Uno de los economistas más influyentes de la isla, Omar Everleny Pérez, considera que la nueva relación entre ambos países no pone en riesgo lo ganado con la revolución. Asegura que el sector energético será uno de los grandes ganadores de la apertura.

 

Por Humberto Herrera Carlés y Felipe López

A escasos meses del histórico anuncio rea­lizado por los presidentes Barack Obama, de Estados Unidos, y Raúl Castro, de Cuba, para iniciar un proceso tendiente a la normalización de relaciones entre ambos países, diversos analistas se han dado a la tarea de exponer sus interpretaciones acerca de los escenarios económico-sociales que predominarán en la isla caribeña.

Forbes México entrevistó a Omar Everleny Pérez Villanueva, coordinador de investigaciones y profesor titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC). También forma parte del Consejo de Ciencia y Tecnología adscrito a la Comisión de Implementación de los linea­mientos económicos y sociales implementados por el presidente cubano Raúl Castro; en 2013 recibió el premio nacional de la Ciencia de Cuba por su trabajo “Economía Cubana, ensayos para una reestruc­turación necesaria”.

Teniendo en cuenta que la economía cubana es mayormente estatal, ¿qué efectos pueden preverse en el corto y mediano plazo, derivados del resta­blecimiento de relaciones económicas entre Cuba y Estados Unidos?

Los efectos del restablecimiento de relaciones económicas entre Cuba y Estados Unidos sobre la economía cubana serán significati­vos, con buenos resultados más en el mediano que en el corto plazo. Debe recordarse que tantos años de ausencia de relaciones llevará a una reconfiguración compleja, tanto de las instituciones cubanas como de Estados Unidos, con mucho recelo inicial por ambas partes. En el sector turismo, si se produce una avalancha de turistas de Estados Unidos hacia Cuba, los beneficios serán aprecia­bles en el corto plazo, un poco por el efecto de saber qué es Cuba, país que no han podido visitar en más de 50 años. En otros sectores el interés de los inversionistas es importante.

¿La Ley No. 118, Ley de la inversión ex­tranjera, prevé, como posible, el estí­mulo a la economía privada por parte de empresarios estadounidenses?

La nueva ley (118) no permite que empresarios naturales cubanos se asocien a inversionistas extranje­ros, aunque sí admite esa asocia­ción en las cooperativas que se han creado. Pero considero que una mayor actividad productiva en Cuba impulsada por la inversión procedente de Estados Unidos, cubriría la baja oferta que existe en el país, por la situación económica adversa que atraviesan las empresas nacionales cubanas, que en su mayoría son estatales, y dotaría de insumos a la incipiente economía priva­da cubana.

¿Cuáles son las áreas o sectores en que puede beneficiarse la economía cubana de abolirse o limitarse el embargo?

Entre las áreas que se beneficia­rían de una abolición del embargo o de un relajamiento del mismo, estaría en primer lugar el turismo nacional, favoreciendo tanto las empresas turísticas estatales, como el arrendamiento de vivien­das por parte de privados, ya que no es descabellado pensar que podrían arribar a Cuba más de un millón de turistas norteamerica­nos anualmente. También estaría la exploración petrolera off shore y la industria biotecnológica, dado el prestigio alcanzado por un grupo de medicamentos cubanos. La infraestructura vería un pronto beneficio, así como la del transporte marí­timo o la aeronáutica civil. Las exportaciones de pro­ductos tradicionales cubanos como azúcar, cítricos, níquel, tabaco, ron, podrían encontrar buenos mercados en Estados Uni­dos, que conoce estos productos. La industria de la construcción, por la adquisición de novedosas técnicas de construcción, espe­cialmente en la compra de equi­pos técnicos. Existen otras áreas, pero inicialmente estas serían las más importantes.

¿Podría estar Cuba dispuesta, en el mediano plazo, a firmar un TLC con Estados Unidos?

