Por: Eugenio Gómez Alatorre* y Ana Carolina Muñoz Morales**

“Quiero ser mi propio jefe”, es una frase muy sonada cuando se habla sobre la carrera profesional, pero es poco llevada a cabo. Una oleada de mujeres está haciendo de ese deseo una realidad, están emprendiendo y teniendo éxito.

El número de mujeres que se “lanzan” a crear su propia empresa está creciendo globalmente: las empresas con propietarias en el sector formal representan aproximadamente el 37% de las empresas en el mundo.

Otra tendencia que acompaña al aumento de mujeres emprendedoras consiste en que muchas mujeres ejecutivas están dejando sus compañías para empezar su propio negocio. De acuerdo con un estudio realizado por Nelson y Burke, esta migración de mujeres de las compañías hacia el mundo del emprendimiento está ocurriendo al doble comparada con la cifra promedio en Estados Unidos. Asimismo, diversos estudios realizados en Australia, Norteamérica y Reino Unido indican que muchas de las mujeres que emprenden tienen experiencia corporativa.

¿Por qué las mujeres están emprendiendo?

Las motivaciones que guían esta decisión, de acuerdo con varios estudios, son: el deseo de tener mayor flexibilidad y libertad para atender compromisos familiares, evitar la frustración por inequidades de pago, la posibilidad de evadir el techo de cristal y tener desafíos que les brinden mayor satisfacción personal.

Detrás de esta tendencia se encuentra un entendimiento distinto de la trayectoria profesional entre las mujeres. Ya no se considera que su carrera depende de una serie de ascensiones de puestos jerárquicos en una sola organización. En cambio, la carrera laboral se entiende como una estructura más discontinua, flexible, basada en motivaciones personales, y en la cual los vínculos sociales y familiares tienen gran relevancia.

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Lo que caracteriza a estas mujeres emprendedoras es un capital social y humano. Estos recursos humanos -es decir, los estudios, el conocimiento y la experiencia-, y capital social -como son los contactos y redes de influencia-, juegan un papel importante en las nuevas empresas. Se ha demostrado que los emprendedores que tienen los recursos humanos y sociales específicos para el sector de emprendimiento que llevan a cabo, cuentan con mayores posibilidades de éxito.

Jackie VanderBurg menciona tres rasgos que distinguen a las empresas fundadas por mujeres: reinversión, creación de empleo e innovación.

Reinversión: en los mercados emergentes, las mujeres reinvierten 90% del ingreso en recursos humanos, como la familia, educación, salud y nutrición.

Creación de empleo: aparte de su propio ingreso, 122 millones de emprendedoras emplean a una o más personas.

Innovación: las mujeres emprendedoras crean empresas más innovadoras. Considerando la innovación como la capacidad de atender problemas de formas diversas.

Otras cualidades de una carrera de emprendimiento son: relaciones laborales más flexibles, la transmisión de habilidades entre diversas firmas, el aprendizaje acelerado en el trabajo, la identificación personal con un trabajo significativo, el desarrollo de múltiples redes de influencia y compañerismo, así como la responsabilidad individual del control de la propia carrera.

Las empresas de mujeres tienen buenos resultados

El número de mujeres que emprende sigue estando por debajo comparado con el número de hombres. Sin embargo, VanderBurg menciona que, si la participación de las mujeres en el mundo laboral estuviera más cercana a la de los hombres, el producto interno bruto de países con una economía emergente aumentaría un trillón de dólares. La creación de empresas por parte de mujeres sería una contribución significativa para lograr este objetivo.

Otro aspecto optimista acerca de esta oleada es que, generalmente, las empresas creadas por mujeres, son exitosas. Datos de Inmujeres indican que 30% de las empresas con mayor antigüedad en la Ciudad de México -de entre cinco y diez años-, son lideradas por mujeres. Asimismo, el compromiso de las fundadoras con sus inversionistas y prestamistas tiene buenos resultados: de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 99% de las mujeres que solicitan un préstamo para invertir en su empresa, salda su deuda de forma íntegra.

Si una mujer comienza un proyecto de emprendimiento tiene grandes posibilidades de éxito y potencial para beneficiar la economía del lugar en que se desarrolla. Sobre todo, puede abrir la puerta a las mujeres hacia la construcción de una carrera dinámica, flexible, que les brinde oportunidades de crecimiento y satisfacción personal.

*Director del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección del IPADE.
**Colaboradora del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección.

 

Ciudad de México, ¿un buen lugar para que las mujeres emprendan?

 

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