Por Jennifer Juárez

¿Quién creó el sistema operativo de smartphones más utilizado? Sí, Google. ¿Y el de computadoras? Sí, Mi­crosoft. ¿Y el de drones? De acuerdo con los expertos de Forrester Research, siete de cada 10 drones que se venden en el mundo utilizan el con­trolador de vuelo de la empresa Da-Jiang Innovations, mejor conocida como DJI.

Como el cofundador de Facebook, el de DJI, Frank Wang, arrancó su pequeño imperio en la universidad. Como el cofundador de Apple, el de DJI alguna vez intentó entrar a la Universidad de Stanford. A diferencia de Jobs, fue rechazado no sólo por Stanford, sino también por el Mas­sachussetts Institute of Technology (MIT). Se graduó como ingeniero electrónico en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong y estableció la sede de su empresa en Shenzen, la capital de la manufactura tecnológica.

Hoy, Wang, de 35 años, es el CEO de la empresa creada apenas en 2006, pero cuyas ventas en 2015 se estiman en 1,000 millones de dólares (mdd). Como publicamos en mayo de 2015, cuando lo entrevistamos, Forbes cal­cula el valor de la empresa en 10,000 mdd.

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En esta ocasión ha­blamos con Michael Perry, el director glo­bal de comunicacio­nes de DJI, sobre las claves del éxito de la empresa, su presencia en México y su compe­tencia con 3DR, fundada por el estadounidense Chris Anderson y el mexicano Jordi Muñoz.

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―Frank Wang creó este imperio llamado DJI prácticamente en la universidad. Estamos acostumbrados a que las startups más innovadoras y líderes salgan de Estados Unidos. ¿Qué valor agregado le dio China a DJI para que se convirtiera en la líder de la industria?

―Fuimos los primeros en pensar en los dispositivos aéreos como sólo una plataforma, lo cual significa que previmos que, si la gente tuviese la habilidad de poner algo en el aire, factualmente y de manera costeable, podrían hacer cosas realmente inte­resantes y creativas, pero no sabíamos cuáles eran esas cosas; nuestra meta era empoderar a las personas para que lo hicieran ellas mismas. Esa fue la visión única de Frank. Previamente, había barreras realmente altas en la industria en términos del costo o de las habilidades necesarias para cons­truir un sistema, incluso había altos niveles de especialización.

 

―Llevas dos años trabajando en DJI. ¿Cuál es el mayor reto que has enfrentado?

―Mantenerse al ritmo de la industria. La industria está creciendo tan rápido, hay tantas partes moviéndose simultá­neamente que, estando al frente, real­mente no hay nadie a quien podamos recurrir para pedir apoyo.

 

―Me comentaste anteriormente que no divulgan información sobre sus ventas y ganancias. Cuéntame cuáles son sus mercados principales, y qué característi­cas los hacen fértiles para la industria de los drones.

―Estados Unidos ha sido nuestro mayor mercado, seguido por Europa. En Euro­pa algunos de los mercados más gran­des son Alemania, Reino Unido, Francia e Italia. Vemos que China empieza a repuntar como uno de los mercados más grandes y también vamos crecimiento en algunos de los mercados de Oriente Medio y mercados emergentes como Emiratos Árabes Unidos. Pensamos que la razón por la cual estos países están creciendo más rápido es que empezamos de una forma muy única, considerando que es una empresa que inició en China. Empezamos vendien­do específicamente a Estados Unidos y Europa primero, porque esos países tenían el mercado más maduro de aeromodelismo. Muchas personas ya volaban modelos de helicópteros y de aviones a escala y ahí es donde estaba nuestro nicho inicial. Cuando nos expandirnos hacia un canal de ventas mayor, teníamos ya una huella mayor en EU y Europa, y entonces llegó el modelo Phantom.

 

―México, entiendo que no está entre sus principales mercados. ¿Cuáles son las prin­cipales tendencias que ves en el país?

