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Texto publicado originalmente el 17 de septiembre de 2013.

 

Serán la principal fuerza laboral para 2025, pero ya se perfilan como la generación con más poder sobre sus condiciones de trabajo.

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Por Karsten Strauss

 

Los millennials o la Generación Y —llámenlos como quieran—, pueden ver la carrera y su sueldo desde una perspectiva muy distinta a la de otras generaciones. Más le vale al mundo de los negocios seguirlos muy de cerca, porque estos jóvenes comprenderán el 75% de la fuerza laboral mundial en 2025.

El año pasado, la empresa de servicios profesionales Towers Watson publicó su estudio global de mano de obra y descubrió que retener a los empleados tiene mucho más que ver con darles una experiencia satisfactoria, una cultura inspiradora y relaciones de buena calidad que con motivarlos basándose sólo en recompensas.

Con esto en mente, no es raro que los trabajadores de la Generación Y, conocedores de la tecnología tengan un enfoque diferente para la administración y el uso del dinero que ganan. En lugar de hacer que sus recursos se multipliquen o guardarlos para la vejez, los utilizan para ejercer un mayor control sobre su vida profesional.

“También tienen algunos hábitos de consumo poco firmes. Compran cerveza barata pero vino caro”, dice el encuestador John Zogby, autor de First Globals Understanding, Managing, & Unleashing the Potential of Our Millennial Generation. “Pueden comprar en Walmart —y cada vez compran más en Walmart o Costco— y aún así buscar y gastar en la marca con orgullo.”

Los veinteañeros serán veinteañeros en todas las generación, dice Zogby, en referencia a los nacidos entre 1979 y 1994, pero lo que diferencia a las generaciones son los acontecimientos que dan forma a su mundo. En el caso de los millennials —la generación más numerosa de la historia— los sucesos fueron la caída de las Torres Gemelas y el colapso que les siguió, al igual que la Gran Recesión. Estos eventos les metieron una mentalidad más global en un momento en que la tecnología se desarrolla para que la comunicación sea más fácil que nunca.

La recesión se llevó la confianza en las opciones, dijo Zogby. Sin ningún sentido real de que la recesión esté disminuyendo, muchos son alimentados por una fuerte necesidad de comenzar a trabajar en su carrera. “Yo no diría que se han dado por vencidos, pero sí que tomarán lo que puedan.”

Pero, ¿qué es lo que buscan, mientras están a la caza de una carrera y un cheque? “El 85% no sólo quiere un trabajo que haga la diferencia y sea enriquecedor en el plano personal, pero que también tenga un impacto en el mundo”, dijo Zogby. “Y el 71% quiere trabajar para una empresa o entidad que promueva algún tipo de comunidad global o responsabilidad social. Cada uno de estos números es mucho más elevado para ese grupo demográfico que para los otros.”

En general, el sueldo es de suma importancia cuando se trata de retener a los trabajadores infelices, pero las relaciones con loa dirección y las oportunidades de ascenso le siguen de cerca, dice Vlad Gyster, cofundador de la plataforma digital de recursos humanos H. Engage y exconsultor de Towers Watson. “Creo que se alinea con buena parte de lo que estamos escuchando sobre que el dinero no es necesariamente el principal factor de motivación, especialmente para la Gen Y del mundo y que lo que impulsa cada vez más a la gente es una especie de misión.”

Cuando contrataba para H. Engage, Gyster y Co., saber que tendrían el control sobre el producto que se está desarrollando era muy importante para el ingeniero aspirante. “Sabemos que los ingenieros a menudo están dispuestos a entrar por un salario más bajo, ya que tienen una mayor sensación de control sobre su entorno, que es una ventaja para ellos.”

Entonces, ¿cómo dar sentido a un estudio de 2009 elaborado por la Asociación Americana de Psicología que señala un “incremento de 63% en el número de jóvenes que calificaron al dinero como ‘extremadamente importante’ (16% de los Boomers en comparación con el 26% de los millennials)”? El mismo estudio encontró que la Gen Y califica más bajo en la escala de participación cívica que la Gen X (por debajo de los Boomers también). ¿Están los millennials tan obsesionados consigo mismos como los medios los hacen parecer?

Leonard J. Glick, profesor de administración y desarrollo organizacional en la Universidad Northeastern, no está convencido de que haya una enorme diferencia entre las últimas generaciones que han ingresado a la fuerza laboral y aquellos que ahora están cerca del retiro. Eso no quiere decir que los empresarios y el mundo de los negocios no tengan que cambiar su estrategia un poco para la Gen Y.

“Creo que muchas de las cosas que las empresas están diciendo sobre cómo tratar a los millennials —darles más autonomía, retarlos y tratarlos bien— son ciertas, pero creo que siempre lo fueron”, dijo. “Tal vez lo que es diferente hoy es que las empresas no pueden salir impunes si maltratan a sus empleados.”

El cambio de actitud sobre la equidad en el lugar de trabajo, el abierto conocimiento acerca de lo que deben pagar determinados puestos y el acceso al conocimiento sobre cómo las empresas tratan a su gente han contribuido a que la generación más joven se convierta en la fuerza de trabajo con más poder, agregó.

 

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