Elementos básicos como derribar muros, aprovechar la luz natural y flexibilizar horarios permiten que las oficinas tengan empleados satisfechos y comprometidos con la organización.

 

Por Ana Paula Flores

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Los ejecutivos ya están cons­cientes de que colaboradores más felices y sa­nos son más productivos. Ahora, la pregunta que surge sobre este tema es: ¿cómo influyen las oficinas para lograrlo? Coen Van Dijck, managing director de D/Dock, asegura que en los últimos dos años los em­pleadores se han preocupado por construir oficinas cuyo diseño se fundamente en tres pilares: mejorar la salud, aumentar la felicidad y aprovechar mejor los espacios.

“El diseño basado en mejorar la salud consiste no sólo en cambiar el tipo de comida que se consume en el lugar, sino en hacer que las per­sonas se muevan más”, explica Van Dijck, quien dice que en Ámsterdam, Holanda, lugar donde está basado D/Dock, 80% de las personas va al gimnasio antes de ir a trabajar.

Asimismo, el managing director de D/Dock expresa que es necesa­rio que en la oficina se busque un balance entre la vida laboral y la vida personal para mejorar la salud. “Por ejemplo, cuando tienes un bebé y tienes que levantarte por las noches a cada hora, no te sientes muy bien a la mañana siguiente. Por eso es impor­tante que los empleadores ofrezcan facilidades para que los empleados cuenten con espacios para que des­cansen y se recuperen, lo cual mejora la productividad y el desempeño hasta en 10%”, destaca.

Por su parte, Juan Carlos Baumgartner, CEO de Space, ma­nifiesta: “Todos los que dirigimos organizaciones necesitamos darle herramientas a la gente para que tenga el poder de decidir cómo equi­librar su vida”.

De acuerdo con Van Dijck, la alimentación es el tercer punto más importante en la construcción de oficinas saludables. Para el ejecutivo, este elemento va más allá de que la empresa ofrezca comida sana a sus empleados: considera la existencia de un coach de salud que ayude a los miembros de la organización a establecer y alcanzar sus metas, como perder peso o reducir el nivel de colesterol en la sangre.

“Si la compañía invierte en esto, tendrá empleados más sanos y productivos, los cuales se senti­rán beneficiados por la compañía, aumentando su nivel de satisfacción. Esto genera ganancias para ambas partes”, afirma Van Dijck.

Para Baumgartner, la salud de los empleados se relaciona con la flexibilidad de una organización. “Un tema que traemos en el despa­cho es que no hay hora de entrada, entonces la gente no agarra tráfico y puede ir en la mañana al gimnasio. Si estás enfocado a un modelo de resul­tados y no de horarios, puedes ver que las personas pueden enfocarse más a su vida”, dice.

 

Persiguiendo la felicidad

“Una compañía que tiene emplea­dos infelices no beneficia a nadie”, expresa el directivo de D/Dock. Un estudio realizado por el profesor Andrew Oswald, del Departamento de Economía de la Universidad de Warwick, Inglaterra, ha demostrado que, al menos en Google, la felicidad se asocia con un incremento en la productividad de 37%.

¿Cómo se logra hacer más felices a los empleados? A través de la convivencia, expresa dicho estudio. Antonio Heras, director de Workpla­ce Innovation de 3G Office, asegura que el espacio debe favorecer valo­res como la convivencia. “Es necesario desaparecer los silos; tenemos que poner a la gente a trabajar junta”, comenta.

Además de que la convivencia ge­nera empleados más felices, también impulsa la innovación. Al respecto, Heras dice: “La innovación surge cuando pones a gente de muchos departamentos a trabajar de forma común, porque así surgen las ideas”.

Según Van Dijck, una de las cau­sas de la infelicidad en los emplea­dos es la introducción de tecnología encaminada únicamente a mejorar los procesos, pero no la vida de los miembros de la organización. “La tecnología debe servir para integrar a los empleados: que vayas a trabajar y conozcas a la gente; que puedas integrar buenos equipos de trabajo”, asegura.

De acuerdo con un estudio reali­zado por Google, las razones por las que muchos jóvenes quieren traba­jar en esta empresa son su reconoci­miento de marca y el diseño de sus oficinas. “Si tienes un buen reco­nocimiento de marca, a lo segundo que tienes que enfocarte es a tener espacios que no tengan nada que pedirle a Google. Eso no quiere decir que te va a salir muy caro; poner un columpio en una oficina, ¿cuánto te puede costar? A veces lo tradicional sale más caro”, explica Juan Carlos Baumgartner.

La investigación de la Universidad de Warwick también muestra que la construcción de espacios donde los empleados puedan comer cómoda­mente y convivir, incrementa la feli­cidad de los mismos. Esto tampoco requiere una gran inversión: un lugar abierto con sillas cómodas funciona perfectamente.

Asimismo, la felicidad puede verse afectada por el sonido, indica el estudio del profesor Oswald, ya que los altos niveles de ruido y los “discursos irrelevantes” evitan la concentración, generan un bajo desempeño, aumentan el estrés y provocan fatiga.

 

Oficinas saludables y felices

Elementos tan simples como la luz natural ayudan a incrementar la salud y la felicidad de los empleados. Juan Carlos Baumgartner comenta que en las oficinas de Microsoft de la Ciudad de México se construyó un sistema de iluminación que permite aprovechar la luz natural al máximo, a partir del movimiento de algunas estructuras. “Esto se consigue con arquitectura viva”, expresa.

Según el sitio web Alive Archi­tecture, la arquitectura viva parte del supuesto de que la ocupación humana es el principal objetivo de la arquitectura, por lo que los espacios diseñados sobre esta corriente consi­deran la creación de estructuras que se someten a un proceso por medio del cual serán “vividos” por las per­sonas, haciéndolos evolucionar.