―Hay mucho potencial. Hay un gran mercado de personas que están interesadas en la tecnología. Vemos muchas empresas de grabación aérea y de servicio aéreo que intentan ex­plotar la forma en que pueden usar la tecnología para hacer cosas interesan­tes y creativas. Hay una academia de drones con quienes hemos hablado para entrenar a la gente sobre cómo usar los drones de manera segura y creativa. Empieza a desarrollarse un mercado grande en México.

 

―El lanzamiento del SOLO de 3DR, el verano pasado, en México obtuvo mucha atención. También en la prensa interna­cional. ¿Piensas que el hecho de que el cofundador sea mexicano atraiga más al consumidor por relacionarlo con consumo local, ya que DJI no es una marca con la que el mercado esté muy familiarizado, a pesar de ser la líder?

―Esperamos que, al final, la gente juz­gue con base en la calidad del produc­to y no en el dueño o la persona que creó la plataforma. Como somos parte de una economía global internacional, la historia de esta tecnología es cada vez más dispersa, así que tienes para DJI un creador chino, pero con un equipo internacional que lo apoya en términos de investigación y desarro­llo, mercadotecnia, ventas, distribu­ción y atención al cliente. Ocurre lo mismo con los productos de 3D: Jordi es un emprendedor increíble apoyado por un equipo de estadounidenses que fabrican en China. Esperamos que cuando la gente esté decidiendo investigue las reseñas, la calidad del producto, el desempeño del mismo y si satisface sus necesidades.

 

―Hasta ahora, DJI ha sido el líder de la industria, en parte por tener los mejores precios. Dices que ustedes no dedican tanto presupuesto a la mercadotecnia.

―La pregunta es, si bajamos el precio, si gastamos más dinero en promover la marca, ¿eso significa que todavía tene­mos un producto realmente fuerte? Nos enfocamos en asegurarnos de que nuestro producto es el más confiable, tiene la tecnología más avanzada a bordo y nos permite seguir teniendo los niveles de calidad más altos. Como ya dijiste, mientras más intereses en­tran al mercado, habrá mayor presión en el precio, pero para nosotros no se trata específicamente de intentar bajar el precio o intentar construir una historia alrededor de nosotros. No somos una máquina de marketing, somos una empresa de un producto impulsado por la ingeniería y ése es nuestro enfoque.

 

―Hablando de políticas públicas, Ama­zon presentó en julio un plan de “carre­teras aéreas” de drones para que vuelen a distintas alturas según su propósito. ¿DJI apoya esta propuesta?

―Hay muchas propuestas en la mesa actualmente y somos miembros de una pequeña coalición de UAVS (vehí­culos automáticos no tripulados) con Amazon, Google y varios otros líderes de la industria. Estamos trabajando juntos para descifrar un sistema que tenga más sentido y haga lo que la industria y los reguladores queremos hacer de manera más eficiente, que es mantener al cielo seguro y también abierto para la innovación.

 

―¿Cuáles son las principales preocupaciones de esta coalición?

―La meta que todos compartimos en esta coalición es no sobrerregular la industria al punto que sea imposible usar la tecnología en los escenarios principales. Todos estamos de acuer­do con que, al menos en el punto don­de se encuentra la tecnología ahora, volar en ambientes urbanos densos es algo que sólo los individuos aproba­dos deberían poder hacer y confor­me la tecnología evolucione puede reevaluarse. La meta de la coalición es establecer un estándar de aprobación para las aplicaciones comerciales de los drones y también asegurarse de que las regulaciones para los aficiona­dos no sean demasiado onerosas para que todavía puedan salir y que puedan dirigir la innovación que ha creado esta industria.

 

―En enero un Spreading Wings 900 de DJI fue encontrado con tres kilogramos de metanfetaminas en Tijuana. Se cree que se cayó en un intento de contrabando hacia San Diego. ¿Cómo lidia la empresa con esta mala publicidad indirecta?

