El banco llegó un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, bajo el cual deberá pagar 13,000 millones por sus malas prácticas hipotecarias. Un precio muy alto ¿o no?

 

Por Halah Touryalai

 

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Sí, 13,000 millones de dólares es mucho dinero. De hecho, equivale a un 60% de las ganancias de de JPM. Es doloroso, pero 13,000 millones son mejores que (a los ojos de JPM, al menos) el enjuiciamiento de uno de sus principales ejecutivos, o una muy fea batalla judicial pública.

Parecía que el Departamento de Justicia estaba dispuesto a llevar el caso contra JPM en esa dirección hasta que Dimon se adelantó y platicó las cosas con el fiscal general Eric Holder. Unas semanas más tarde, JPM está dejando el mayor acuerdo en la historia detrás de él.

“El acuerdo, asombroso por su tamaño y alcance, sirve como un capítulo más de una serie de intentos del banco para superar su turbulento pasado”, dice John Paglia, presidente de finanzas en la Pepperdine University Graziadio School of Business and Management.

Así que, sí, lanzar fajos de billetes al problema sí ayuda a solucionarlo, pero hay algunas otras grandes lecciones qué aprender de la prueba.

Lección 1: Cuando el Presidente forma un equipo de trabajo cuyo único objetivo es hacer que las empresas responsables de la crisis financiera paguen (y pone a la cabeza nada menos que a Eric Schneiderman, el procurador general de Nueva York) alguien caerá, o al menos a pagar miles de millones en multas.

No pareció importar mucho que JPMorgan fuera una entidad estable durante la crisis ni que aparentemente ayudara al gobierno adquiriendo a Bear Stearns y Washington Mutual. De hecho, alrededor del 80% del acuerdo de 13,000  millones estaba ligado a Bear Stearns y Washington Mutual.

El gobierno no estaba dispuesto a negociar los puntos principales del acuerdo, y sobre todo, no permitiría que JPM pagara la suma sin reconocer delito.

Es por eso que la solución llegó con una declaración de 11 páginas que detallaba (vagamente) el mal comportamiento del banco. El analista del banco CLSA, Mike Mayo, cree que el documento es muy peligroso para JPM.

“JPM tuvo que estar de acuerdo con el documento que [nuestro experto legal] afirma no tiene precedentes y es “preocupante” en términos de exposición a una futura responsabilidad y es por mucho más oneroso y condenable que el típico acuerdo bancario, dice Mayo.

Lección 2: Las amistades no te llevarán muy lejos en Washington.

¿Recuerdan esas épocas en las que Dimon solía visitar la casa blanca todo el tiempo? Hizo por lo menos 16 visitas durante los primeros años del presidente Obama en el cargo. Pero la última visita pública hecha por Dimon a DC fue para el encuentro con el titular poco después se dio cuenta de que el Departamento de Justicia no estaba jugando cuando se trataba de afinar los últimos detalles del acuerdo.

Así son las relaciones íntimas en la capital.

La relación de Dimon con Washington no es lo que solía ser, y gran parte de ese deterioro es culpa suya. La tormenta en un vaso de agua es el mejor ejemplo de la arrogancia de JPM, pero hay otras quejas de Dimon sobre la reforma Dodd-Frank.

“¿Alguien ha tomado la molestia de estudiar el efecto acumulativo de todas estas cosas”, preguntó al presidente de la Fed, Ben Bernanke, en 2011. “¿Nos está frenando en este momento?”

Nancy Bush, consultora de banca industrial y analista, tiene un consejo para el resto de Wall Street: “No insulten al principal regulador en público. Y no sean arrogantes ante un público abrumadoramente negativo.”

Lección 3: Los bancos siguen siendo demasiado grandes para quebrar o ir a la cárcel. Los accionistas tendrán que pagar.

Esta lección fue evidente mucho antes de la prueba por la que tuvo que atravesar JPMorgan.

Claro, el Departamento de Justicia dice que el acuerdo con el banco no “exime a JPMorgan o a sus empleados de posibles cargos criminales”, pero es poco probable que se presenten cargos importantes en este momento.

“Si el gobierno realmente creía contar con suficiente evidencia para conformar un caso viable, habría usado su ‘mano dura’”, dice Anthony Sabino profesor de Peter J. Tobin College of Business de la Universidad de St. John.

Y añade: “Desde que se apegó a la parte civil de la ley, el gobierno probablemente no tenía la confianza suficiente como para superar el cargo de ‘inocente hasta que se pruebe su culpabilidad más allá de toda duda razonable’. Como siempre, es difícil presentar cargos penales contra una empresa.”

Se puede argumentar que los únicos que realmente están recibiendo un castigado son los accionistas del banco. Ése es un punto que el analista bancario Dick Bove abordó antes de conocerse los términos finales del acuerdo, el pasado martes. “Si se ha cometido un delito vamos a averiguar quién lo cometió en un tribunal de justicia. No a puerta cerrada. De lo contrario, estarían haciendo que los accionistas paguen 11,000 millones por delitos que no cometieron”, dijo.

A pesar de que las acciones del banco subieron tras el anuncio y se han mantenido estables, Mayo, de CLSA, dice el costo de cumplimiento de JPM podría aumentar aún más y por lo tanto dar lugar a un menor crecimiento de ingresos.

Mayo advierte: “JPM hizo bien en alcanzar un acuerdo y dejar atrás sus problemas hipotecarios, pero tuvo que hacerlo a un precio muy alto.”

 

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