A 10 días de que los británicos participen en el referendo que definirá la salida o permanencia del Reino Unido, los mercados bursátiles del mundo ya resienten la incertidumbre por el resultado, luego de que sondeos dieran ventaja al voto separatista, y comiencen la semana con sesiones negativas.

Lo que hace unos meses parecía una posibilidad remota es hoy un temor palpable para los mercados globales, dado que el impacto de una eventual salida del Reino Unido, uno de los miembros fundadores de la Unión Europea, haría tambalear la economía y la política de la mancomunidad, y a su vez afectaría al esfuerzo global por terminar de superar las secuelas de la crisis que estalló en 2008.

Se prevé que el referéndum tenga consecuencias de largo alcance en el resto del continente donde el apoyo a la unión política y económica está titubeando dado el bajo crecimiento y el alto desempleo.

En este contexto, Gran Bretaña votará su permanencia o salida de la EU el próximo jueves 23 de junio, y de acuerdo con una encuesta del diario The Independent, el llamado Brexit obtendría una cómoda victoria con 10% de ventaja, terminando con el 55% de los votos en contra del 45% que conseguiría la postura conservadora. Otros sondeos son más cautos, pero coinciden en darle ventaja a la opción de la salida.

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Esto ha potenciado las preocupaciones de funcionarios e inversionistas en todo el mundo. En lunes las bolsas asiáticas resintieron este temor cerrando con pérdidas cuyos niveles fueron los mayores en los últimos cuatro meses. La bolsa de Tokio se desplomó un 3.51%.

Por otro lado, los recelos sobre el Brexit lo llevaron a un récord la volatilidad de la libra, que cayó a un mínimo de ocho semanas contra el dólar y a mínimos de tres años contra el yen, considerado una divisa refugio.

El efecto dominó del Brexit

Sin embargo, una de las principales preocupaciones por el Brexit es el eventual efecto dominó que tendría en el viejo continente, principalmente en el bloque de los 28 países, entre los que destacan Alemania, Francia y el propio Reino Unido.

La salida del Reino Unido es impulsada por organizaciones civiles y partidos minoritarios británicos, que buscan romper con Europa para tener más ingerencia en la política interior en materia de economía y control de fronteras.

Sin embargo, la opción por el “Sí” podría poner en riesgo las exportaciones del país, dado que los acuerdos comerciales con los que cuenta la nación británica requieren de su permanencia, de lo contrario deberá realizar nuevos tratados, incluso con la propia UE, aunque ahora sin la ventaja de estar dentro del bloque.

Los partidarios del Brexit asumen que tras la separación la isla mantendría su actual acceso de libre comercio con los 27 países restantes de la UE, lo que es muy poco probable, señala Steve Forbes en un análisis sobre esta situación.

“Noruega y Suiza, miembros no comunitarios, pagan cuotas para acceder a este mercado gigantesco y también deben cumplir con la mayoría de las regulaciones de la UE. Como una advertencia a otros países que quieran salir, la UE podría hacer que el acceso británico al comercio con el bloque fuera especialmente caro. Gran Bretaña, cuya economía depende en gran medida de las exportaciones, tendría que negociar nuevos acuerdos con estos Estados, pero sin el poder de negociación del gran bloque europeo”.

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Además, de concretarse la salida de Reino Unido, las primas de riesgo alrededor del mundo se incrementarían, debido a la inestabilidad política y una tendencia a revertir la globalización, de acuerdo con la compañía de gestión de inversiones BlackRock.

De acuerdo con su lectura, los activos de riesgo a nivel mundial están en una posición muy vulnerable, esto causa revuelo en los mercados financieros porque esa prima de riesgo –que es la sobretasa que pagan los bonos de deuda de un país respecto a la de sus similar más seguro–, ya es elevada respecto a los niveles que se tenían antes de 2008.

En este sentido, su salida también podría traer consecuencias para países de mediano alcance o denominados de pequeña economía como Grecia, Rumania y Polonia; aunque también podría convertirse en el principio de una paulatina desintegración de la Unión Europea.

El Brexit también podría tener efectos económicos de largo plazo, aunque estos posiblemente no sean desastrosos, según detallan los analistas, ya que la principal preocupación, como con Grecia, es que la salida de un país puede llevar a la salida de otros.

Un disparo en el pie

Tan solo al darse a conocer los últimos datos de la encuesta, el primer ministro británico David Cameron indicó que existe un gran peligro para las pensiones y la sanidad pública si se concreta el Brexit, dado que no podría subir las pensiones para jubilados al menos en el 2.5% prometido cada año; además de que se crearía un agujero en las finanzas públicas de hasta 51,600 mde, los que afectaría al sistema de salud.

Un análisis del banco suizo UBS destaca que si gana el “Sí” la libra podría depreciarse e incluso jalar al euro, lo que provocaría un estrepitoso bajón dentro del sistema monetario mundial único.

Así, la victoria de la salida de la UE es vista como un disparo en el pie para los propios británicos, ya que podría costarle a su economía 100,000 millones de libras esterlinas (145,000 millones de dólares) y 950,000 empleos para 2020, según un estudio encargado por la agrupación de empleadores Confederación de la Industria Británica (CBI, por su sigla original).

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Esto implicaría un impacto grave para la economía británica, independientemente de cualquier acuerdo comercial que el país pueda negociar con sus ex socios europeos. De acuerdo con sus previsiones, la producción económica británica podría reducirse en hasta un 5% del PIB para 2020, e incluso en un escenario en el que se asegurara rápidamente un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, el PIB disminuiría en un 3%.

El centro de estudios Open Europe coincide en las fuertes repercusiones y señala que el Reino Unido tendría una pérdida permanente de 2.2% de su PIB a 2030, además de que los costos no se compensarían simplemente alcanzando acuerdos de libre comercio con sus anteriores socios. La consultora PwC proyectó que el crecimiento del Reino Unido sería 5.5% menor en 2020.

Aunado a esto, Reino Unido también podría perder el acceso a fondos de la UE. El presupuesto anual de la mancomunidad asciende a 145,000 mde, una suma elevada en términos absolutos, pero que apenas representa 1% de la riqueza que generan al año las economías del grupo.

La contribución total de Reino Unido al presupuesto de la UE fue de 11,342 mde, mientras que el gasto total de la comunidad a la Gran Bretaña fue de 6,985 mde durante 2015, según la página web de la UE.

En el peor de los escenarios previstos por los inversionistas, que gané el “Sí”, la agencia calificadora Moody’s estima que pasarán al menos dos años antes de que la salida de Reino Unido se haga efectiva, un tiempo en que se esperaría que el país aprovechara para materializar acuerdos alternativos que minimicen los daños.

 

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