Considero que Cuba estaría de acuerdo a firmarlo, una vez que se avance en los temas más globales, especialmente la erradicación de todas las prohibiciones que existen actualmente.

¿Cómo puede alinearse una economía de libre mercado como la de Estados Unidos, con una centralizada como la de Cuba?

No creo que Cuba sea el único país que logre integrarse a Estados Uni­dos con un sistema económico dife­rente, los casos de China y Vietnam lo demuestran. Considero que un requisito en el mediano plazo para que se desaten las fuerzas produc­tivas y se cree la prosperidad que necesitan los cubanos son parte de las reformas a realizar, me refiero a la posibilidad de la exportación e importación directa de cualquier forma de propiedad con los homó­logos estadounidense.

El PIB cubano de los últimos años presenta síntomas de estancamiento, a pesar de las reformas impulsadas por el presidente Raúl Castro, ¿Qué se puede esperar en este contexto?

El PIB cubano se ha encontrado en los últimos años en un proceso de desaceleración, tendencia que tiende a revertirse en 2015, según las autoridades cubanas.

En este proceso ya puede hablarse de una recomposición de las relacio­nes entre ambos países que podría generar económicos, los cuales permitan crecer el PIB a tasas más elevadas en algunos sectores econó­micos del país, especialmente en el de la construcción de instalaciones industriales.

Por ejemplo en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, en algunas in­dustrias manufactureras, el turismo y la aviación, entre otros.

¿Cómo valora en su ritmo y alcance las actuales reformas estructurales cuba­nas anunciadas por el presidente Raúl Castro en 2007, y qué déficit tienen las mismas en la actualidad?

Aunque creo en la gradualidad que el gobierno de Raúl le ha dado a las reformas estructurales de la econo­mía cubana, pienso que la velocidad podría acelerarse, dado que aún no son perceptibles para una mayoría de la población cubana, los resulta­dos de esas reformas, en términos de bienestar económico. Por ejemplo, los salarios son desestimulantes para incrementar tanto la producción como la productividad del trabajo. Se mantiene mucho la verticalidad y la centralización de las decisiones, el plan no juega un rol estimulan­te en la economía, los precios se mantienen altos en la economía, y se observa un incremento del deterioro de la infraestructura física del país, especialmente en las vialidades de las grandes ciudades; falta higiene comunal y se observa un deterioro de los servicios sociales, aunque ya están en camino soluciones para mitigar estos efectos.

¿Cuba piensa integrarse a los mecanismos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial?

Creo que Cuba necesita lo que se conoce en el argot económico como “prestamistas de última instancia”, entre los cuales están los meca­nismos del Fondo Monetario y el Banco Mundial. Es una necesidad para una economía subdesarro­llada como la de Cuba, acceder a préstamos para el desarrollo, especialmente para la construcción de infraestructuras complejas y costosas. Aunque se conoce de las adversidades que han traído estas instituciones en otras economías.

¿Cuba se está transformando hacia una economía de mercado?

Debe precisarse que utilizar mecanismos de mercado, no es necesariamente construir capitalismo, es difícil pensar que un país avance hacia el desarrollo si no cuenta con el mercado, al menos el de los modelos económicos conocidos. Cabe recalcar que Vietnam ha avanzado su ritmo de crecimiento económico y el bienestar de sus habitantes gracias a la introducción de elementos de mercado; es decir, se puede avanzar hacia una economía de mercado, con el mantenimiento de los logros sociales alcanzados, pero con un mayor bienestar que el que se ha tenido hasta el momento en la economía cubana para todo el país.

En el pasado, el traslado de empresas de Estados Unidos a China estuvo determinado por lo bajo del costo de la mano de obra en el país asiático. ¿Cree usted que puede repetirse ese esquema en Cuba?

El caso de Cuba será algo diferente al de China, aún cuando los salarios cubanos están muy por debajo de los estadounidenses, Cuba no considera pasar por todas las etapas que atra­vesó el país asiático, sino ser atrac­tivo mediante productos y servicios de más tecnología y con mayor de valor agregado; entre otros motivos, dado el atributo principal que tiene Cuba, que es la elevada formación profesional de sus habitantes.

