Por Ana Raquel Meléndez*

Es interesante el sentimiento que compartimos las más de 300 asistentes del Foro ForbesMujeres Poderosas”, que tuvo lugar en Costa Rica. Todas empoderadas, valientes, destacadas, de una u otra manera han logrado sobresalir y trascender en sus países, empresas, familias, generaciones y otros ámbitos. La jornada estuvo llena de historias de vida, anécdotas inspiradoras y experiencias ganadas con los años, que invitan y empujan a luchar contra la desigualdad de género, que está muy presente en estas latitudes.

Sin duda, se termina el día con la frente en alto, el orgullo ensalzado y las ganas de seguir con más fuerza que nunca. Pero, a la mañana siguiente, muchas de las que asistimos y otras mujeres centroamericanas, despertamos ante una realidad donde la gran mayoría se enfrenta a un panorama diferente. Así lo reflejan los resultados del estudio que Unimer realizó este año para Forbes, dejando claro este preámbulo.

Cuatro de cada cinco mujeres profesionales consultadas en la región centroamericana trabajan tiempo completo en alguna empresa; cerca del 70% de ellas tiene un equipo bajo su cargo, toma decisiones importantes desde su puesto y participa en la formación profesional de otras personas. Además, indiferente al tipo de jornada laboral, siete de cada 10 indican ser madres, principalmente de menores de edad.

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Ellas son tan poderosas como todas las que estuvimos reunidas en el foro. Sin embargo, aun con esa enorme responsabilidad sobre sus hombros, igual o mayor que la de un hombre promedio de esta sociedad, sienten que no están siendo valoradas de la misma forma.

Para llegar adonde están, han enfrentado dificultades y vencido obstáculos, pues, como en la mayoría de los mercados laborales a nivel mundial, la desigualdad entre hombres y mujeres en cuanto a oportunidades, salario, trato y formación es un tema que persiste y avanza a paso lento, pese a ser un tema primordial en la agenda de trabajo de muchas organizaciones.

En Centroamérica, la mayoría de las mujeres que tiene cargos directivos considera que percibe un salario igual o similar al de sus colegas hombres; sin embargo, una quinta parte de ellas indica que sus ingresos son menores, aun realizando exactamente la misma labor que los hombres, una tendencia más perceptible en países como Guatemala y El Salvador.

Pero la brecha salarial no es el único obstáculo que enfrentan. Las exigencias para optar por un cargo gerencial en una empresa, para ser tomadas en cuenta con igualdad de condiciones que los hombres, son altas. Y, aunque en estos tiempos las mujeres tenemos el mismo acceso a la educación, dos quintas partes indican que la superación académica es el reto más grande a nivel laboral, principalmente por sus diferentes responsabilidades.

En el caso de quienes tienen hijos, lograr un balance entre ser profesionales y madres ha sido otro gran reto y éste es, precisamente, uno de los puntos donde más se percibe la desigualdad de género en la región. El 50% de las profesionales percibe que, en la actualidad, para las mujeres con hijos sigue siendo más complicado trascender en el ámbito profesional, una opinión más fuerte en países como Costa Rica y Guatemala.

Sin embargo, hay avances positivos: La gran mayoría de las profesionales coincide en que las empresas donde laboran han sido flexibles con ellas cuando han necesitado atender a sus familias, y dos terceras partes han recibido total apoyo del padre de sus hijos para poder desarrollarse como profesionistas.

A pesar de los obstáculos, la mitad de estas mujeres ha logrado superarse y ascender dentro de una misma empresa. Por ejemplo, cerca de dos quintas partes vieron la necesidad de cambiar de empleo en busca de un mejor salario o de una oportunidad de crecer como profesionales, y un 10% de ellas dejó todo para emprender, una tendencia más fuerte en Nicaragua.

En conclusión, salir adelante y trascender en una sociedad como ésta es, definitivamente, un reto, pero queda claro que se puede lograr. La clave está en sentirse motivadas, comprometidas con una meta, hacer lo que nos apasiona, mantenerse en constante formación y ayudar a otros a superarse.

*Ana Raquel Meléndez Sánchez es directora de proyectos en Unimer Centroamérica.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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