En México hay tres problemas relacionados con las finanzas personales: los ingresos insuficientes, la falta de educación financiera y la falta de acceso al sistema financiero.

Cuando el uno y el tres no están presentes -podemos decir, de la clase media para arriba- cometemos errores que merman nuestra economía. Si cumples uno o varios de estos puntos, te acercas mucho a un tipo de mexicano con potencial para mejorar sus finanzas.

¿Te identificas?

1) Ahorras en la informalidad

El 61% de los mexicanos usa métodos de ahorro informales. Principalmente, guardan el dinero en casa (65%) o participan en tandas (34%), de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2015. Si bien los argumentos más comunes en contra de estas formas de ahorro es el riesgo que representan, una razón que para mí tiene más peso es que, así, el dinero no crece.

Hoy en día hay instrumentos de inversión muy sencillos, para los que solo necesitas leer información en internet o preguntar todo lo que no entiendas a quienes te lo ofrecen o a la Condusef (seguros dotales, CETES, Piggo, pagarés). Si bien estos no te darán muchos rendimientos, son fáciles de usar y son relativamente seguros.

Si no te animas a invertir, al menos abre una cuenta de ahorro que te permita acceder al sistema financiero formal, para, en un futuro, buscar productos financieros que te hagan crecer (como una hipoteca o un préstamo para poner un negocio).

2) Eres analfabeta financiero

No te preocupes y, sobre todo, no te sientas solo ni culpable. El 68% de los mexicanos es analfabeta financiero, de acuerdo con una encuesta de Standard & Poors, Gallup, el Grupo de Investigación de Desarrollo del Banco Mundial y la Escuela de Negocios de la Universidad de Washington.

Según este estudio, ser un alfabeta financiero significa comprender qué es el interés compuesto, la inflación y la diversificación de riesgo.

Si bien estos tres conceptos están bien para empezar, la lección aquí es que conozcas lo que contratas, preguntes lo que no sepas y entiendas lo que te quieren vender.

3) No comparas productos financieros.

Dos de cada tres adultos en México no compara sus servicios financieros antes de contratarlos, según la ENIF 2015.

La comparación es una de las mejores formas de ahorrar o de pagar un precio justo, ya que si conoces cuánto te cuesta el mismo producto en varios lugares, tomas la mejor decisión en cuanto a calidad y precio. Sin embargo, es una de las actividades más tediosas.

Mi consejo: vence la flojera y compara.

4) No conoces bien tus seguros

De los 18 millones de mexicanos que indicaron tener algún tipo de seguro, entre el 19 y el 53% desconoce el costo del mismo, y entre un 7 y un 32% no sabe qué cubre la póliza (los porcentajes varían según el tipo de seguro).

La clave para aprovechar cualquier servicio financiero es conocerlo a fondo, ya sea el programa de puntos de tus tarjetas o las coberturas extra de tus seguros. Leer las letras chiquitas también te sirve para aprovechar beneficios, no solamente para “decir no” a cláusulas abusivas.

Estos hábitos (o no hábitos) tienen solución con un poco más de educación financiera por parte de las familias, el gobierno y las instituciones financieras, y con un poco más de voluntad de nosotros, los mexicanos.

 

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