Ejemplos de arquitectura viva se pueden observar en todo el mundo. No obstante, Silicon Valley es el lugar donde más espacios alineados a esta corriente pueden hallarse. Nuevamente, las oficinas de Google en San Francisco, California, son un icono de cómo puede crearse el espa­cio amigable para que los empleados de oficinas trabajen de manera más saludable y feliz.

En 2013, la inversión en la cons­trucción de oficinas en Silicon Valley alcanzó los 800 millones de dólares (mdd), de acuerdo con un artículo publicado por Oakland Tribune. El diario advierte que la inversión más importante de ese año fue el inicio de la construcción del segundo campus de Apple, cuya arquitectura está basada en los principios que establece la arquitectura viva.

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Invirtiendo en salud

En el año 2000, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estable­ció que los programas de higiene del trabajo deben basarse en seis puntos particularmente:

  1. Determinar y combatir en los lugares de trabajo aquellos factores que puedan ser nocivos (factores físicos, químicos, mecánicos, bioló­gicos, psicosociales).
  2. Conseguir que el ejercicio físi­co y mental que cada empleado rea­liza durante las actividades relativas a su profesión estén adaptadas a sus capacidades y limitaciones anatómi­cas, fisiológicas y psicológicas.
  3. Adoptar medidas eficaces para proteger a las personas que sean especialmente vulnerables a las condiciones perjudiciales del medio laboral y reforzar su capacidad de resistencia.
  4. Identificar y corregir todas aquellas condiciones que pongan en peligro o deterioren la salud de los trabajadores.
  5. Educar al personal directivo y a los empleados de la empresa para que puedan cumplir todas aquellas políticas que fomentan la higiene del trabajo.
  6. Aplicar programas de acción sanitaria en todas las empresas.

De acuerdo con un estudio reali­zado por la revista Harvard Business Review, los programas empresariales exitosos de bienestar pueden generar un retorno de inversión de 2,710 mdd; lo anterior significa que por cada dólar gastado en un programa de salud empresarial, la compa­ñía ahorra 6 dólares en gas­tos relativos a enfermedades laborales.

No obstante, una inves­tigación publicada en The Journal of Occupational and Environmental Medicine, a partir de la columna de Frakt y Carroll en The New York Times titulada Do Workplace Wellness Programs Work? Usually Not (¿Los programas de salud en los lugares de trabajo funcionan? Usualmente no) indica que pese a los incentivos que las compañías otorgan a sus empleados para mejorar su salud, las pruebas biométricas no reflejan una mejora efectiva en los empleados.

Como respuesta, Health Affairs indica que las pruebas en las que se basaron son sólo de algunas empre­sas y que no tomaron varios casos aleatorios de una mayor muestra de compañías. Además, replicó, los programas que impulsan la salud de los empleados no sólo puede medir su éxito en los pruebas biométricas, sino en la cultura y el aprendizaje de los empleados.

Lo cierto, dice Juan Carlos Baumgartner, es que no es necesario que las empresas construyan un gimnasio o contraten nutriólogos de planta para que sus empleados mejoren su salud; ofreciendo mayor flexibilidad es posible que los cola­boradores encuentren espacios para comer de manera más saludable, se ejerciten y balanceen mejor su vida personal y la vida laboral. Asimis­mo, asegura, es posible que las empresas adapten dichas estrategias a sus posibilidades: “Nosotros lo que hacemos es que tenemos una visita al mes de una nutrióloga que responde dudas a la gente en cuanto a su forma de alimentación, que la está checando. Yo creo que hay muchos esquemas creati­vos. No necesitas ser una trasnacional”.

Antonio Heras, por su parte, afirma que la oficina ha dejado de ser un sinóni­mo del trabajo: “Ya no nece­sitar ir al trabajo, el trabajo viene a ti. Las oficinas se deben convertir en lugares atractivos para que los empleados quieran ir”.

 

Lo que está por venir

Ya lo hemos escrito en numerosas ocasiones, la generación millennial no está dispuesta a dejar su vida en los empleos. Esta fuerza laboral, que en algunas organizaciones mexicanas ya constituye 70% de los trabajadores, según comenta Baum­gartner, buscan trabajar en oficinas que les permita un balance en sus vidas. “Lo que no quieren repetir son los modelos anteriores de sus padres, que han pasado la vida en el trabajo”, afirma Heras.

Los millennials, dice el director de Workplace Innovation de 3G Office, disfrutan trabajar en oficinas donde no existen los silos, pues su principal motivación para ir a la oficina es compartir. “Ellos quieren compartir, no poseer. Esto se obser­va en la información, por ejemplo. Ve las redes sociales”.

Coen Van Dijck asegura que las oficinas que no ofrezcan un diseño basado en la salud y felicidad de sus empleados perderán el talento millennial.

El director de D/Dock explica que un diseño de oficinas basado en empleados felices y saludables eleva la productividad en 20%, disminu­ye la posibilidad de los empleados enfermen y falten al trabajo en 10% y aumenta la expectativa de vida entre cinco y 10 años.

Pese a que todavía se cuestiona la efectividad de la inversión en pro­gramas de salud, los especialistas en el diseño de oficinas aseguran que el espacio sí tiene beneficios bastante medidos en el tema de aumento de la productividad.

¿Cómo se logra esto en México? Como lo dice Juan Carlos Baum­gartner, con creatividad. Independientemente del monto de inver­sión que se pueda realizar, algunos elementos de diseño, el cuidado del clima laboral y el impulso de nuevas formas de trabajo permiten que los empleados se sientan más felices y vivan más sanos, aumen­tando la satisfacción y el engage­ment con las empresas para las que laboran.

 

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