Un líder debe llevar a cabo cambios profundos a través de la transformación de los corazones, la visión y las posibilidades del talento humano.

 

 

Por Fernando Calderón

 

A principios de la década de los ochenta, Burns y Bass introdujeron el concepto de “liderazgo transformacional”, que continúa siendo un referente para enfrentar los retos del desarrollo organizacional, porque es un estilo poderoso que provoca un cambio valioso y positivo a través del apoyo mutuo. Y es precisamente este punto de vista –el apoyo social como factor de transformación– lo que ha mantenido esta propuesta como una de las más poderosas para implementar cambios relevantes en una organización, especialmente ahora que hay tres diferentes generaciones conviviendo en el ámbito laboral.

El objetivo es llevar a cabo cambios profundos a través de la transformación de los corazones, la visión y las posibilidades del talento humano. El cambio se da a través de fomentar la congruencia entre comportamiento y creencias, el respeto, la confianza y la admiración, y puede aplicarse en la visión de la compañía, las expectativas y las percepciones, entre muchas otras posibilidades. En las organizaciones se fomentan valores como el servicio al cliente, la innovación, el compromiso, la calidad y la competitividad a nivel global.

Pero, ¿cómo es que se logra la transformación? Con una visión que se centra en lo positivo, en vez de lo negativo. Por ejemplo, se potencian los puntos fuertes; se busca influenciar e inspirar, a diferencia de mandar y ordenar; crear, anticipar y alcanzar sueños, más que cumplir obligaciones; elevar las necesidades y valores de los colaboradores e ir “más allá” de los intereses personales.

 

Los componentes son:

  • Influencia idealizada: funciona bajo el lema “Lo que puedes ser y lograr no tiene prácticamente límites. Vale la pena luchar por un ideal”.
  • Motivación inspiradora: en este caso, el lema es “¡Ánimo!, si lo intentas verás que puedes lograrlo”, y se basa en enaltecer las expectativas para alcanzar los objetivos.
  • Consideración individual: bajo el lema “Me importas tú como mi seguidor y como persona particular” se actúa en el interés de cada persona bajo un trato personalizado, con respeto y empatía, delegando para impulsar el desarrollo de cada miembro del equipo.
  • Estimulación intelectual: a través de una propuesta constante “y si intentas hacerlo de otra manera…”, el resultado es retar el potencial intelectual, desafiar los procedimientos del pasado para dar paso a nuevos y/o mejores procedimientos.

¿Podemos todos ser un líder transformacional? En efecto, los expertos dicen que sí de manera determinante, y el primer paso sería cultivar el factor elemental en el líder transformacional: el carisma. No obstante, parecería contradictorio, puesto que el carisma se conoce como una cualidad o don natural; en este caso se dice que el carisma compone la influencia de un líder, a través de la cual perfilan en el entorno lo mejor de su gente, dan lo mejor de sí mismos y encuentran el discernimiento del logro más trascendental: el logro compartido.

En realidad, el liderazgo transformacional cuenta con una propuesta para desarrollar nuestro carisma: abrirse y observar a los demás, guardar un poco de misterio, desarrollar una seña distintiva, abusar de la sonrisa y tener buenas ideas. Por supuesto, existe toda una metodología que nos apoya para alcanzar estos objetivos.

 

El liderazgo es un proceso que dura toda la vida. Algunos de los beneficios de esta propuesta son:

  • Relaciones más sólidas y de alta calidad con los equipos de trabajo.
  • Respaldo y alto nivel de compromiso con la visión de la organización.
  • Empoderamiento y eficacia del equipo.
  • Altos niveles de desempeño y satisfacción laboral.
  • Mayor alcance de metas elevadas.

Ser líder transformador supone esfuerzo, pero vale la pena. ¿Y tú, ya te reconociste?

 

Fernando Calderón es director de Mercadotecnia y Relaciones Públicas de OCCMundial, empresa líder en el mercado de bolsas de trabajo en línea. Cuenta con 20 años de experiencia en el marketing de servicios y productos de consumo. Inició su vida profesional en Grupo Cifra, donde vivió de cerca la fusión con Walmart. Posteriormente se desarrolló en el campo de las telecomunicaciones, laborando en empresas como Avantel y Axtel, donde se desempeñó en diferentes funciones gerenciales y directivas. Incursionó en la generación de contenidos en medios digitales e impresos, así como en el desarrollo de programas de lealtad, laborando para Grupo Medios. Actualmente es miembro del Consejo Directivo de las asociaciones DIRECTA, IAB y AMIPCI. Fernando obtuvo el grado de Licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana, con especialización en finanzas y mercadotecnia.

 

 

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