En 2015 se destinaron más de 17,000 mdp para programas sin supervisión y que generaban clientelismo. Ante un recorte presupuestal más pronunciado para el próximo año, la bolsa a repartir puede reducirse y generar conflictos entre los grupos políticos.

 

Antes del 20 de octubre deberá quedar aprobada la Ley de Ingresos 2016, y a mediados de noviembre, el Presupuesto de Egresos para el mismo año. Aunque este Paquete Económico busca ser más austero ante la caída de los ingresos petroleros, los diputados seguirán disputando los recursos que queden libres para etiquetarlos y destinarlos a los estados o grupos de interés que representan.

Esta negociación de recursos, conocida como la ‘piñata’, se ha hecho en los últimos años por parte de la cámara baja para dar dinero a programas y subsidios que no tienen un control de gasto ni rendición de cuentas. La mayoría de estos recursos se concentra en el Ramo 23.

En 2015, fondos de pavimentación, para la cultura e infraestructura deportiva, más los recursos del Fondo Regional, sumaron más de 17,000 millones de pesos (mdp), y el Ramo 23 aumentó 36% entre la presentación del Paquete Económico y la redacción final del presupuesto.

El recorte para el presupuesto 2016 puede reducir los recursos a repartir, por lo que los grupos interesados en este dinero podrían tener disputas, advierte Luis Carlos Ugalde, director general de Integralia Consultores y ex presidente consejero del Instituto Federal Electoral (IFE) hoy Instituto Nacional Electoral (INE) .

Las partidas del Ramo 23, que van para infraestructura deportiva, arte y cultura, y pavimentación, son tres de los fondos que usualmente se etiquetan para generar clientelismo entre los partidos políticos.

 

¿Cómo se forma la ‘piñata’?

De acuerdo con el estudio La negociación política del presupuesto en México, de Integralia Consultores, entre 2000 y 2007, sólo 10% del Proyecto de Presupuesto de Egresos y 14% del gasto programable fueron susceptibles de negociación entre los diputados. A este porcentaje de recursos se le suele dar el nombre de bolsa negociable o la ‘piñata’.

Los recursos negociados en esta bolsa tienen mucho atractivo político para los diputados, pues pueden ‘acarrearlos’ para programas en sus estados, en obra pública o carreteras.

“En ocasiones, los gestores pueden ‘bajar’ recursos y solicitar como pago que se contrate a determinada compañía constructora para que realice la obra pública. Otros legisladores no reciben gratificación económica, pero sí política”, agrega Integralia en el estudio.

No hay un monto fijo a negociar ni una sola ruta para bajar recursos, ya que cada año varía dependiendo de la cantidad y los grupos interesados en atraer más dinero a su causa. Pero se puede observar en qué rubro del presupuesto se disputa buena parte de la ‘piñata’: el Ramo 23, en que se pueden etiquetar programas y subsidios sin reglas de operación.

Entre 2000 y 2012, el Ramo 23 tuvo un aumento de 55% en sus recursos, más que los incrementos para la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (37%), Semarnat (18%), Sagarpa (17%) y la Secretaría de Relaciones Exteriores (13%).

En el Proyecto de Presupuesto de Egresos 2015 se tenían contemplados 93,094 millones de pesos (mdp). Pero en el Presupuesto aprobado por los diputados, la cantidad subió 36% a 127,306 mdp.

¿Cuál fue la razón? Entre el presupuesto propuesto por el Ejecutivo  y la redacción final se aumentaron recursos para unos programas y se agregaron otros gastos.

En la propuesta original, el Fondo de pavimentación y desarrollo municipal era de 2,000 mdp, pero los diputados lo subieron a 5,000 mdp.

Y agregaron otros fondos que no existían en el proyecto inicial, como uno de cultura, con 2,237 mdp, y otro de infraestructura deportiva, con 3,420 mdp.

“Las partidas del ramo 23, que van para infraestructura deportiva, arte y cultura, y pavimentación, eran tres fondos que usualmente se pueden etiquetar y generar clientelismo”, indica en entrevista Luis Carlos Ugalde.

Si a estos recursos se les agregan los del Fondo Regional, que fueron de 6,976 mdp y que también están sujetos a negociación, en el presupuesto de 2015 se formó una ‘piñata’ de al menos 17,000 millones de pesos.

 

Gasto sin control y opacidad

La opacidad en la negociación y el ejercicio de estos recursos usados por estos legisladores ha sido un problema de varios años atrás.

En el estudio Legisladores ante el laberinto, el Centro de Análisis e Investigación Fundar indica que a pesar de las actuales leyes de acceso a la información, no hay mecanismo que obligue a las comisiones, incluida la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, a transparentar su proceso interno.

Una vez que un proyecto legislativo ingresa a una comisión, para el ciudadano común es prácticamente imposible dar seguimiento al proceso de discusión y al dictamen a través de los mecanismos existentes de información legislativa, agrega Fundar en el estudio firmado por David Dávila Estefan y Jorge Romero León.

A la opacidad de la negociación en el presupuesto se suma el gasto sin rendición de cuentas. Un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), publicado en noviembre de 2014, advertía que en el presupuesto 2015, de 750 programas, sólo 173 son los que aparecen clasificados en el Proyecto de Presupuesto con reglas de operación establecidas. De la totalidad, 103 pertenecen a Desarrollo Social, con 7.6% del PEF 2015.

Este año, la negociación sobre la ‘piñata’ será aún más compleja. La caída de los precios del petróleo hizo que este año la Secretaría de Hacienda y Crédito Público  (SHCP) confeccionara el presupuesto 2016 con recortes al gasto.

La dependencia contempló ahorros por 224,000 mdp, de los cuales se desprende el recorte de 124,300 mdp para este año, y los 97,000 mdp restantes para 2016.

Si los recursos de la bolsa disminuyen, la negociación se vuelve más compleja, porque se trata del mismo número de actores involucrados peleando por menos recursos, señala Integralia en su análisis.

Para este año no se descarta una fuerte disputa por los recursos a repartir, que se reducen debido al recorte presupuestal, comenta Luis Carlos Ugalde. “En la medida que hay menos recursos y las clientelas siguen siendo más adictas, hay más conflictos. Entonces lo que puede haber las próximas semanas es disputas para que no se les reduzcan los recursos.”

 

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