Las específicas transformaciones por las que franquea la economía mundial, bosquejan desafíos y posibilidades para el desarrollo de las economías iberoamericanas, en particular de la dominicana. En España, la internacionalización de las empresas y el crecimiento de las Pymes es el engranaje del motor de este cambio.

 

Por Elena Crespo

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Las pequeñas y medianas empresas (Pymes) son el estandarte del cambio, pero sin financiación, es muy duro, y la economía real en España e Iberoamérica puede quedar huérfana.

Ante esta fragilidad entra en juego el siste­ma de garantías, puesto que es el agente demo­cratizador que facilita el crédito a las pymes bajo condiciones de mercado competitivas. La internacionalización no sólo debe ser cuestión de grandes compañías, también de millones de pequeñas y medianas empresas.

Según el Foro Iberoamericano de Sistemas de Garantía y Financiación para las Pymes, el sistema de garantías se ha multiplicado por 10 en la última década, hasta el punto de que hoy cuenta con 111 agentes que asisten a más de 2.5 millones de Pymes, con un volumen de présta­mos que alcanza los 40,000 millones de dólares (mdd).

Las empresas de Iberoamérica y el Caribe encuentran en el mercado europeo un aba­nico de oportunidades, aunque ciertamente es un entorno global más maduro. “En el sector de servicios es donde tienen mucho que aportar”, afirma Ivette Barreto Palacios, presidenta de la Federación Iberoamericana de Empresarios, Emprendedores y Comer­ciantes en España (FIEBECE).

Si tenemos en cuenta los datos de Euros­tat, la oficina estadística europea, las empre­sas procedentes de Chile, Brasil y México son las que mayor presencia tienen en Europa. “El problema es que no hay cifras claras de los organismos públicos, ni estudios que determinen por sectores o nacionalidades cómo se desarrolla el flujo empresarial latinoamericano en España”, asegura Barreto Palacios. Sin embargo, puntualiza la empre­saria, “a nivel general puede constatarse que las compañías latinoamericanas tienen una destacada presencia en algunas industrias básicas ligadas a recursos naturales como hidrocarburos, minerales, acero, cemento y productos forestales”.

Una posición similar a la que constata el ministro consejero encargado de negocios en España, Santiago Rodríguez: “Nuestro objetivo es la internacionalización y las oportunidades de negocios e inversión en distintos sectores, resaltando así los renglones de la industria cinematográfica y la energía renovable”.

Según la Comisión Económica para Amé­rica Latina y el Caribe (Cepal), la Alianza del Pacífico (AP) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) representan combinados más de 80% del comercio exterior regional, así como de su población, y más de 90% de su producto interno bruto (PIB) y de sus flujos de inversión extranjera directa.

De estos datos se extrae que República Dominicana, favorecido por los tratados de libre comercio con Estados Unidos, Latino­américa y Europa, es uno de los principales países líderes en inversión en la región del Caribe, destacando en sectores muy diversos la industria cinematográfica, la energía renovable y la exportación agrícola. “Una novedad en productos dominicanos con apertura en el mercado internacional es el aceite de orégano, siendo exportado a Italia y que por su calidad promete posicionarse en toda Europa”, asegura Barreto Palacios.

España representa el primer destino europeo para iniciar la internacionaliza­ción de las empresas, ello por los lazos culturales e idiomáticos que facilitan el proceso de integración comercial. “Sin embargo, se observa menor emigración a destinos fuera de la región y una intensifi­cación de los flujos de migración intrarre­gionales (dentro de América Latina y el Caribe)”, agrega Palacios.

A tenor del muestreo de la Cepal, respecto a los lugares de destino, Estados Unidos ocupa la primera posición con 20.8 millones de emigrantes latinoameri­canos y caribeños (70% del total), lo que incluye a casi la totalidad de los cerca de 12 millones de mexicanos que viven fuera de su país, y detrás se sitúa España con 2.4 millones de personas (8%).

 

Fortalezas y debilidades

“Los puntos fuertes están referidos al idio­ma, la cultura y la filosofía emprendedora con la que las empresas iberoamericanas están acostumbradas a trabajar”, afirma con rotundidad la presidenta de fibece.

Las áreas de oportunidad básicamente están referidas al acceso a fuentes de financiamiento y trámites administrativos de permisos para operar por cuenta propia. “Sobre todo nos encontramos con este­reotipos preconcebidos en la sociedad de acogida, a posibles actos discriminatorios, a falta de conocimiento sobre la legislación en el país de llegada como los regímenes tributario, fiscal, de seguridad social y con­table, entre otros”, explica Palacios.

En ese mismo sentido, el director general de Inmigración de la Comunidad de Ma­drid, Gonzalo Ortiz Lázaro, destaca que la comunidad dominicana ha aunado esfuerzos para aportar directamente en el desarrollo de España. “La Comunidad de Madrid tiene que seguir desarrollando políticas para la creación de empleo y sobre todo, apoyo a los emprendedores dominicanos”.

El equilibrio, por tanto, entre los dos lados de la balanza está en la integración económica, tal y como argumenta la empresaria: “Con una verdadera sinergia entre Mercosur y la Alianza del Pacífico, los procesos de internacionalización de las empresas latinoamericanas serán más via­bles, favoreciendo sobre todo a las pymes, que representan el volumen más significa­tivo de riqueza y empleo en la región”.

 

Datos de la inversión

Pese a los altos precios registrados por va­rios de los productos básicos exportados durante la mayor parte de la década pasa­da, América Latina y el Caribe muestran una situación de estancamiento en mate­ria exportadora desde fines de los años 90, ya que su participación a nivel mundial ha fluctuado entre 5% y el actual 6%.

Además, muestra una baja inserción en la economía del conocimiento. “Entre 2005 y 2012 se destinó en promedio 0.84% del PIB regional a investigación y desarrollo (I+D), aunque el gasto en esta área en casi todos los países de la región (excepto Argentina y Bra­sil) fue inferior a 0.5% del PIB. Las empresas cotizadas, grandes corporaciones, son las que invierten en I+D+I, no así las pymes”, destaca como problemática Palacios.

Precisamente durante la primera edi­ción de la Feria de las Pymes dominicanas y españolas, el cónsul general de Repúbli­ca Dominicana, Juan Cuevas Féliz explicó que el principal interés de este nuevo marco es motivar las inversiones al país caribeño, dirigidas a empresas y Pymes in­teresadas en la exportación e importación de productos y servicios hacia el Caribe y Norteamérica, gracias al acuerdo de libre comercio de Dominicana con Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.

 

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