En mis dos artículos anteriores presenté el modelo de bienestar integral y compartí algunos consejos para cuidar tu salud física durante la cuarentena. En éste me enfocaré en el bienestar emocional. Esta dimensión del bienestar implica proteger tu salud mental, ser resiliente y manejar el estrés, administrar las emociones negativas y positivas, y mantener un balance y estabilidad emocional ante las crisis.

La ansiedad y el estrés son consecuencia de preocuparse por lo desconocido. La respuesta ante la pandemia y la recesión económica es individual, depende de tu contexto y de las cosas que te hacen diferente de otros.

¿Qué puedes hacer para proteger tu salud mental?

Limita las noticias y cuida lo que lees: Establece horarios para leer noticias, usar redes sociales y responder mensajes de texto. Evita contenidos disparadores de pensamientos estresantes y limita el tiempo que utilizas para ver contenidos que te afecten. La información muchas veces se presenta en tono sensacionalista y alarmista. Busca fuentes confiables y objetivas. Bloquea cuentas o personas que comparten contenido no verificado o negativo.

Apégate a rutinas: Procura mantener una rutina, pero asegúrate de que cada día tenga algo distinto. Levántate y ve a dormir a horas razonables. Duerme más y mejor. Planea tu agenda diaria incluyendo tiempo para trabajar, socializar, cuidar de tu salud física y relajarte. Cuando sea posible, sal al sol y disfruta la naturaleza.

Mantén contacto con otras personas: El aislamiento físico puede causar incertidumbre y llevar a la depresión. La comunicación virtual puede ayudarte a ti y tus seres queridos a sentirse menos solos y aislados. Establece una frecuencia para conectar con otras personas. Organiza encuentros virtuales con amigos para tomar café, comer juntos o conversar. Apóyate en ellos, recordando que ellos también pueden necesitar de tu apoyo.

Ayuda a tus hijos pequeños y adolescentes: Observa si hay cambios en su comportamiento o hábitos de alimentación y sueño, irritación o tristeza. Conversa con ellos y comparte como manejas el estrés para que les sirva de ejemplo. Establece una rutina que incluya actividades de aprendizaje, ejercicios, descanso y diversión.

Practica la autoaceptación: Estás manejando muchas cosas al mismo tiempo, en un contexto nuevo y estresante, y algunas no saldrán como esperas. Acepta que estás haciendo tu mejor esfuerzo en una situación para la que no estabas preparado, no te culpes, y sigue adelante. 

Gasta energía física: Ejercítate de manera regular. Encuentra tiempo para moverte todos los días, por al menos 15 minutos. Así tu mente no será tan obsesiva y tendrás menos ansiedad.

Come bien e hidrátate: Ante el estrés frecuentemente tendemos a comer demás, olvidar comer o hacerlo a deshoras. Toma mucha agua y come alimentos nutritivos y balanceados.

Medita: Aprovecha esta parada forzosa y mira hacia adentro. Haz ejercicios de respiración y estiramiento. Antes de dormir reflexiona sobre lo bueno y los retos que superaste en el día, y agradece.

Mantén tu mente ocupada: Encuentra un proyecto de largo plazo que te interese, o alguna actividad que exija tu atención y que disfrutes. Esto te ayudará a distraerte y te motivará a hacer pausas. Enfoca este período como una oportunidad para leer libros que te harán mejor, escribir el libro que siempre has tenido en la cabeza, o trabajar en esa obra de arte para la que nunca tienes tiempo.

Conéctate con tus emociones: Siente tus emociones y exprésalas. No las ignores. Vigila tus pensamientos y enfócate en lo positivo. Encuentra razones para reír cada día.

Ejercita tu paciencia: Dale a todos el beneficio de la duda y asume buena intención. Cada persona tendrá momentos en los que no estará de buen humor. No alimentes peleas verbales o físicas, ni guardes resentimientos.

Busca ayuda: Si tú, o alguien que te importa, se sienten sobrepasados por emociones de tristeza, depresión o ansiedad, o el estrés afecta tus actividades diarias varios días seguidos, busca ayuda en tu familia, tus colegas o tu terapista. Aunque estemos separados físicamente, podemos conectar en cualquier momento del día de manera virtual con grupos de soporte o ayuda profesional.

Los seres humanos somos más fuertes de lo que creemos. Recuerda cada día que esta situación es temporal y que eventualmente pasará. Que superaremos la crisis, saldremos fortalecidos y que el mundo cambiará para mejor y aprenderemos la lección que encierra esta crisis. Esta es tu oportunidad para cuidar de ti y fortalecerte personalmente para el futuro.

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