¿Cómo repercute un incremento en los vínculos económicos con Estados Unidos en el comercio con los actuales países socios de Cuba: China, Rusia, Venezuela, México?

Es difícil pensar como será el reaco­modo económico de Cuba con sus grandes socios económicos, pero si algo se debe haber aprendido es sa­ber que es muy peligroso tener una alta concentración comercial con un solo país. No deberán repetirse las etapas económicas por las que Cuba ha transitado. Es decir, debe mantenerse un equilibrio armonio­so entre todos sus socios comercia­les; además, es útil y muy estraté­gico para Cuba tener alianzas con otros países o bloques económicos, los BRICS, ALBA, por citar un par.

El sector petrolero fue uno de los que mencionó el presidente Obama en su hoja de ruta, sobre todo lo que se refiere al litigio en la zona de aguas profundas que Cuba comparte con México y Estados Unidos para una eventual explotación. ¿La situación venezolana y los bajos precios del crudo pueden significar para Cuba esta posibilidad como una alternativa?

Cuba siempre ha tenido como alter­nativa y prioridad la exploración en aguas profundas de su Zona Eco­nómica Exclusiva, pero elementos económicos y de tecnología han des­acelerado ese empuje, no obstante en la Cartera de Oportunidades para la Inversión Extranjera, documento oficial del estado publicado en no­viembre de 2014, aparece con fuerza el interés de la inversión en diferen­tes bloques económicos petroleros en aguas marinas. Los bajos precios del petróleo, podrían estimular en algunos casos o retrasar, en otros, ese interés.

Para Cuba sería muy beneficio­so que compañías petroleras de Estados Unidos, se interesen en resolver los posibles litigios que existen e incursionar en esa explo­ración a riesgo.

La Zona Especial de Desarrollo Mariel, al parecer, no cuenta con los resultados esperados; sin embargo, esto fue señalado como estratégico por el presidente Raúl Castro. ¿Con qué alternativas cuenta Cuba para enfrentar el entorno adverso que se le presenta?

La Zona Especial de Desarrollo Mariel es una gran oportunidad tanto para Cuba, como para posibles inversionistas extranjeros, creo que ha habido mucho interés en ubicarse en esa zona por parte de compañías extranjeras, sin embargo se observa gran lentitud por parte de las autoridades cubanas para aprobar a esas empresas, ya que hasta el momento ninguna cuenta con el consentimiento oficial, aunque se plantea que en el primer trimestre de este año se apruebe un grupo de proyectos. En este sentido, un entorno adverso que limitaba la presentación de propuestas era precisamente el tema del bloqueo de Estados Unidos y las sanciones que podría imponerle a las empresas extranjeras con relaciones comerciales con Cuba, adversidad que al parecer se ha eliminado.

¿Un avance en el nuevo esquema de relación entre Cuba y Estados Unidos qué riesgos podría generar a lo ganado por la Revolución Cubana?

No creo que se retroceda en los logros alcanzados por Cuba por el restable­cimiento de relaciones económicas con Estados Unidos, más bien lo con­trario, considero que el consenso de los cubanos mejorara, porque la principal insatisfacción que tenían los cubanos con su sistema era la incapacidad de mejorar los niveles de vida material de sus habitantes, algo alcanzado en lo social. También creo que el estado contará con más recursos, vía más incremento de los ingresos al presupuesto, para que éste se redistribuya a su población; dicho de otra manera, si mejoran las inver­siones, se incrementa la capacidad in­dustrial –entre otros elementos– y las utilidades para el estado igualmente mejorarían de forma creciente, por lo tanto el estado podría gastar más en todo lo que se ha quedado retrasado en estos años en térmi­nos de bienestar económico.

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Omar-Everleny-Pérez. (Dibujo: Allan G. Ramírez). 

 

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