El usuario se perfila como el mayor beneficiado por el apagón analógico, pero no es el único: proveedores de televisores y partidos políticos podrían ser los otros ganadores de la Transición Digital Terrestre.

 

El plazo para que la señal análoga de televisión llegue a su fin está escrito. El próximo 31 de diciembre deberá concluir el llamado apagón analógico en todas las ciudades de la República Mexicana, con la promesa de beneficiar a los televidentes del país.

“La Transición Digital Terrestre (TDT) tiene la virtud y la importancia estratégica de contener un impacto positivo, ya que fomenta la calidad, pluralidad y un uso mucho más eficiente del espectro en distintos mercados”, dice Mony de Swaan Addati, consultor en telecomunicaciones y último presidente de la extinta Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel).

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Pero los televidentes mexicanos no son los únicos beneficiados por el apagón analógico. Las empresas que proveen de televisores a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en el  proceso de transición digital son otros de los ganadores.

La SCT ha gastado un total de 5,250 millones de pesos (mdp) en la compra de televisores digitales, la cual comprende una primera licitación para adquirir 2.5 millones de aparatos dentro del Programa de Transición a la Televisión Digital Terrestre,  y otra licitación para comprar 120,000 televisores digitales dirigidos al proyecto de Cobertura Social para la Transición a la Televisión Digital Terrestre, que se realiza con cargo al patrimonio del Fideicomiso del Fondo de Cobertura Social de Telecomunicaciones (Foncos), de acuerdo con los últimos datos publicados en la plataforma de Compranet.

Sin embargo, la entrega gratuita de televisores podría beneficiar a un jugador indirecto en la TDT en pleno año electoral: los partidos políticos. “La forma en que se está siguiendo (el programa)  es opaca, es ineficiente y es electorera; entonces me preocupa que ni siquiera cumplamos con los objetivos y gastemos un dineral”, dice Javier Lozano Alarcón, presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado de la República.

Desde el año pasado, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) del gobierno federal ha entregado televisores a los ciudadanos de su padrón de beneficiados, proyecto que continuará durante 2015, cuando se elegirán gobernadores en nueve estados del país, 903 presidentes municipales y 639 diputados locales, así como la Cámara de Diputados.

Concretar el apagón analógico guarda la promesa de una mayor oferta de canales en la pantalla chica, así como la calidad de sus transmisiones, pero también enfrenta la amenaza de incumplir este año el plazo legal por los procesos electorales vigentes y la falta de presupuesto de la SCT.

 

El switch del apagón

El apagón analógico se resume en una historia de atrasos en su cumplimiento. En julio de 2004 se publicó por primera vez la política para la TDT, que no estableció una hoja de ruta escalonada para que se concretara el fin de la señal analógica  el 18 de julio de 2013 en todo el país. Sin embargo, esta fecha se ha aplazado en tres ocasiones.

Pero el objetivo final se mantiene en pie por el valor que ofrece. La TDT técnicamente promete una mejor recepción en las señales televisivas, ya que se basa en un sistema conocido en Europa como Digital Video Broadcasting (DVB), que permite la visualización de una mayor oferta de canales de forma gratuita.

“Lo más positivo es que tendrá más señales en su televisor, gracias a la multiprogramación de los canales digitales y mayor calidad de imagen. Aunque quienes transmitirán las señales son las mismas televisoras, es impresionante la cantidad de nuevas señales que se pueden alcanzar en una zona de servicio”, expone Gabriel Sosa Plata, especialista en telecomunicaciones y académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El analista ejemplifica los beneficios de la televisión digital  en el Distrito Federal, donde en la era analógica se transmitían 11 canales de televisión (2, 4, 5, 7, 9, 11, 13, 22, 28, 34 y 40), mientras que con la aplicación de la TDT  pueden convertirse en 55 señales diferentes.

Hoy, en la capital del país existen cerca de 30 señales diferentes si sumamos los nuevos canales digitales y sus señales adicionales, dice Sosa Plata.

