El presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó esta mañana alzas el 10% en las pensiones y el salario mínimo para amortiguar la inflación local, pero negó que los problemas económicos del país estén todos relacionados con la guerra de Ucrania.

Con una inflación anual cercana al 18% el mes pasado, el líder del Kremlin reconoció que 2022 será un año “difícil” para la economía rusa.

“Cuando digo ‘difícil’, no significa que todas estas dificultades estén relacionadas con la operación militar especial”, dijo Putin en una reunión televisada del Consejo de Estado en Moscú.

“Porque en los países que no están llevando a cabo ninguna operación -digamos, en el extranjero, en Norteamérica, en Europa- la inflación es comparable y, si se observa la estructura de sus economías, incluso más que la nuestra”, señaló Putin.

Sus comentarios ignoraron el hecho de que el aumento de la inflación en las economías occidentales es en parte consecuencia directa de la guerra de Rusia en Ucrania, que ha hecho subir los precios de la energía y los alimentos en todo el mundo.

La subida de las pensiones entrará en vigor el 1 de junio, mientras que la del salario mínimo lo hará el 1 de julio. Los analistas afirman que estas medidas no evitarán una fuerte caída de los ingresos reales.

Putin -cuyo índice de aprobación ha subido más de 10 puntos desde el inicio de la campaña de Ucrania, hasta el 82%, según un sondeo independiente del Centro Levada de abril- se comprometió en marzo a reducir la pobreza y la desigualdad este año, pese a las paralizantes sanciones occidentales y la elevada inflación.

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Putin sube pensiones y minimiza impacto de la guerra de Ucrania en la economía

La economía rusa se ha visto sacudida por un aluvión de sanciones occidentales sin precedentes, impuestas por su decisión de enviar tropas a Ucrania el 24 de febrero, los precios al consumidor se han disparado y las empresas extranjeras han abandonado Rusia en masa al hacerse casi imposible el comercio.

El Instituto de Análisis y Revisión de Expertos del banco VEB dijo que el aumento de los pagos sociales ralentizará, pero no impedirá, el descenso de los ingresos reales, los salarios y las pensiones de los rusos, una vez tenida en cuenta la inflación.

Incluso con un aumento del 10% en el salario mínimo y las pensiones de jubilación, el VEB prevé que los ingresos reales disponibles de los rusos caigan un 7,5% y los salarios reales disminuyan casi un 6% este año. El VEB también espera que la pobreza aumente al 12,6% este año desde el 11% en 2021.

El salario mínimo de Rusia se sitúa actualmente en 13.890 rublos (250 dólares) al mes, mientras que la pensión promedio de jubilación asciende a 18.521 rublos mensuales.

El aumento de los salarios y las pensiones puede agravar las presiones inflacionistas que el banco central trató de frenar con un alza de emergencia de las tasas de interés hasta el 20% a fines de febrero, cuando el valor del rublo se desplomó. Desde entonces ha recortado los tipos en dos ocasiones, ya que el rublo se ha recuperado.

El ministro de Finanzas, Anton Siluanov, dijo que las medidas costarán al presupuesto federal unos 600.000 millones de rublos (10.500 millones de dólares) este año y alrededor de un billón de rublos en 2023.

El jueves, el banco central celebrará una reunión de política monetaria fuera de plazo, en la que los analistas esperan que reduzca la tasa de referencia del 14% al 9,5% en que se encontraba antes de la intervención en Ucrania.

Con información de Reuters.

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