Los Estudios Socioeconómicos Laborales (ESEL) son una herramienta para asegurar que las mejores personas entrarán a nuestra compañía. Pero, ¿es una invasión de la intimidad o solución justa?

 

 

 

Por Javier Fuentes Merino*

 

 

México Vs Europa

Lo que comentaré a continuación no va a sorprender tanto a los mexicanos como si lee este texto un europeo. La idea es muy básica: En México, se puede investigar profesional y personalmente a los trabajadores antes de contratarlos. Esto, en Europa, por la legislación, es impensable y muchos empresarios europeos estaríamos encantados de poder hacerlo.

En Europa, se presupone la buena fe de las personas y la mayoría de las personas piensan que se puede separar con bisturí al “ser trabajador” del “ser humano” de esa misma persona, y este madrileño que escribe ve difícil encontrar un bisturí para hacer ese corte.

En cambio, en México, dado el histórico del país, se cree en la transparencia al contratar a un trabajador y, por tanto, es normal, de acuerdo con éste, una vez analizado su perfil profesional, analizar su perfil personal relacionado con su futuro empleo.

 

Los estudios socioeconómicos (ESEL)

Para cubrir esta necesidad profesional nacen los ESEL (Estudios Socioeconómicos Laborales), las ADD (Actualizaciones de Datos y los ESEF (Estudios Socioeconómicos Financieros), que consisten en que una empresa externa y objetiva se cite con el futuro trabajador en su vivienda para comprobar que éste ha dicho la verdad en sus entrevistas de empleo. En ellos se verifican referencias familiares, vecinales, personales y profesionales para corroborar que el trabajador es el adecuado para el puesto desde todos los puntos de vista.

 

Ventajas de los ESEL

La mayor ventaja es que podemos contratar a personas realmente validadas y que son como creemos que son, es decir, reducimos el riesgo financiero en la contratación porque no podemos saber si un trabajador es bueno o no pero sí podemos descartar al que seguro que no es bueno. La relación costo/beneficio de este servicio es muy adecuada porque por un costo reducido nos elimina la mayoría de los problemas que no hubiéramos detectado sin esta “entrevista personal” con los trabajadores que se van a incorporar a nuestra compañía.

 

¿Invasión de la intimidad o solución justa?

La primera reacción ante este servicio es pensar que es una invasión a la intimidad, pero es voluntario. La respuesta es que es mejor para todos comprobar las cuestiones importantes antes de la contratación. Quien no tiene nada oculto, no sufre pasando una entrevista en su domicilio con una tercera empresa que presta el servicio de forma objetiva. Es mejor para la empresa porque conoce mejor a quién contrata, es mejor para el trabajador porque si comienza a trabajar en la empresa, sabe que la empresa es consciente de su perfil sin sorpresas, es bueno para el resto de trabajadores porque saben que el trabajador nuevo que se incorpora es de fiar, y es bueno para clientes y proveedores de la empresa que contrata porque garantiza relaciones más sanas con los empleados de aquélla.

Ya saben, si quieren saber quién entra en su casa, que es su empresa, mejor saberlo antes de contratar. Un poco más de México en Europa en este aspecto vendría muy bien.

 

 

*Javier Fuentes Merino es CEO de Grupo Venta Proactiva/ESEL y Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid.

 

 

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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