Primero que nada, necesitamos preguntarnos qué tipo de automóvil es el correcto para nosotros. ¿Ando con él solo por ciudad? Entonces una camioneta no es el coche correcto. ¿Tienes familia y sales a carretera seguido? Entonces un auto compacto o un convertible no te van a ser útiles. ¿Utilizas mucho el coche? Una opción híbrida te podría ahorrar mucho dinero. ¿Vives en un departamento con un pequeño lugar de estacionamiento? Una pick-up no viene ni al caso.

Una vez que tenemos claridad del tipo de coche es muy recomendable buscar los modelos que se encuentren en nuestro rango de presupuesto y después concretar citas para hacer una prueba de manejo. Es muy útil también ver videos o leer reseñas sobre los vehículos en portales especializados y revisar su calificación en temas clave como la seguridad que ofrecen.

No perdamos de vista también la garantía que incluye, el costo de los servicios, el costo de la tenencia y del seguro, y la pérdida de valor que cada marca y modelo presenta con el tiempo.

Si no tienes el dinero suficiente para comprar un automóvil de contado existen varias opciones: el crédito automotriz es un financiamiento para comprar un vehículo nuevo o usado. Actualmente existen varias formas de obtener este tipo de crédito como lo son los bancos o las propias agencias automotrices.

Si el automóvil es nuevo, generalmente puedes encontrar créditos a plazos de hasta 5 años, y si es seminuevo de agencia de hasta 4 años de antigüedad a un plazo de hasta 4 años.

El monto que te prestarán estará definido, como con cualquier otro financiamiento, por tu capacidad de pago, historial crediticio, y plazo que elijas. Normalmente te podrán prestar hasta el 80% del valor del vehículo. Revisa también si hay un costo por apertura de crédito; esta puede variar dependiendo del monto del enganche y tipo de cliente.

Cuando compras un vehículo a crédito tendrás que asegurarlo necesariamente. Analiza que tipos de seguros te ofrecen, sus características y costos, y cómo se verá impactado tu presupuesto.

Al igual que con un crédito hipotecario, puedes tener un coacreditado. Esto es una segunda persona que sume sus ingresos al tuyo para acceder a un automóvil de mayor valor.

Otra opción para hacerse de un automóvil es el arrendamiento, conocido también como “leasing”. Este es un instrumento a través del cual una empresa arrendadora compra el coche y te concede su uso durante un plazo forzoso a cambio de una renta por un tiempo determinado.

Esta renta, incluye cosas como: el seguro, los costos de investigación para el crédito, las comisiones, placas y tenencia, etc.

Una vez que termina el plazo, tú (el arrendatario) tienes la opción de devolver el vehículo a la arrendadora o comprarlo, pagado un monto que, por lo general, ya está establecido en el contrato.

A diferencia de comprar un coche al contado o a crédito, con el arrendamiento estarás obligado a darle al automóvil el mantenimiento necesario en agencia. Adicionalmente, no podrás modificarle o cambiarle nada.

Ten en cuenta que, si decides comprar el auto al finalizar el arrendamiento, puede que salga más caro que haberlo comprado a crédito.

Revisa si hay restricciones en el uso que le puedes dar.

Como siempre, compara, elige lo menor para ti y paga puntualmente para mantener un buen Reporte de Crédito en Buró de Crédito.

 

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