Por Miguel Calderón Lelo de Larrea*

En varias instalaciones de sitios de telefonía móvil me he encontrado con la preocupación de la gente sobre que la radiobase instalada en su vecindad pueda tener algún efecto nocivo para la salud. Cáncer es la principal preocupación, pero me han llegado a comentar hasta de impotencia sexual.

Sobre el tema hay mucha desinformación y noticias falsas. Incluso, llegó a circular una foto de un huevo frito supuestamente cocinado sobre un celular encendido. Si hacen la prueba en casa verán que eso no es factible, pero habrán arruinado su teléfono.

En un estudio del 2011 el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (la IARC por sus siglas en inglés) publicó una monografía sobre los riesgos cancerígenos de las radiaciones no ionizantes. La IARC es la autoridad máxima en la elaboración de monografías sobre los riesgos cancerígenos para humanos sobre la base de una serie de agentes, compuestos y exposiciones. La IARC forma parte de la Organización Mundial de la Salud de la ONU.

El reporte tiene más de 481 páginas y sería imposible poder resumir el alcance de éste, pero nos centraremos en sus conclusiones:

Las radiaciones no ionizantes son aquellas que van desde los 30 KHz hasta los 300 GHz, esto incluye todas las emisiones de radio, televisión, WiFi, telefonía móvil, así como todas las radiaciones generadas por artículos eléctricos (teléfonos inalámbricos, relojes electrónicos, rasuradoras eléctricas o secadoras de pelo, entre otros). Todas estas radiaciones son absorbidas por los tejidos de los humanos generando que los mismos se calienten, la medida de esta absorción se denomina tasa de absorción específica (SAR por sus siglas en inglés) y tiene unidades de vatios por kilogramo (W/kg). Vale la pena mencionar que la intensidad de la radiación es directamente proporcional al tiempo de exposición e inversamente proporcional a la distancia que exista entre la persona y la fuente de radiación (mientras más lejos y menos tiempo, mejor).

Desde hace varios años, muchos gobiernos, basándose en el principio de precaución, han definido límites de seguridad para la exposición máxima a la energía de radiofrecuencia procedente de teléfonos móviles y sus radiobases. Estos límites máximos están destinados a evitar hipotéticos daños relacionados con el incremento de temperatura que esa deposición de potencia pudiera provocar. La regulación para la medida del valor SAR y sus máximos admisibles son establecidas por la Comisión Internacional sobre Protección Frente a Radiaciones No Ionizantes (la ICNIRP por sus siglas en inglés). En México, el IFT ha realizado dos consultas públicas sobre estos niveles máximos, tomando como referencia los niveles propuestos por la ICNIRP, pero no ha publicado los lineamientos respectivos y debería de hacerlo a la brevedad. Sobra decir que todos los concesionarios móviles han manifestado que operan por debajo de dichos niveles.

El estudio del IARC revisó decenas de estudios realizados en diferentes países, en diferentes momentos del tiempo, utilizando diferentes metodologías. Sobre las radiaciones emitidas por estaciones base (las antenas de concesionarios de telecomunicaciones), la monografía de la IARC concluyó que “todos los estudios realizados no sugieren una asociación positiva entre las señales de radio frecuencia emitidas por una fuente de transmisión fija y cáncer en el cerebro”. Conclusiones similares se emiten sobre riesgos de leucemia.

Sin embargo, cuando se analizó la exposición del teléfono celular a la cabeza del usuario, los resultados no fueron tan concluyentes. Si bien la monografía de la IARC concluye que “hay evidencia muy limitada en los humanos de la carcinogenicidad de las radiaciones de radiofrecuencia”, también dice que “se han observado asociaciones positivas entre la exposición a radiaciones de radiofrecuencias de teléfonos celulares y padecimientos de glioma y neuroma acústico”. Por lo cual la IARC no puede concluir que las radiaciones no son cancerígenas, pero tampoco puede concluir lo contrario, que sí lo son.

En respuesta a estas preocupaciones, la mayoría de los teléfonos móviles utilizan un mecanismo de “control de potencia adaptativo” para utilizar la mínima potencia de transmisión necesaria para mantener la calidad de la llamada. Las personas también pueden limitar su exposición reduciendo la duración de sus llamadas o usando dispositivos manos libres que pueden mantenerse alejados de la cabeza y el cuerpo.

Por todo esto, el grupo asesor que establece las prioridades futuras para la evaluación del riesgo de cáncer para la IARC ha incluido las señales de radiofrecuencias en el grupo de agentes recomendados con “alta prioridad” en el período 2020-2024.

Hasta la fecha todas las revisiones científicas de expertos concluyen en afirmar ausencia de riesgo para la salud por el uso de terminales móviles o exposición a señales de radio procedente de antenas si se cumplen los límites de exposición internacionalmente reconocidos por la ICNIRP. Algo que como ya dijimos cumplen todos los operadores móviles en México.

*Vicepresidente de Telecomunicaciones en CANIETI y Vicepresidente de Regulación y Relaciones Institucionales de Telefónica Movistar.

 

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