Jaime Martínez Soto quería iniciar un proyecto energético para aprovechar las oportunidades que ponía al descubierto la Reforma Energética. Como le parecía retrógrada la quema de combustibles fósiles eligió las energías renovables.

“No tenía ni idea. Soy Ingeniero Químico, pero no entendía [de energías renovables]; tampoco mucho de negocios. En ese entonces, trabajaba con PMI Comercio Internacional, filial de Pemex. Decidí estudiar una maestría en Energía y después un MBA”, recuerda.

Muy pronto comprendió que necesitaba un brazo financiero fuerte. Ahí fue cuando Luis Roberto Pérez Aguirre, uno de sus mejores amigos, entró en escena.

En noviembre de 2013 crearon Proyecto Terra, un fondo de inversión cuyo capital es utilizado para comprar paneles solares que se instalan principalmente en casas habitación. Actualmente tienen 2,000 clientes en más de 12 ciudades de México. Ocho inversionistas son propietarios de los paneles y firman un contrato por 10 años. La inversión más reciente superó los 200 millones de pesos (mdp).

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La empresa adquiere los sistemas solares en México, Estados Unidos, Alemania y Canadá, fundamentalmente, y los instala en viviendas que pertenecen a tarifas DAC (Tarifa Doméstica de Alto Consumo) y 02.

“Por ejemplo: tú consumes 10,000 pesos de luz al bimestre. Nosotros ponemos un sistema de 20 paneles. Y hacemos que a CFE [Comisión Federal de Electricidad] le consumas 500 pesos de luz. Lo que hace el sistema es que consumas de la energía que se acumula durante el día y no la de CFE. Cuando no la estás consumiendo, se inyecta a la red de CFE. Nosotros, por ese sistema de paneles, cobramos, por ejemplo, 5,000 pesos [al bimestre]. Con ese monto, más los 500 pesos que le pagas a CFE, terminas pagando 5,500”, explica Jaime.

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La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos es un tema que sí le impacta a Proyecto Terra. Hubo empresas a las que, inicialmente, les atrajo el modelo, pero prefirieron no invertir, dada la incertidumbre política. A esto hay que agregar que ellos compran sus insumos en Estados Unidos, por lo que la imposición de un arancel podría afectarlos.

El panorama para Proyecto Terra es halagüeño y, en cinco años, sus socios la ven con presencia en dos o tres países de Latinoamérica. Ya se encuentran trabajando en el desarrollo de otros productos para atacar mercados que pertenecen a otras tarifas.

Luis Roberto ha participado en la creación de otros dos proyectos: Credilikeme, una empresa que nació en 2013 y, basada en los likes de los amigos de Facebook, otorga crédito personal de hasta 12,000 pesos. El otro proyecto es un fondo de inversión dedicado a apoyar a los pequeños productores mineros que carecen de capital para explotar las minas.

Jaime y Luis Roberto están convencidos de que es necesario democratizar el acceso al crédito para proyectos emprendedores:

“El 90% de los bienes raíces que se compraron en Madrid, España, el año pasado, fueron de inversionistas de México, Colombia y Venezuela. Es horrible que los que más tienen sean los que tengan mayor acceso al capital. Es cuando te das cuenta de que algo no está bien. Esas 5,000 familias, ¿qué hacen invirtiendo en Europa? ¡Que inviertan aquí!”, sostiene Roberto. Añade que el próximo Steve Jobs puede estar en Oaxaca: “¿Quién te dice que no?”.

 

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