Además de proteger la información de grandes empresas, Ramón Reñé y su equipo ofrecen un servicio peculiar: pueden borrar tu historia en Internet cuando mueras, entregar tus contraseñas de mail a tus seres queridos y transferirles el manejo de tus cuentas online.

 

 

Imagína que al morir  le puedas pedir a una empresa que tus cuentas bancarias queden en manos de tu hijo, que tus tres redes sociales sean anuladas y, lo mejor (o peor, según sea el caso), que las claves de tus correos electrónicos sean del conocimiento de tu esposa. Si eso no te parece suficiente, también podrías pedir que sea borrado todo lo que se haya dicho de ti en Internet y hasta enviar un mensaje de despedida por el fin de tus días.

“De la misma manera que uno hace un testamento físico, será posible hacer un testamento digital”, explica Ramón Reñé, socio director de Konibit, la empresa que ofrecerá este servicio en México, quien considera que cualquier cosa puede pasar y que por eso lo más pertinente es tener toda tu información en la nube, incluso la más delicada.

Konibit tiene laboratorios de recuperación de datos, brinda asistencia técnica, combate virus y guarda información, entre otras cosas. “El testamento digital es sólo uno de los servicios más avanzados que tenemos, y ya se ofrece en algunas partes del mundo”, dice el ejecutivo.

 

Ayuda de primera mano

Konibit está detrás de grandes empresas y de algunos gobiernos, ofreciendo servicios tecnológicos a más de 30 millones de usuarios en América Latina, Estados Unidos y Europa. Además, sabe anticipar también cuándo se van a dar ataques de phishing en contra de las instituciones financieras.

“Hemos desarrollado una herramienta que cuando la contrata un banco, monitorea los movimientos que se están dando en todo el mundo; entonces detecta que en una zona se está empezando a organizar una serie de movimientos. Por estadística nosotros sabemos que en 48 horas eso acabará en un ataque de phishing en México, en Colombia o en Brasil”, presume Reñé.

El canal por el que lanzan las alertas sirve también para mandar comunicación de las empresas a sus clientes. Es decir, en lugar de soltar comunicados que tienen que manejar intermediarios, aquí tienen la vía directa para informar acerca de lo que quieren, cuando quieren y a las personas que quieren, gracias a Konibit.

Konibit, en este momento, quiere incrementar su penetración en México, por lo que pretende tocar las puertas de bancos, aseguradoras, entre otras grandes empresas, para cumplir con su objetivo. Ramón Reñé dice que en investigación y desarrollo tienen unas 100 personas, “pensando hacia delante y resolviendo problemas que puedan surgir”.

El socio director de la firma no quiere hablar de marcas, pero asegura que muchas compañías ofrecen sus servicios como una atención premium a sus clientes.

La atención que brindan no sólo se centra en sofisticados combates a los fraudes en Internet y a los testamentos digitales. Si una empresa contrata los servicios de Konibit, es probable que le pida que, bajo el nombre de la institución, atienda dudas de los clientes, sobre todo lo que tiene que ver con tecnología casera. Por ejemplo, si una persona habla para saber cómo se enciende la computadora o se genera un archivo, la empresa lo atiende como parte de sus obligaciones. Ésa es una capacitación que no puede darte la persona que te contrató, y que ellos atienden como parte de su misión. Son expertos en tecnología.

“Tenemos siete años de historia. La empresa nació en Europa. El primer cliente fue un banco español que no es muy conocido, se llama Bankinter. Con Bankinter empezamos y llegamos a conocer a su presidente”, cuenta Reñé, quien hizo la negociación. “Bankinter pretendía ganar cuota de mercado de todo lo que son Santander, Caixa, BBVA, etcétera. El negocio lo teníamos en la mente.

“Me dijo: ‘Voy a ser el primer cliente, para que los primeros meses me lo regales’.” Reñé le dijo a su “amigo” que era complicado, pues iba comenzando. Pero llegaron a un acuerdo de ganar-ganar. Le fijó un precio especial y sus servicios fueron un plus para acercar a más cuentahabientes. “La operación empezó muy bien y muy rápido. Nos pudimos poner pronto en precios de mercado. En Bankinter ganaron cuotas en tiempo récord. Ése fue el primer cliente. Después seguimos con el sector seguros.”

Antes, recuerda, ellos eran los que tenían que ir a hacer las ventas; ahora los buscan, por recomendación de sus clientes. Reñé confirma que cuando vienes referenciado de una misma organización, la atención es diferente. “Y al final haces tanto ruidito en tres o cuatro países que de pronto te llaman de otros y otros.”

España, Italia, Portugal, Alemania, Inglaterra y Francia están en su lista, igual que en América Latina atienden a Colombia, México, Perú, Chile, Argentina, y desde Guatemala, todo Centroamérica. “Konibit está creciendo de una manera orgánica, pero mucho más rápido de lo que pensábamos, porque estas operaciones son relativamente importantes.”

Ramón Reñé dice que el tiempo para que una idea se materialice y empiece a funcionar es de dos años. “Inicias con los call centers tercerizados. Cuando estás en países en donde tienes volumen, entonces es tuyo, pero de inicio no puedes asumir los costos de 400 personas de telemarketing.

Dice que todavía hay grandes oportunidades en la región. “Hay muchísima gente a quien llegarle a través de la digitalización. Lo cierto es que en muchos países de América Latina estamos creciendo mucho y bien, porque Europa es muy madura ya, en el aspecto de que el porcentaje de usuarios a nivel digital es muy alto.”

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