A pesar del bajo crecimiento económico que ha registrado el país,  existen nichos que pueden explotarse y generar buenos dividendos. ¿Hacia qué sectores deberían orientarse las decisiones de inversión?

 

Por Paola Palma

 

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Recientemente, el Fondo Monetario Internacio­nal (FMI) revisó a la baja la proyección de crecimiento para la economía mexicana. La nueva estima­ción considera que México creció apenas 1.2% en 2013 y, hacia 2014, regresará a niveles de crecimiento de 3.0%.

El entorno externo también presentó condiciones que no contribuyeron a la mejora de la economía mexicana. El rezago en el crecimiento del sector industrial de Estados Unidos fue notorio al disminuir 0.7% en el segundo trimestre de 2013. Al mismo tiempo, la inquietud generada por el retiro de los es­tímulos monetarios por parte de la Reserva Federal estadounidense provocó una ola de volatilidad en los mercados cambiario y fi­nanciero, complicando aún más el panorama económico para México.

Las cifras del segundo trimestre del año tampoco resultaron positivas. La produc­ción industrial se contrajo 0.7%, y la inver­sión fija 0.4%, lo que confirmó la debilidad de la economía. El crecimiento del PIB repuntó ligeramente para registrar un alza de 1.5%. La volatilidad cambiaria provocó una depreciación del tipo de cambio de cerca de 2.2%.

El contraste en este panorama incierto lo dio el flujo de la Inversión Extrajera Directa (IED) captada por México du­rante el primer semestre de 2013, que al­canzó 23,800 millones de dólares (mdd). Esto confir­ma que México sigue ubicándose como uno de los destinos internacionales más atractivos para los capitales externos.

Ante un escenario de crecimiento económico complicado como el que actualmente prevalece, donde se estima un crecimiento no mayor a 1.8%, ¿cómo aprovechar esta coyuntura?, ¿hacia qué sectores o nichos de mercado orientar las decisiones de inversión?

México posee sectores tradicionales sólidos con elevado potencial de expan­sión, así como otros sectores que aún se encuentran en pleno desarrollo. Ambos ofrecen atractivo para aquellos que buscan rendimientos y diversificación para sus inversiones. Algunos de estos sectores son:

 

Sector aeroespacial

El sector aeroespacial mexicano está confor­mado por empresas dedicadas a la manufac­tura, mantenimiento, reparación y diseño de aeronaves de tipo comercial y militar. Destacan también los “servicios auxiliares” que se proveen a la industria de aerolíneas, como son los laboratorios de pruebas y centros de capacitación.

Actualmente, en el país se encuentran establecidas 270 empresas, localizadas en seis estados y que emplean a más de 32,000 profesionales de alto nivel. Se calcula que las exportaciones de este sector han registrado un crecimiento que supera el 16% promedio anual en el periodo 2006-2012.

En 2012, el monto de exportaciones sumó 5,000 mdd, mientras que las importaciones 4,000 mdd. La inversión en el sector superó los 1,300 mdd, según estimaciones de la Secretaría de Economía.

 

Sector de alimentos

Hasta 2012, la producción de la industria de alimentos en México alcanzó los 470,000 millones de pesos (mdp). Con este volumen de producción, la industria representa 22% del PIB manufacturero y 3.6% del PIB nacional. Las exportaciones superaron los 2,700 mdd, la inversión externa en el sector alcanzó un valor de 185 mdd en 2012, sumando 22,000 mdd durante el decenio 2002-2012.

México es líder mundial en exportación de cacao en polvo con azúcar, tercer exportador de fresas cocidas congeladas, cuarto en conservas en vinagre, quinto de productos de confitería sin cacao y séptimo exportador de galletas dulces. Los principales destinos de exportación son Estados Unidos, Japón y países de Centroamérica, pero se busca la diversificación a otros mercados con gran potencial de consumo, como China.

 

Sector automotriz

Durante el segundo trimestre de 2013, la producción automotriz creció 8.2%, mientras que las exportaciones lo hicieron en 11.1% con respecto al mismo periodo de 2012.

Norteamérica continúa siendo el principal mercado de exportación de los automóviles producidos en México.

En cuanto a la industria de autopartes, ésta des­taca también por ser un competidor líder a nivel glo­bal. De acuerdo con ProMéxico, en México operan 89 de las 100 empresas más importantes de autopartes a nivel mundial según el “Top 100 Global Suppliers” de Automotive News. La Industria Nacional de Auto­partes reporta más de 1,000 unidades económicas dedicadas a la manufactura de componentes auto­motrices, que generan 520,000 empleos.

