Por: Jimena Cándano*

El gobierno tiene la obligación, a partir de nuestros impuestos y recurso público, de atender a la población en temas como: salud, educación, seguridad, así como medio ambiente, solo por mencionar algunos.

¿Qué pasa cuando el gobierno no puede o no destina recursos a estos temas?; ¿Quién atiende a estas personas?; ¿Quién apoya a las poblaciones vulnerables? Pues sí, lo hacen las organizaciones de la sociedad civil.

El gobierno vive, trabaja y gasta de los impuestos que recauda. En este sentido, todos, en menor o mayor medida, aportamos para que el gobierno pueda hacer su trabajo. En cambio, las organizaciones de la sociedad civil, fundaciones, instituciones de asistencia privada o como las queramos llamar, viven gracias a la generosidad de las personas que creen en ellas y les donan.

Lo interesante es que estas agrupaciones creadas por personas comprometidas con las causas son solventadas por más gente comprometida, quienes trabajan para resolver los problemas que como sociedad más nos duelen.

Tan solo solo visualicemos tres escenarios: atención a niños con cáncer, reintegración de jóvenes y apoyo en la educación en la infancia, estas tres tareas le competen al gobierno; sin embargo, son las fundaciones las que han trabajado por ellas incasablemente.

Son estas mismas organizaciones las que mejoran escuelas a donde debería llegar el presupuesto; las que capacitan a policías, tarea que le compete a el gobierno; las que dan de comer a niñas y niños; las que cuidan selvas, bosques, mares, ríos y demás ecosistemas para que sigan existiendo.

Todas estas son obligaciones de nuestros gobernantes, muchas de ellas incluso a nivel constitucional y aun así no las cumplen. Son los ciudadanos de a pie quienes deciden dedicar sus recursos para mejorar la vida de otros.

Por eso es tan importante comprometernos con estas causas, no sólo desde el activismo de sillón, emitiendo opiniones desde las redes sociales, sino también en el campo, aportando nuestro tiempo, conocimientos y recursos para lograr transformar las problemáticas del país.

Uno pensaría decirle al gobierno esa frase tan mexicana “si no ayuda no estorbe”, “si ustedes no pueden y no van a apoyar a aquellos que, si lo están haciendo, déjenos trabajar”, pero no solo no ayudan, sino que han llevado a cabo durante los últimos años, una campaña durísima para desacreditar a los ciudadanos y sus organizaciones que intentan resolver los problemas que ellos no pueden.

Nos han hecho creer que las organizaciones tienen intereses obscuros, afines solo a buscar sus intereses de las personas que las componen. Creo que no hay nada más alejado de la realidad. En la gran mayoría de los casos están formadas por personas que han sufrido esos problemas o han tenido contacto con esa realidad, por eso quieren cambiarla.

Son miles o quizá millones de hombres y mujeres comprometidos con nuestro país, dispuestos a dar lo mejor de ellos para hacerlo mejor.  Si tú eres parte de esas personas que quieren un México mejor, si te duele la pobreza, te indigna la injusticia, te aterra la inseguridad y quieres un cambio, es momento de que tomes la decisión de ser parte de ese cambio.

Busca una causa que te mueva, estudia las fundaciones que trabajan el tema, comprométete y dona. Hoy más que nunca México te necesita, necesita tu talento, tiempo e inversión. Sólo uniéndonos podremos lograrlo. Depende de cada uno de nosotros hacer la diferencia.

Contacto:

LinkedIn: Jimena Candano

La autora estudió la licenciatura de Derecho en la Universidad Iberoamericana. Obtuvo el grado de Maestría en Administración Pública, con enfoque en Desarrollo Comunitario y Transformación Social en la Universidad de Nueva York. Actualmente es la Directora Ejecutiva de la Fundación Reintegra.*

Acerca de Fundación Reintegra: Es una fundación que trabaja a favor de la justicia social, equidad de oportunidad y derechos para los jóvenes en conflicto con la ley. Tiene como misión prevenir el delito y reintegrar a la sociedad a quienes experimentan conflictos penales, fortaleciendo sus capacidades y concretando un proyecto de vida, siendo un referente en la opinión pública nacional e internacional en la prevención del delito a través de la reinserción social.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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