Para mejorar la marca país México, el principal reto es hacia el interior: es necesario que los mexicanos conozcan mejor a su país, porque si nosotros mismos no nos la creemos, no tendremos elementos para presumirnos afuera y seguiremos dando miles de explicaciones sobre las malas noticias que salen en la prensa.

 

 

 

PUBLICIDAD

Para continuar hablando de marca país México, no puedo dejar de lado la parte de contenido o narrativa necesaria para promoverlo en el exterior.  El principal reto es hacia el interior: es necesario que los mexicanos conozcan mejor a su país, por la sencilla razón de que si nosotros mismos no nos la creemos, no tendremos elementos para presumirnos afuera y seguiremos dando miles de explicaciones sobre las malas noticias que salen en la prensa.

La gente se forma una opinión o una percepción basada en datos o conocimientos propios, ya sea viajando, experimentando, viendo los programas o noticieros de televisión, leyendo o cualquier otra forma cotidiana de consumo cultural. Nadie habla de lo que no sabe y los mexicanos desconocen muchas cosas buenas que están pasando en México.

Por eso digo que es necesario presumirnos más a nosotros mismos, impulsando una agenda de comunicación social y difusión por las mismas vías donde se “informan” los mexicanos, en una acción deliberada para colarnos a los hábitos de consumo de las personas. No se trata sólo de hablar de las industrias fuertes de México en las secciones de negocios de los periódicos, hablemos del tema en las revistas de espectáculos, que es lo que la gente lee. Lo siento.

Trabajar lo interno es fundamental, primero para que sea real y segundo para que sea creíble. No podemos presumir una mentira, ni decir que algo es de una forma cuando en la realidad es de otra. Tenemos que cuidar la reputación, ofrecer lo que somos en su justa dimensión, ni más ni menos.

Podemos traer chinos a turistear a nuestro país, pero si no estamos preparados para recibirlos y atender sus necesidades mínimas, como el idioma, satisfacer sus gustos o por lo menos entender algunos aspectos culturales, será difícil ofrecer un buen destino. En México, por ejemplo, insistimos en llevarlos a las playas, cuando el sol no es de su agrado por una cuestión de estatus social. Los chinos bronceados están asociados a una vida rural y los chinos con capacidad adquisitiva –que son los que salen del país- se cuidan del sol para que no los asocien con ese grupo, por eso usan mucho las sombrillas para evitar el sol.

Podemos decir que México es el mejor lugar para invertir, pero si el proceso está lleno de corrupción, ineficiencia, obstáculos formales e informales, o no podemos cumplir nuestra promesa de ser un “paraíso de inversión”; cualquier promoción es contraproducente. Si las cosas no pueden cambiar una realidad como esto último que menciono, sí se puede hacer algo que sirva de contención o disminuya el impacto, como una oficina que destrabe o impulse los temas locales que pudieran poner en riesgo una inversión extranjera o lo que ya existe en temas de turismo, como la policía o el ministerio público especializado para el turista.

En otras palabras, si no podemos construir reputación de manera inmediata, por lo menos cuidarla o resanarla en el camino.

Pero ¿qué es lo que hay que promover (adentro y afuera de México)? Al respecto, propongo dividir los temas en dos vertientes: por un lado, la parte industrial, pues finalmente uno de los objetivos de la promoción es lograr mayores inversiones que generen trabajo y acceso a las tecnologías; y por otro lado, los aspectos culturales que suministran elementos de percepción para conformar la idea de un pueblo o una nación.

Hablar de las industrias fuertes de México permitirá mostrar otra cara de la moneda a la imagen tradicional de sol, playa y pirámides. Ni los mexicanos sabemos muchas cosas que se pueden presumir en el extranjero, como que tenemos una industria aeroespacial muy importante, que somos productores de aeropartes para las grandes empresas mundiales y que muy pronto se armarán aviones completos de tipo ejecutivos en nuestro país.

La industria minera es de las más fuertes, producimos materias primas básicas para el desarrollo de productos terminados. También los artículos que desarrollamos para la industria de tecnologías de la información (teléfonos inteligentes, videojuegos, circuitos electrónicos), industrias de la salud (somos principales productores de instrumental e insumos médicos), agroindustria (somos un gran exportador de alimentos frescos), las industrias creativas (aunque es un sector muy desorganizado, realiza muchas producciones artísticas y audiovisuales de impacto mundial), la industria electrónica (producimos electrodomésticos y televisiones para todo el mundo), el sector de servicios (contamos con una red de proveedores de servicios jurídicos, contables, aduaneros, logísticos, outsourcing).

Por supuesto, la industria del turismo y del sector automotriz, son fundamentales. El turismo nunca se podrá dejar de promover, es uno de los activos fundamentales que genera muchísimos empleos y es un pilar fundamental para el desarrollo del país, pero, como cualquier industria, tiene que renovarse, experimentar nuevos productos y servicios, explorar nuevos mercados y prepararse para nuevas tendencias y nuevos públicos.

La industria automotriz, por su parte, es de las más consolidadas y crecientes, gradualmente aumentan el número de inversiones, de marcas y de productos con la mayor calidad en este sector.

En el ámbito cultural, más allá de los clásicos temas del mariachi, la gastronomía, la música, el concepto del “compadrazgo” o la amabilidad de los mexicanos, los textiles coloridos, el sombrero y que al extranjero le gusta mucho, tenemos que conocer y promover otras cualidades que tenemos como país. No es poca cosa tener acceso directo a los dos océanos (ya lo quisieran varios países), tener la gran frontera terrestre con la principal economía del mundo (envidia de muchos), que el español sea la segunda lengua que se habla en EU, que seamos uno de los países con más acuerdos comerciales y que está a punto de formar parte de dos acuerdos más de nueva generación: la Alianza del Pacífico (México, Perú, Colombia y Chile) y el Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP).

Los mexicanos tenemos que saber todo esto para poder presumirlo y, de paso, levantar el ánimo nacional. Explicar estos temas con un lenguaje ciudadano, mostrar a los obreros, ingenieros, técnicos y directivos mexicanos que están participando en estas grandes industrias y que le están dando un prestigio a nuestro país, más allá de las malas noticias que de manera cotidiana se ven en la prensa.

El balance informativo es urgente, sacar a la luz pública todas las cosas buenas que están dentro de las naves industriales esparcidos en todo el territorio nacional; descubrir qué hay dentro de los contenedores y los camiones que cruzan las fronteras.

En otras palabras, hay que reconocernos mejor como país, ampliar nuestro conocimiento de las cosas que están pasando; que los mexicanos lo sepan y lo entiendan para poder salir afuera y decirlo. Esto también es parte de la comunicación social y de la comunicación gubernamental que no se ha explorado, por eso es indispensable que los gobiernos participen en esta labor si queremos que mexicanos hablen bien de México.

 

 

Contacto:

e-mail: [email protected]

Twitter: @rickrojo

 

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Ernesto Coppel: a la conquista del Caribe
Por

Ernesto Coppel, quien ha desarrollado destinos en el Pacífico Mexicano, piensa extender sus dominios y competir este año...