El país sudamericano tiene más preocupaciones que sólo levantar su sexta Copa del Mundo. Aquí te mostramos cinco ‘goles’ que deberá parar la presidenta Dilma Rousseff o su reelección podría estar en riesgo, así como la economía de Brasil.

 

 

En 2007 por decisión unánime del Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Asociaciones de Futbol (FIFA), Brasil fue elegido para albergar la Copa Mundial de Futbol 2014.

Esta asignación representó para el país a cargo del entonces mandatario Luiz Inacio Lula da Silva, una esperanza para que Brasil se reivindicara del ‘Maracanazo‘, en el que en 1950 perdió la Copa del Mundo frente a Uruguay.

A siete años de la elección de la FIFA, el gobierno de la actual mandataria Dilma Rousseff atraviesa una crisis social y política, por el descontento de miles de brasileños que han salido a marchar a las calles de las principales ciudades de Brasil, debido a que millones de recursos públicos se destinaron a la construcción de estadios, aeropuertos e infraestructura para la segunda gesta mundialista del país.

Aunque la fiesta deportiva ya comenzó, las protestas, las contantes huelgas y la suspensión de algunos servicios del transporte público continúan, el respaldo para que la presidenta Rousseff gane las elecciones presidenciales en octubre, se mantiene en un 39% de los votantes habilitados, a pesar de que su popularidad sigue a la baja, de acuerdo con un estudio del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE).

El análisis encomendado por la Confederación Nacional de la Industria (CNI) muestra que el principal rival de Dilma Rousseff: el opositor Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) cuenta con un 21% del apoyo; mientras que Eduardo Campos, representante del Partido Socialista Brasileño (PSB) con un 10%.

 

Inflación, el enemigo silencioso a frenar

Actualmente Brasil es la primera economía de América Latina, pero sus problemas de inflación persisten. Economistas han hecho previsiones y aseguran que tan sólo en junio el evento deportivo sumará un 0.35% al indicador de precios al consumidor, lo que representará otro problema para la presidenta debido a que la inflación alcanza un 6.19%.

Los altos costos para la realización del Mundial de Brasil fueron desde el inicio el principal factor del descontento social.

Según datos del gobierno del país sudamericano, para la realización de la Copa del Mundo se invirtieron cerca de 11,000 millones de dólares (mdd), mientras que la Consultoría Legislativa del Senado local aseguró que el impacto económico ascendió a 40,000 mdd.

Cifras que muchos de los brasileños pensaron que hubiese sido mejor destinar para la mejora de servicios públicos como salud y educación.

En entrevista con Forbes México, Mario Maraboto, autor del libro Periodismo y negocios. Cómo relacionar empresas con periodistas, explica cinco terrenos en los que el país sudamericano ganará o perderá con el Mundial.

 

1.- En el terreno de la imagen. Brasil tiene la oportunidad de proyectarse como un buen organizador y ejecutor de esta clase de macro eventos, a pesar de que no entregó a tiempo las sedes para la Copa del Mundo y no contó con la infraestructura necesaria.

En este sentido, si todo termina bien el país podrá ganar en proyección internacional con vista a los Juegos Olímpicos a realizarse en dos años. De lo contrario, podría ser muy cuestionado sobre su capacidad para la realización de los mismos.

 

2.- En el terreno deportivo. El resultado final dependerá del desempeño de su equipo de futbol, el cual después de tres partidos (contra Croacia, México y Camerún) hacen pensar en que si logra coronarse, no será necesariamente por su nivel de juego.

De ser campeón gracias a su juego, el país ganará en presencia y promoción hacia los Juegos Olímpicos de 2016. De triunfar bajo controversias, perderá credibilidad hacia el exterior e incrementará los cuestionamientos de un gran porcentaje de la población por el excesivo gasto en la organización del campeonato mundial y seguramente incrementará el actual número de detractores del equipo brasileño entre la población.

Un sondeo del portal electrónico del Centro Universitario Unicarioca reveló en mayo que sólo 55% de los habitantes de Río apoyaban a Brasil en el Mundial, mientras 22% no quería que el país ganara y al 23% restante no les gusta del futbol.

 

3.- En el terreno económico. Desde el momento en que el gobierno de Dilma Rousseff invirtió 11,000 mdd para convertir a este campeonato en el más costoso de la historia, se anticipó una deuda que pondrá al país en severos problemas económicos a largo plazo, independientemente de si Brasil logra su sexto campeonato mundial o no.

En marzo pasado, un informe de la calificadora Moody’s pronosticó que la Copa del Mundo tendrá un efecto insignificante en la economía, dado el magro crecimiento que el país registra desde 2011. Wolfgang Maennig, profesor de Economía de la Universidad de Hamburgo, en Alemania comentó: «Para Alemania (en el Mundial de 2006) había altas esperanzas pero al final la gente dijo, ‘Gran evento, muy divertido, pero ¿ganamos financieramente? No’, respondieron».

Por otro lado, es cierto que mucho de ese dinero se invirtió en infraestructura que, eventualmente, quedará como beneficio para los brasileños en tanto se le dé el uso y el mantenimiento adecuado, aunque también existe la probabilidad de que al menos algunos estadios se conviertan en elefantes blancos y, si nos ponemos más drásticos, en refugio para algunos cientos de los miles de pobres que tiene el país.

 

4.- En el terreno social.  Si bien es cierto, desde antes del inicio del torneo deportivo, Brasil ya enfrentaba serios conflictos sociales, la mayoría derivados de la inconformidad por el  gasto en el campeonato, que fueron puestos en ‘pausa’ hasta después de finalizado el torneo.

Si la escuadra brasileña no gana el campeonato, estos conflictos se reactivarán con mayor dureza, aunque ello no implica que de cualquier forma se reactivarán.

 

5.- En el terreno político. Ha sido claro para propios y extraños que la intención de voto de la mandataria Dilma Rousseff, ha caído para las elecciones presidenciales a realizarse en octubre desde que empezaron las protestas por el Mundial el año pasado.

Un fracaso en el terreno deportivo y una mala contención de los conflictos sociales podría incrementar este declive y costarle la reelección, lo cual no se podría decir si será bueno o malo para el país sudamericano dado el actual panorama.

 

 

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