La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de México es parte de la presión en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), sin embargo, esta medida proteccionista incluso terminará impactando a algunas entidades estadounidenses, aunque de manera marginal.

Después de que el mandatario republicano anunció que dicha medida se aplicará a partir del 1 de junio, la Secretaría de Economía mexicana respondió que impondrá medidas equivalentes a productos como aceros planos (lámina caliente y fría, incluidos recubiertos y tubos diversos), lámparas, piernas y paletas de puerco, embutidos y preparaciones alimenticias, manzanas, uvas, arándanos, diversos quesos, entre otros, hasta por un monto equiparable al nivel de la afectación.

La acción tomada por el gobierno mexicano podría tener efectos negativos para la economía de algunos puntos de Estados Unidos, como es el caso de Michigan, Arkansas, entre otros.

“Los estados de Michigan e Indiana serían de los más involucrados directamente en la parte acerera, mientras en la parte agrícola serían Iowa, California y Arkansas. Por el otro lado, lo que hay que plantear es la necesidad de México de imponer una posición muy firme ante la eventualidad de que el presidente Trump no quiere negociar, quiere imponer. Eso demuestra que México está cambiando de estrategia”, comentó José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

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Washington, por ejemplo, es de los principales exportadores de manzanas, mientras que Idaho lo es en productos como queso, y Michigan en algunos artículos de acero, de acuerdo con datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, que forma parte del Departamento de Comercio estadounidense.

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“Parte de la justificación del mandatario estadounidense es política, no económica. El acero y el aluminio mexicano no afecta la seguridad nacional de Estados Unidos. En ese sentido el imponer esas medidas, evidentemente tiene un objetivo político, contemplando que ya vienen las elecciones del país que gobierna el republicano, difícilmente mandará un mensaje de debilidad”, comentó.

Sin embargo, el experto prevé que la medida tomada por el gobierno mexicano impacte de manera marginal para el mercado estadounidense. “En México, Trump busca afectar al sector siderúrgico y del aluminio, y en Estados Unidos impactaría al sector automotriz, el agrícola, entre otros”, añadió de la Cruz.

Por su parte, Luis Aguirre Lang, presidente de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (INDEX), coincidió en que dicha medida de Trump es parte de la presión política hacia México.

“Es parte de la presión política para aceptar las condiciones que ha puesto sobre la mesa los renegociadores norteamericanos por el TLCAN. Todo el sector privado respaldamos las sanciones que está imponiendo nuestro gobierno y rechazamos las medidas proteccionistas a un socio comercial como México”, comentó el ejecutivo.

 

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