La calificadora no ve problemas de gobernabilidad por las protestas, aunque cree que las manifestaciones podrían dar como resultado un énfasis adicional en las reformas estructurales.

 

Reuters

 

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Standard & Poor’s advirtió que las recientes protestas en Brasil podrían incrementar el gasto del Gobierno en servicios públicos en momentos en que el desempeño fiscal se ha deteriorado, pero la agencia dijo que no ve un pronto cambio de la calificación soberana del país sudamericano.

S&P, que en junio dijo que había una posibilidad en tres de que el país perdiera su nota “BBB” en los próximos dos años, dijo que una decisión sobre la materia se basará mayormente en la respuesta política de Brasil a un ambiente adverso de baja expansión económica y un frágil crecimiento de la inversión.

Una rebaja en la calificación podría producirse “si existe una mayor sensación de intervención en el sector público, que incrementará los niveles de deuda”, aseguró Sebastián Briozzo, analista líder de S&P para Brasil, a inversores y periodistas en una conferencia a través de internet.

“Existe un espacio muy limitado para maniobrar en la parte fiscal”, dijo Briozzo. Sin embargo, el analista agregó que S&P “no prevé ningún rápido cambio” en las calificaciones de Brasil, pero intentará tomar una decisión en los próximos 12 a 24 meses.

S&P fue la primera de las tres mayores agencias calificadoras en subir la nota de Brasil al grado de inversión hace cinco años, cuando el país se beneficiaba de un auge en los precios de las materias primas y era considerado una “estrella” dentro de los mercados emergentes.

La advertencia de junio fue vista como otra señal de decepción de inversores externos con la mayor economía de América Latina, que parece encaminarse a un tercer año de un mediocre crecimiento.

Briozzo dijo que S&P revisó el panorama de la nota de Brasil a negativa desde estable el 6 de junio debido a que “hemos visto señales de una potencial utilización de la política fiscal en una forma que no es consistente con la actual calificación”.

En los últimos meses Brasil ha desplegado una serie de exenciones tributarias y otros estímulos fiscales, en un fallido intento por apuntalar la economía. Dichas medidas, junto con un débil crecimiento económico, han rebajado el superávit primario del país a un 1.95%  de su Producto Interno Bruto, por debajo del 2.3% que prometió el Gobierno.

Desde que S&P revisó el panorama de Brasil, la perspectiva política y económica del país se complicó debido a una inesperada ola de protestas callejeras en demanda de un mejor transporte público, hospitales, escuelas y contra la corrupción.

 

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