Recientemente volvimos a escuchar voces afirmando que México está bien, muy sano, que estamos blindados, y que si hubiera un episodio de crisis, a nosotros nada nos pasaría…

 

 

Lo que está bien

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Somos un país sano, financieramente hablando: nuestras reservas internacionales prácticamente hacen nuevos máximos históricos mes a mes. Nuestra relación de deuda interna y externa es muy buena y está por debajo de la media de los países similares al nuestro. Gozamos de un régimen de gobierno por elección popular, no hay brotes o estallidos sociales latentes que amenacen la seguridad nacional. Tenemos a Pemex, vendemos mucho petróleo y, de nuevo, por arriba de lo presupuestado. Nuestra situación geográfica es inmejorable, vivimos y hacemos frontera con la economía más grande del mundo. Somos un destino turístico privilegiado que lo tiene todo: naturaleza, hospitalidad, gastronomía, historia, cultura y, para el extranjero, hasta barato resultamos.

 

Lo que está mal

La estructura fiscal: que los mismos sigan siendo los responsables de toda la recaudación, pagan más y deducen menos. Que no crecemos al ritmo que lo hacen nuestros similares. Que somos dependientes de los EUA, para bien y para mal. Que nuestra recaudación recae demasiado en Pemex, en un recurso que se agota y se reemplaza en el tiempo. Que teniendo tanto los recursos como el presupuesto aprobado, el gasto no se ejerce adecuadamente, no permea y la economía doméstica lo resiente. La burocracia, la corrupción, la dificultad y excesiva tramitología para abrir un negocio y generar bienestar, falta de fuentes de trabajo. La inseguridad que tiene a la economía estrangulada; a los costos de producción inherentes al negocio, hay que añadir la seguridad, las cuotas, los derechos de piso, etc., etc. Podríamos recibir mucho más turismo, pero la prensa internacional destaca la realidad y muchos optan por otros destinos, menos bonitos, más caros, pero ¡más seguros!

 

Segunda mitad del año

Mantenemos el optimismo hacia la segunda mitad del año por dos razones:

  1. Estados Unidos va a seguir creciendo y nos va a “jalar”.
  2. El gasto público se va a ejercer con más fuerza porque el dinero ahí está. Simplemente se ha gastado más lento en la primera parte del año –desconozco porqué ha sido así, y nadie lo sabe explicar–. Debió haber sido al revés: gastar más cuando los EUA menos crecía, y menos, ya con la inercia de su crecimiento en el segundo semestre.

 

Reformas estructurales

Esperamos ver conclusión –y no más demora– de las tan traídas y llevadas reformas estructurales. “El momento mexicano” se puede esfumar si no concluimos pronto esta transformación estructural del sector energético.

 

 

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