―Esto aplica no sólo para DJI, sino para los drones en general. Tienes estas historias que están enmarcadas de una forma negativa. Debido al volu­men de la cobertura de noticias, a la gente le cuesta trabajo entender que sí están estos incidentes negativos, pero la tecnología siempre se usa en formas para las que no necesariamente está diseñada. Hay personas que acciden­tal o intencionalmente chocan los drones, pero también este caso: DJI creó el primer drone usado para pro­veer chalecos salvavidas a personas en situaciones de emergencia. Este ve­rano, un equipo de rescate usó uno de nuestros cuadrópteros para lanzarle un chaleco salvavidas a un niño que estaba atrapado en un río. Los drones se han usado también para operacio­nes de búsqueda y rescate de personas y animales. Los drones han encon­trado a los sujetos en horas, cuando típicamente lleva a los equipos de búsqueda dos o tres días y frecuen­temente para entonces es demasiado tarde para salvar a las personas. Como cualquier nueva categoría tecnológica, se está usando de una forma en la que no se suponía que se usaría, pero es importante balancear con las historias positivas y hacerse una opinión con base en todo, no sólo en los incidentes.

 

―Tras el incidente del drone irrumpien­do en la Casa Blanca, DJI anunció un candado por medio de GPS para impedir el vuelo de los drones en ciertas áreas. ¿Cómo funciona?

―Proactivamente, somos el primero en la industria en identificar que, por ser una nueva categoría, muchas personas que lo usan por primera vez pueden no necesariamente saber usar la tecnología legal y responsablemente, así que en 2014 DJI instituyó lo que llamamos ‘zona GPS de no vuelo’. Identificamos áreas específicas en un mapa donde no se permite que los drones vuelen, por ejemplo, cerca de los aeropuertos y en el centro de Washington. Ahí nuestras plataformas no pueden despegar ni pueden entrar a esas áreas y es una herramienta que pensamos que puede prevenir que la gente accidentalmente use sus drones de una forma ilegal o incorrecta.

 

―¿Cuán fácil es para un usuario común hackear este candado para desactivarlo?

―La forma más fácil es comprar otro producto, porque actualmente somos los únicos que lo tenemos integrado en nuestro sistema. Siendo realistas, esta tecnología está disponible, es de código abierto, la gente puede construirla por sí misma en su jar­dín, así que si quieren volar hacia un área que está georrestringida, nosotros no podemos detenerla, como no puedes detener a alguien que quiere hacer algo ilegal. El prin­cipal propósito de esta herramienta es prevenir que las personas vuelan de forma temeraria sin saberlo. Los auto­móviles pueden ir mucho más rápido de lo que marca el límite de velocidad en cualquier parte del mundo. Para el fabricante de autos sería sencillo imponer restricciones con base en la geografía local, pero nadie espera que lo hagan. Es responsabilidad del operador volar o conducir de forma apropiada.

 

―La mayoría de las empresas que están haciendo drones, incluyendo algunas mexicanas, están mudando su producción a China. ¿Por qué?

―China tiene fuertes recursos de ingeniería específicamente para manufactura de electrónicos y eso ha ocurrido durante los últimos 20 o 30 años. Ves muchas empresas que están empezando ahí o mudándose. Tiene fuertes recursos de manu­factura y también una gran base de talentos de ingenieros que ya están en el lugar. Es una de las razones por las cuales DJI se volvió tan exitoso tan rápidamente y es parte de por qué hemos podido iterar nuevos productos tan rápidamente; pode­mos contratar ese talento en casa. Estamos tan cerca de nuestra base de fabricantes, que podemos diseñar un nuevo componente o producto en la mañana y literalmente tocarlo por la tarde. Nosotros podemos hacer eso el mismo día y eso nos da una tremen­da ventaja de negocio y tecnología.

 

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