En diciembre de 2006, Holanda se convirtió en el primer país en concretar su transición en la recepción de las señales de televisión, seguido por otros países como Finlandia y Suecia; actualmente suman 40 países los que han logrado implantar la señal digital.

“Con el mandato constitucional, México está adoptando de manera decidida una tendencia internacional en la que ya vamos tarde”, explica Mony de Swaan, quien fuera el representante del regulador que, en 2013, bajó el switch de la señal analógica en Tijuana, Baja California

Para lograr el apagón fue necesario, en una primera instancia, la compra e instalación de 162,000 decodificadores que permitieran a los tijuanenses menos favorecidos económicamente recibir la señal digital, aunque las reglas del juego han cambiado, ya que desde 2015 en lugar de decodificadores serán televisores. Una decisión que ha despertado polémica por el gasto que implica y el uso electoral que se pueda dar al programa.

 

¿Ganadores políticos?

El pasado 11 de septiembre, el IFT publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la política para la TDT, documento que estableció como requisito para el fin de las transmisiones garantizar un alcance mínimo de penetración de 90% en los hogares de menos recursos definidos por la Sedesol por cada área de cobertura.

Este requisito ha derivado en licitaciones para la compra de televisores que han ganado empresas como Elektra del Milenio, Grupo HTJC & Asociados (Grupo Foxconn Baja California), Comarket y Comercializadora Milenio (Diamond Electronics), los otros ganadores del apagón analógico.

En 2013, la extinta Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) le entregó un contrato asignado de forma directa a la empresa Teletec de México, SA de CV, por la compra e instalación de antenas y decodificadores de señal de televisión digital por un monto de 12 millones 931,034 pesos, que fueron utilizadas en el apagón analógico de Tijuana, Baja California, y localidades aledañas. Un modelo que para algunos representaba mayores ventajas que la entrega de televisiones.

“Estoy convencido de que con el modelo de Cofetel este país se podía haber apagado sin ningún problema a un costo mucho más razonable y sin ningún problema político, salvo la reacción natural de las televisoras, que ven afectados sus intereses”, asegura el ex presidente de la desaparecida comisión.

La empresa que se encargó de la venta e instalación de los decodificadores entregó a la Cofetel 162,000 cédulas que contienen los datos de los hogares beneficiados por los equipos de recepción digital, mientras que la actual administración federal no ha hecho públicos los mecanismos de transparencia de los beneficiados. El fantasma del uso político de la entrega de televisores está presente.

“Estoy convencido de que en el padrón no están todos lo que son ni son todos los que están”, dice el senador panista Javier Lozano.

Forbes México solicitó a la SCT su opinión sobre el tema, pero hasta el cierre de esta edición no se recibió respuesta por parte de la dependencia federal.

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Blindar la TDT

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) puede tomar en cuenta la existencia de procesos electorales para determinar la fecha en que se darán por terminadas las transmisiones analógicas, de acuerdo con el artículo 17 de la Política para la TDT.

La exigencia de los especialistas por blindar la TDT de las suspicacias políticas se encuentra presente sobre la mesa para evitar que se vuelva a aplazar la fecha final de la TDT.

Sin embargo, aún existen más pendientes de infraestructura por cumplir. “La mayor parte de las televisoras operadas por gobiernos estatales no se han digitalizado y no hay claridad sobre si estarán en condiciones de apagar sus transmisiones analógicas este año. Hay un descuido enorme en este rubro. En el país operan más de 250 canales de televisoras públicas, pero sólo una treintena se ha digitalizado”, dice Gabriel Sosa.

Por ahora, el apagón analógico tiene una fecha definida y sus ganadores ya están, aunque las dudas sobre su cumplimiento ensombrecen su destino. El académico de la UAM no es optimista sobre el caso: “Veo algo complicado que se cumpla con la fecha prevista. Además crecen las voces de inconformidad por el reparto de televisores en pleno proceso electoral. Esto podría derivar en la interrupción de estas entregas y, en consecuencia, en la postergación por algunos meses (de la TDT).

 

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