A todos nos ha pasado que alguien nos haya sembrado la inquietud de que “hay que invertir”. ¿Invertir? ¿Y eso qué es?  Pues resulta que invertir es una forma de ahorrar mejor.  En lugar de solo guardar el dinero en un lugar seguro, donde no produce nada, como dejarlo bajo el colchón, cuando invertimos lo ponemos a trabajar en serio.

Invertir quiere decir asociarnos con la tía que quiere abrir su pastelería, porque es una emprendedora que quiere mejorar su nivel de vida vendiendo esos pasteles ricos que cocina, o juntarnos con un grupo de amigas para abrir esa taquería que todas soñamos.  En cualquier inversión, todos los que “le entramos”, participamos como inversionistas.

¿Y si me vuelvo inversionista, qué tengo en realidad y cómo se registra? Pues todos los que ponemos algo para desarrollar un negocio, nuevo o existente, tenemos una parte de los beneficios si el negocio hace dinero.  Para documentarlo adecuadamente, debemos formar una empresa con un notario público y, entonces, la empresa emite lo que se llama “acciones”.

Cada acción representa la propiedad de una parte muy pequeña de la empresa, así que dependiendo de la contribución de cada uno de los que invertirmos, nos corresponden más o menos acciones.  Cuando la empresa nos reparte utilidades a los accionistas, que se llaman “dividendos”, nos reparte una cantidad fija por cada acción.  Los que más acciones tenemos recibimos más dinero y los que menos tenemos, pues recibimos menos.

PUBLICIDAD

Lo más interesante es que podemos hacer lo mismo en las grandes empresas de México: invertir. ¿En serio?  Pues sí, cada uno de nosotros puede comprar un pequeño pedazo de las grandes corporaciones mexicanas.  ¿Cómo? En una bolsa de valores.  Como si fuéramos al súper o compráramos unos zapatos en internet.

Muchas de las empresas más importantes de una economía “listan” sus acciones para compraventa en una bolsa de valores, para que todos sus accionistas tengan la oportunidad de comprar y vender todos los días, con reglas del juego estándar, sin tener que juntarlos a todos e intercambiar documentos cada vez que alguien quiere comprar o vender.

Las empresas listadas nos hacen más fáciles las cosas a los inversionistas. Podemos empezar a ser sus socios cuando queramos y dejar de serlo también, cuando ya no nos interese, sin procesos administrativos o legales complicados.

Para poder comprar acciones en una bolsa, como la Bolsa Mexicana de Valores, tenemos que tener una cuenta de intermediación bursátil.  En México, por ejemplo, existen Casas de Bolsa donde podemos abrir una cuenta totalmente en línea e invertir desde 100 pesos.  ¡Empieza hoy!

En el siguiente artículo de la Serie Automatización de Inversiones hablaremos de porqué nos debe importar invertir en la bolsa.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @Kuspit1

Facebook: Kuspit1

Blog: Dinero Joven

YouTube: Kuspit1

Página web: Kuspit

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

México crece pese a Trump; SHCP deja sin cambios su pronóstico para 2016
Por

La economía mexicana se expandió 1.0% en el tercer trimestre frente al periodo previo, la lectura trimestral más sólida...