de quedar relegados.

 

 

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