Los sectores automotriz y de autopartes captu­raron 20.8% del total de la IED recibida en 2012. En­tre 2006 y 2012, los capitales externos acumulados por estas industrias suman 13,200 mdd.

 

Industrias creativas

México es considerado la décimo octava economía crea­tiva a nivel mundial, según la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), y trabaja para consolidarse como un nodo de producción regional de contenidos interactivos (videojuegos).

Las fortalezas de las Industrias Creativas mexicanas radican principalmente en la disponibilidad de instala­ciones y logística de primer nivel, talento calificado con experiencia en proyectos audiovisuales de renombre internacional y costos competitivos.

El país posee condiciones de demanda favorables para las industrias creativas al ostentarse como el primer lugar en ventas de videojuegos en América Latina; además de ser el mayor mercado de taquilla en salas de exhibición cinematográfica y segundo lugar como el mercado de Medios y Entretenimiento más extenso, sólo después de Brasil.

En México, la IED acumulada en la industria de medios masivos entre 2000 y 2013 alcanzó los 15,000 mdd demostrando el dinamismo de la llamada “economía del conocimiento”.

 

Turismo de salud

Un nicho con elevado potencial de crecimiento dentro de la industria turística lo conforma el llamado “turismo de salud” o turismo médico; una industria que a nivel internacional genera ingresos superiores a los 40,000 mdd.

En este sector México comienza a destacarse como un destino sobresaliente por sus servicios orientados a chequeos médicos, tratamientos preventivos, cirugías especializadas y cirugías cosméticas.

El mercado de Estados Unidos resalta por su atractivo en el nicho de servicios médicos. Si se considera que 45 millones de estadounidenses no cuentan con seguro médico y que en México los tratamientos y servicios de salud son entre 50% y 80% más baratos que en el vecino país, el potencial de crecimiento de esta industria es claro. Sin embargo, México compite con otros países latinoamericanos con amplia experiencia en este segmento como son Cuba, Brasil, Costa Rica o Panamá.

 

Explotar las conexiones globales

México está inserto de manera exitosa en diversas redes de producción globales.Entre las industrias que destacan por este tipo de vínculos, se encuentran las dedicadas a la producción de bienes eléctrico-electrónicos, vehículos, maquinaria y minería. Las empresas pertenecientes a estas industrias son líderes en la producción de bienes de alto valor agregado que generan sinergias hacia otros sectores, potenciando la innovación y competitividad.

Por ejemplo, la industria automotriz ha sido factor para que el país se posicione como un generador de innovación, dejando atrás la etapa de productor de manufacturas automotrices simples. Actualmente, en el país existen más de 30 centros de diseño automotriz donde se producen más de 48 modelos de automó­viles y camiones ligeros.

No es aleatorio que sean estas industrias las que reciban la mayor parte de los flujos de capital externo; 83.4% de la IED recibida por México se dirige a la industria manufacturera. Según el World Investment Re­port de la UNCTAD, empresas como Cemex, América Móvil, Femsa y Bimbo se encuentran dentro del ranking de las 100 transnacionales no financieras más importantes de países considerados en desarrollo de acuerdo al nivel de activos en el exterior.

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Conclusiones

México podría ser un ejemplo de solidez finan­ciera frente a la incertidumbre global. Sin embargo, el país requiere consolidar las condi­ciones que lo hacen atractivo como destino de inversión y, al mismo tiem­po, generar el dinamismo económico que permita el desarrollo de sectores económicos innovadores.

Si bien es cierto que las reformas estructurales hasta ahora concretadas podrían ser pasos importantes para consolidar un entorno competitivo óptimo para el desarrollo de empresas y de capital humano en el país, la economía aún presenta condi­ciones que restringen la capacidad para emprender e invertir.

Los elevados costos que impone un entorno con excesivas regulaciones, la incertidumbre fiscal que prevalece ante la ausencia de reformas profundas que clarifiquen y den certidumbre tributa­ria, las restricciones legales en diversos sectores para la inversión nacional y externa, constituyen aspectos a resolver. La prevalencia de estas barreras genera importantes desincentivos a la inversión y fomenta la informalidad; dos ele­mentos que, combinados, restringen la capacidad de las empresas formales para crecer y expandir su productividad.

Las áreas de oportunidad para gene­rar crecimiento económico son variadas, pero queda en manos de las instituciones políticas concretar un trabajo serio para eliminar las trabas que por años han im­pedido detonar el potencial económico del país.

 

 

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