La Secretaría de Hacienda decidió adoptar una metodología de intervalos para su previsión de crecimiento en un momento en que la dependencia acumula dos años de ajustes a la baja en sus previsiones. ¿Se trata de una alineación a la metodología internacional o de una medida para evitar perder credibilidad?

 

 

 

 

Después de que el FMI, el Banco Mundial y diversas corredurías rebajaron la perspectiva de crecimiento para México en 2014, el gobierno federal redujo su estimación de crecimiento de 2.7% del Producto Interno Bruto (PIB) a entre 2.1 y 2.6%.

El subsecretario de Hacienda, Fernando Aportela, dijo que la dependencia presentará sus estimaciones a manera de  intervalo, lo que representa una mejor práctica que dará más certidumbre al público y a los inversionistas, aunque aclaró que seguirán dando una sola cifra para la elaboración de los criterios económicos para los paquetes económicos cada año.

El cambio de metodología por parte de la Secretaría de Hacienda puede responder a una mejor práctica para dar a conocer las proyecciones del Producto Interno Bruto. El objetivo es ser precisos en sus cálculos sobre el crecimiento y dar confianza a los inversionistas, un reto que resulta complejo después de dos años de ajustes a la baja en las previsiones.

 

Cambio de estimación

A nivel global, el uso de rangos por parte de institutos gubernamentales es bien visto en el mercado, pues da una estimación clara sobre el desarrollo de una economía, pero también se interpreta como una herramienta para evitar la pérdida de credibilidad en la elaboración de pronósticos.

“Lo único que trata de hacer la Secretaría de Hacienda es dar un estimado más real de cuál es su perspectiva sobre el dinamismo económico de México”, explica Alejandro Cervantes, economista de Banorte-Ixe.

Los mercados pueden moverse respecto a las expectativas de crecimiento de las economías, y en el caso de que no se cumplan, éstas pueden tener un impacto sobre el país. “El hecho de que la Secretaría de Hacienda esté dando un rango estimado de crecimiento puede acotar el efecto de una cifra sorpresa, la cual sea positiva o negativa respecto al estimado puntual que se tenía en un principio”, agrega Cervantes.

Las instituciones gubernamentales utilizan los rangos de variabilidad porque pueden ser muy cómodos,  pues ya no  tendrían que actualizarlos de manera seguida, como se hace el sector privado.

Para José Isaac Velazco, economista jefe del banco Ve por Más, el uso de rangos puede ser una buena práctica, pero el dato final del PIB siempre será fundamental para determinar otras variables como endeudamiento público o ingresos.

“El uso por parte de Hacienda con fines comunicativos es una muy buena práctica. Sin embargo, la cifra final importante que se necesita ver es con la que Hacienda elabora el presupuesto, dado que muchas variables están hechas con base en el crecimiento del PIB. Si se presenta un cambio, cifras como el endeudamiento público o el porcentaje de ingresos tendrán que presentarse con un rango de variabilidad, lo que no es factible.”

 

¿Recuperar la confianza?

El cambio de metodología por parte de la dependencia federal podría responder a que existe incertidumbre sobre la trayectoria del crecimiento, pues la metodología de intervalos es un medio para dar confianza y mayor certidumbre a los inversionistas.

Gabriela Siller, economista jefe de Banco Base, considera que los rangos son la mejor forma de dar un pronóstico de crecimiento, pues aumenta el grado de confiabilidad. “Las expectativas de mercado generalmente son más bajas que las presentadas por la Secretaría de Hacienda. Entonces ahora, al dar un rango, al juntar las expectativas del mercado con las de la autoridad, se genera una mayor certidumbre en la economía.”

El cambio en la presentación de las estimaciones podría tomarse como una medida ante una eventual pérdida de credibilidad por los resultados del PIB en los dos últimos años, más bajos de lo que anticipaba el gobierno.

“Cuando Hacienda viene a revisar los estimados, ya hacia atrás tiene la revisión por parte de las encuestas de expectativas del sector privado y de organismo internacionales, por lo que la dependencia es la última en la cadena que baja el pronóstico; sólo está acoplándose a lo que el mercado ya descontó”, indica Georgina Ruiz, economista en jefe de Banco Multiva.

Ruiz puntualiza que esta acción genera que los intermediarios financieros y los organismos no crean en el pronóstico que da la Secretaría de Hacienda, debido a que unas previsiones muy altas terminan cerrando con ajustes muy importantes a la baja.

Lo anterior ha repercutido en las estimaciones de crecimiento del sector privado que han bajado sus previsiones, expone.

Hacienda dará una perspectiva más sobre los resultados de la política económica del gobierno, pero para negociar cada año el Paquete Económico con la Cámara de Diputados tendrá que prometer una sola cifra, aunque, como en los últimos dos años, exista el riesgo de que no se cumpla.

Al respecto, Juan Pardinas, del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), señaló en una ponencia sobre prácticas presupuestarias en septiembre, que a fin de que los estimados de crecimiento del gobierno federal tengan un mayor grado de confiabilidad se requiere publicar las metodologías usadas en la elaboración de los criterios generales de política económica y de las proyecciones fiscales, someter los criterios y las proyecciones a revisión de un órgano técnico independiente conformado por expertos en la materia, y actualizar los criterios y las proyecciones de manera sistemática, así como los techos de deuda, ingreso, gasto y los datos de los ajustes más relevantes que resulten de las diferencias entre las estimaciones y los datos observados.

Es decir, someter las previsiones a un consejo independiente y realizar un ajuste de las variables colaterales cada vez que se realiza una corrección a las previsiones.

 

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