Por Rodrigo Ocejo*

En los primeros cuatro artículos de la serie hablamos sobre lo que es un inversionista en bolsa, porqué nos debe interesar invertir en bolsa a todos, qué instrumentos podemos encontrar dentro y fuera de bolsa y qué es una frontera eficiente de inversiones.

La frontera eficiente de inversiones nos permite contar con un portafolio de inversiones óptimo, porque calcula el mejor portafolio para cada uno de nosotros, dado nuestro nivel de riesgo.

El problema es que calcular de manera constante esta frontera eficiente es un trabajo arduo. ¿No hay forma de que tengamos un portafolio atractivo sin tener que pasar el día haciendo cálculos financieros?

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En el pasado, no existían soluciones tecnológicas que nos ayudaran a hacerlo, porque se requerían muchos cálculos y, por tanto, sistemas computacionales poderosos y costosos. Los avances en computación de las últimas décadas tanto en capacidad como costo permiten hoy en día hacer estos cálculos en fracciones de segundo.

Actualmente existen muchos “modelos” que usan tecnología para ofrecernos recomendaciones de inversión, pero pueden ser muy diferentes entre ellos. A veces se le denomina a todos robot de inversiones sin distinción, porque automatizan el proceso de inversión, pero no se refieren al concepto de robot de inversiones (robo advisor) que se conoce en el mercado y que aclaramos a continuación.

Veamos qué opciones parcial o totalmente automatizadas nos ofrece el mercado:

Cuentas administradas. Manejadas por instituciones financieras desde hace años, las ofrecen los promotores o asesores de inversión a los clientes con patrimonios elevados como una alternativa de diversificación para mitigar riesgos. Son cuentas que permiten invertir en un puñado de estrategias de inversión predefinidas por la institución financiera que las ofrece.  Cada una de estas estrategias se empaqueta en un “cajón”, también conocido como cartera. Se le asignan a los clientes de forma discreta, es decir, se definen estas carteras una vez al año y los promotores financieros las venden en distintas proporciones a los clientes, dependiendo de la estimación de su perfil de riesgo. Son relativamente estáticas y no hay una cartera exacta a la medida de cada cliente. Cada cartera tiene una estrategia (o varias) activa, lo que quiere decir que hay un administrador de inversiones que intenta vencer el rendimiento promedio del mercado en cada una de ellas.

Algoritmos. Invertir a través de una serie de pasos en la búsqueda de rendimientos superiores al promedio del mercado. Los algoritmos los diseñan expertos financieros y se ejecutan en función de la situación del mercado todos los días. Como las cuentas administradas, son una estrategia activa, lo que quiere decir que hay un administrador de inversiones que intenta vencer, a través de algoritmos, el rendimiento promedio del mercado.

Robots de inversiones. Analizan y comparan todos los instrumentos e inversiones posibles existentes en el mercado y construyen portafolios óptimos a la medida de cada uno de nosotros, tomando en cuenta nuestro apetito de riesgo y metas financieras en lo individual. Un robot de inversiones es pasivo porque no busca, como las cuentas administradas o los algoritmos, vencer al mercado, sino ofrecernos los rendimientos del mercado correspondientes a nuestro apetito de riesgo.

Un robot de inversiones se enfoca realmente en utilizar la frontera eficiente y ofrecerles a todos los perfiles de riesgo el portafolio óptimo más adecuado.

Los robots de inversiones son idóneos para los inversionistas individuales porque:

  • Abarcan todo el mercado.
  • Se ajustan constantemente al mismo de forma automática.
  • Buscan el rendimiento del mercado.
  • No toman decisiones arbitrarias respecto a las inversiones.

El mercado mexicano ya cuenta con el primer robot de inversiones en nuestro país, disponible para todos nosotros como inversionistas, seguramente llegarán otros en el futuro cercano. Aprendamos cómo funcionan y pensemos en utilizarlos para aumentar nuestro patrimonio y conseguir nuestras metas.

Warren Buffett, uno de los inversionistas más legendarios de todos los tiempos, es un gran defensor de las inversiones pasivas. En 2008 propuso una apuesta de medio millón de dólares, a ser donados a la fundación de la elección del ganador, en la que argumentaba que no había una estrategia de fondos sofisticados, ni una combinación de ellos, que en los siguientes diez años pudiera vencer al índice de acciones más importante de la bolsa de Estados Unidos, el S&P 500, que aglutina a 500 de las empresas más relevantes de ese país y es, en consecuencia, pasivo.

Le tomó la apuesta solo un inversionista, Protégé Partners que invirtió en 5 fondos de fondos que a su vez invirtieron en más de 200 fondos manejados activamente. Los resultados son muy ilustrativos de lo difícil que es vencer al mercado y de lo valioso de las estrategias pasivas: en diciembre de 2017 terminó la apuesta y el índice propuesto por Buffett ganó en esos 10 años más de 4 veces lo que ganó la estrategia de Protégé Partners.

Buffett nos enseña una lección muy importante: la mayoría deberíamos ser inversionistas dinámicos, pero con estrategias de inversión pasivas para maximizar nuestro rendimiento en el largo plazo.  Pongamos a trabajar nuestro dinero para nosotros mismos, usemos la tecnología e invirtamos a través de un robot de inversiones, para lograr nuestras metas y mejorar nuestra calidad de vida.

 

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