Primero hay que conocer nuestra capacidad de pago para buscar el crédito que se acomode a nuestras posibilidades, para que no lo sintamos pesado. Idealmente, el pago mensual de créditos no debe ocupar más del 30 por ciento de nuestros ingresos. Puedes darte una idea si tienes todavía algo de ese porcentaje disponible comparando tus ingresos fijos contra tus compromisos registrados en tu Reporte de Crédito Especial de Buró de Crédito, el cual puedes solicitar gratis una vez cada doce meses en www.burodecredito.com.

¿Y por qué solamente 30 por ciento de los ingresos al crédito? Esto es porque necesitamos destinar también recursos al ahorro, a crear un fondo de emergencias, a la inversión, a la compra de seguros, y al retiro. Por supuesto, también necesitamos cubrir nuestros gastos fijos como la comida, pagar la renta, la escuela, el transporte, etc. Obviamente dejemos un cachito también para darnos gustos.

Bien, ya que establecimos cuanto podemos destinar a un crédito es hora de salir de compras. Bueno, durante la pandemia mejor hacemos un “shopping” virtual en línea. Buscaremos no sólo qué crédito podemos pagar sino también debemos de enterarnos sobre sus atributos, costos, seguros, penalidades, etc.

Tomemos de ejemplo una tarjeta de crédito: todas las tarjetas tienen una función básica que es pagar un bien o servicio utilizando el dinero del banco, dinero que uno le debe pagar luego a tiempo y en forma para idealmente no generar intereses, pero si puntos o millas. 

Hay tarjetas muy sencillas y otras muy sofisticadas. Las líneas de crédito, los costos como anualidades, tasa de interés ordinaria, tasa de interés por morosidad también varían entre tarjetas. A final de cuentas son como un automóvil, todas te llevan de A a B, pero las características y costos son diferentes entre modelos. Hay que elegir la correcta para nuestro bolsillo y para nuestras necesidades.

Pero los créditos también tienen otros atributos que necesitas conocer porque también son diferentes entre productos. Dos muy importantes son si cuentan con seguro de desempleo y con seguro de vida. Por ejemplo, supongamos que contratas un crédito hipotecario para comprar un departamento o una casa. Si llegaras a perder tu empleo no tendrías que preocuparte por el pago del crédito durante varios meses ejerciendo el seguro de desempleo incluido en tu producto. 

Si llegaras a fallecer entraría el seguro de vida que cubre el monto del crédito. Es decir que la propiedad podría ahora ser heredada libre de adeudo. La pregunta es ¿a quién se le entrega la casa? Bueno, en todos los contratos de créditos que tienen seguros el titular debe establecer quienes serán sus herederos; en caso de las cuentas e inversiones es fundamental establecer claramente el porcentaje que se desea heredar a cada beneficiario. 

Por favor, hay que escribir correctamente los nombres de los herederos para evitar problemas. Por cierto, tener un testamento también es muy necesario, pero hay que saber que en el caso de los productos crediticios, de ahorro y de inversión el contrato que firmó el cliente tiene preferencia sobre el testamento; así que los contratos y el testamento deben de cuadrar para evitar malos entendidos o disgustos entre familiares y/o amigos. El testamento, acordémonos, tiene que hacerse en una notaría; es muy rápido y sencillo.

Finalmente, un tip extra: si has sido un buen pagador y quieres que tu crédito sea más accesible ve y encuentra un otorgante de crédito que te ofrezca mejores condiciones y traslada tu crédito ahí y ahorra.

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