Si bien esperamos que estos vientos de volatilidad nos acompañen durante 2016, no creemos que estemos frente a una crisis financiera como la de 2008. Entre tanto, hay varias acciones que pueden realizar los inversionistas.

 

Por Axel Christensen

La volatilidad observada por los mercados globales en enero (de 2016) se ha extendido a febrero, llevando a muchos activos financieros a alcanzar niveles mínimos de varios años. Pareciera que estamos frente a una verdadera “tormenta perfecta”, con dudas respecto al crecimiento global, caída en el precio de materias primas (notoriamente el petróleo) y divergencias entre políticas de bancos centrales.

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La respuesta de los inversionistas ha sido volcarse masivamente en activos de refugio, como bonos gubernamentales de países desarrollados e incluso el oro. Si bien esperamos que estos vientos de volatilidad nos acompañen durante 2016, no creemos que estemos frente a una crisis financiera como la de 2008. Entre tanto, hay varios pasos que los inversionistas pueden tomar.

Desde comienzos de 2016 hemos visto una fuerte corrección en los mercados accionarios y de crédito, que parece haber superado incluso el deterioro observado en algunos indicadores económicos. Aunque algunos bancos centrales han realizado intervenciones para intentar calmar las cosas, estos mercados siguen buscando infructuosamente un piso.

La volatilidad ha sido alimentada por varios factores. Lo que ya parece haberse transformado en un patrón de comienzos de año es la incertidumbre acerca del crecimiento económico de China. A pesar de que el PIB de 2015 del gigante asiático observó el menor crecimiento en años, estuvo dentro de las proyecciones oficiales y estimaciones privadas. Nuestra visión es que si bien se observa un proceso de desaceleración, no vemos un “aterrizaje forzoso”, que parece preocupar a muchos inversionistas, aunque miramos con cautela el riesgo de una devaluación severa del tipo de cambio y sus impactos sobre los mercados financieros.

El mercado del petróleo, por otro lado, continúa enfrentando importantes desafíos debido a los altos niveles de inventarios y sobreoferta. Los precios por barril ya están por debajo de niveles vistos desde 2003, cayendo sobre 20% en lo que va de 2016. Esta corrección ha suscitado temores sobre el crecimiento económico global, observándose un incremento en la correlación entre los precios del petróleo y de acciones a nivel global (especialmente en EU y Europa). Aunque vemos una situación más positiva de la demanda, tomará algún tiempo para que el mercado del petróleo alcance precios que permitan la inversión necesaria en el mediano/largo plazo.

También las empresas de EU han alimentado la volatilidad esperada, debido al menor crecimiento al esperado de las utilidades corporativas observadas el último trimestre de 2015. Muchas de ellas han citado como explicación a ello el impacto del dólar más fuerte y una demanda global más débil. Lo anterior ha llevado a muchos inversionistas pensar que la Reserva Federal pueda modificar su plan respecto a futuras alzas de tasas de interés durante este año, tomando un camino más gradual.

Ante este escenario, hay algunas acciones que los inversionistas pueden adoptar para enfrentar de mejor manera estos vientos de volatilidad. Aquí van algunas de ellas:

  1. Adoptar estrategias de menor volatilidad, que resisten de mejor manera los periodos de turbulencia. Éstas consideran carteras que se construyen a partir de sobreponderar instrumentos que tienden a ser menos volátiles.
  2. Posiciones defensivas, que privilegian empresas de ingresos más estables y/o que reparten un alto nivel de dividendos.
  3. Diversificación a clases de activos de menor correlación a activos tradicionales. Clasificados de manera amplia como Alternativos, incluyen inversiones en instrumentos más ilíquidos como capital y/o deuda privada o en proyectos de infraestructura. También consideran estrategias “neutras a mercado”, donde a partir de posiciones largas y cortas en acciones o bonos, se aprovechan oportunidades de valor relativo más que buscar exposición a un determinado mercado.

Axel Christensen es Director de Estrategia de Inversiones para América Latina e Iberia de BlackRock.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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