Por Jeff Wilson*

A lo largo de los años, hemos escuchado que la inteligencia artificial (IA) es el futuro del mundo digital; hoy ese futuro está aquí. El auge del Internet de las Cosas (IoT) ha dado lugar a la interconexión de millones de dispositivos con los que interactuamos a diario y a su vez, una gran cantidad de datos ha sido recopilada y almacenada, impulsado así el desarrollo de la inteligencia artificial.

La Inteligencia Artificial representa una oportunidad importante para las empresas de todo el mundo. Un estudio realizado por McKinsey muestra que las aplicaciones de Inteligencia Artificial basadas en datos generarán 13 mil billones de dólares en una nueva actividad económica global para el año 2030. En América Latina, varios países están mostrando un gran potencial para aprovechar esta tecnología, pues de acuerdo a un estudio realizado por Mastercard y Harvard Business Review, mercados como Brasil, Chile, Argentina y México se encuentran entre los principales 20 países productores de datos en el mundo.

Cuando combinamos la Inteligencia Artificial con el aprendizaje automático, los sistemas pueden convertir los datos en información valiosa, lo que lleva a una toma de decisiones inteligente. En el mundo de los pagos en línea, esto nos permite reducir de manera exponencial las transacciones fraudulentas, mismas que representan pérdidas de 9 mil millones de dólares al año en todo el mundo.

¿Cómo funciona esto? Los sistemas de Inteligencia Artificial analizan miles de millones de transacciones y determinan la probabilidad de que el pago sea fraudulento para asesorar al banco cuando se realiza la transacción. Esta tecnología tiene la ventaja de analizar en tiempo real datos anónimos de pago del consumidor, del comerciante y del dispositivo, así como información geográfica.

Como referencia, imagine que un estafador obtiene la información de pago del titular de una tarjeta y trata de comprar algo en línea. La Inteligencia Artificial se puede utilizar en tiempo real para analizar muchos tipos de datos, como el historial de compras del consumidor con la tienda, el dispositivo y la dirección IP utilizada para el pago, así como la ubicación, el tiempo y el monto de la compra para determinar si es legítimo. El sistema trabaja para identificar patrones de actividad fraudulenta y determinar si el consumidor está siguiendo sus hábitos de compra usuales para evaluar la transacción y ayudar a identificar los riesgos de seguridad.

Mejorar la detección de pagos fraudulentos también permite aumentar la aprobación de los pagos legítimos, lo que aporta grandes beneficios para todos en la industria. Para los consumidores, esto significa una experiencia de compra en línea más segura y sin problemas. Los comerciantes pueden garantizar que todas las transacciones probadas se lleven a cabo, ayudando así a aumentar sus ventas. Del mismo modo, los bancos emisores pueden aumentar las aprobaciones de las transacciones reales sin correr riesgos adicionales.

Indudablemente, la Inteligencia Artificial está transformando la industria de pagos, por lo que, en el futuro, será crucial para las empresas del sector invertir en esta tecnología para mejorar aún más toda la experiencia en las ventas digitales.

*Vicepresidente Ejecutivo de Servicios de Mastercard

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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