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*Este texto fue publicado originalmente el 22 de agosto de 2016.

Randi Zuckerberg recuerda que su hermano Mark pa­saba por su escrito­rio y le decía a todos hola, menos a ella. Cuando le preguntó al fundador de Facebook por qué la ignoraba, le dijo que en realidad nunca pensaba en eso, pero tal vez era porque no debía ser amistoso con ella, para demostrarle a sus empleados que no estaba recibiendo un trato especial. Unos años después, uno de sus amigos le dijo a Randi que estaba seguro que ser hermana de Mark le abría muchas puertas, pero que no envidiaba su situación. Las mujeres en el mundo de la tecnología, le compartió, deben ser lo doble de buenas que los hombres para obtener el mismo lugar. “Pero tú debes ser tres veces más buena. E incluso así, la gente continua­rá cuestionando tu éxito”.

Antes de reunirnos con la hermana de Mark Zuckerberg, quien trabajó duran­te el lanzamiento de la red social como la experta de marketing durante más de cinco años, nos advierten que no podemos preguntar nada acerca de su hermano. Nos aclaran que ella ya no es vocera de Face­book y que no le gusta tocar el tema.

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Randi nació en 1982 en Dobbs Ferry, Nueva York, en una familia de clase media alta. Es la mayor de cuatro hermanos: Mark, Donna y Arielle. Su padre Edward es dentista y su madre Karen, psiquiatra. Ella es la primera de la familia que entró a una escuela de la Ivy League, es egresada de psicología de Harvard. Al salir de la escuela intentó trabajar en la agencia de publicidad J. Walter Thompson, pero fue rechazada. En un segundo intento por entrar a ese mundo se colocó en Ogilvy & Mather, en Manhattan. El primer lunes después de su graduación comenzó a laborar en el muy nuevo equipo de “interactive and digital media”. Estaba bajo las órdenes de una jefa que la humillaba, aunque vivir en Nueva York como profesional y recién egresada de una escuela de la élite le encantaba.

Mientras ella estaba forjando su carrera en el mundo de las agencias de publici­dad, con su background de psicóloga, su hermano Mark creaba The Facebook en su dormitorio de Harvard. Un día, le preguntó si quería mudarse a California y trabajar con él. Le respondió que no, aunque dejó su empleo en Ogilvy.

Luego incursionó como productora de un show llamado Forbes on Fox, en el cual trabajaban cuatro viejitos gritándose para dejar en claro sus puntos de vista en materia económica, los sábados a las cinco de la mañana.

“Fue hermoso, en la Quinta Avenida, en Manhattan. Me dio una gran visión del negocio, de la televisión y de la política”, expone Randi Zuckerberg, en un hotel de Santa Fe, en la Ciudad de México, donde fue una de las oradoras principales del foro de Mujeres Poderosas, organizado por Forbes México.

― ¿Por qué estás tan interesada en traba­jar en los medios?

― Definitivamente no fue algo que mucha gente de Harvard hace, la mayoría de mis amigos en Harvard hizo alguna de las cua­tro cosas que las personas de esa escuela hacen: se fueron a una escuela de medicina o de leyes, o se fueron al sector de la banca o financiero, o se fueron como consulto­res. Así que cuando dije que quería tener una carrera creativa y que me quería ir a hacer publicidad y televisión la gente de la carrera me miraba como si tuviera cuatro cabezas, no sabían qué hacer con alguien que quería ser creativa. Pero creo que la publicidad fue un inicio maravilloso, por­que me dio la oportunidad de ser creativa, pero también de tener clientes para tomar esa creatividad y aplicarla en los negocios. Sin esa disciplina y ese conocimiento creo que no hubiera sido capaz de hacer cual­quier cosa que hice después de eso.

Mientras estaba en Forbes, Mark volvió a pedirle que se fuera a trabajar con él a Ca­lifornia y la convenció, pagándole un viaje a San Francisco, para después invitarla a conocer su startup, que era apenas una casa en un suburbio.

En el área de Silicon Valley y el mun­do de las empresas tecnológicas, Randi Zuckerberg se hizo fama de reventada, de la hermana del genio de la tecnología que le encantaba embo­rracharse y tomar los micrófonos en las fiestas para robarse la atención de todo el mundo cantando rock de los 80.

― Tu gran pasión en esos días era cantar. ¿Te encanta ahora?

― Sí, mi gran pasión en la vida ha sido la misma desde que tenía cuatro años y ahora en mis 30 años es el teatro musical, esa es mi gran pasión.

 ― ¿Estás viviendo tus sueños?

― Lo estoy, realmente siento que estoy vivien­do mis sueños y creo que en muchas formas aprendí muchas lecciones de Silicon Valley. Muy temprano en mi vida siempre tuve planes, siempre pensé ‘voy a estudiar mu­cho, voy a ir a Harvard y voy a hacer esto’, todo estaba muy programado y planeado. Pero mudarme a Silicon Valley por una década me enseñó y me abrió a este mundo de personas que no planean cada minuto de sus vidas; ellos toman las oportunidades, los riesgos, intentan 12 nuevas cosas cada vez y yo nunca había vivido mi vida así.

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― ¿Cómo de Harvard, como psicóloga, podías cambiar todo para vivir tus sue­ños? Es realmente difícil, porque los de Harvard tienen una idea más clara de lo que van a hacer toda su vida…

― Es cierto y yo pensaba que al ir a Harvard tendría una idea muy clara de lo que haría toda mi vida, pero tuve un profesor en Har­vard que me dio uno de los mejores conse­jos que sigo conservando en esta etapa: ‘En la vida todos estamos haciendo malabares con muchas pelotas y lo mejor que puedes hacer para tu alma es tirar todas esas pe­lotas en determinado momento de tu vida, cada vez que pasen un par de años, cambiar todo en tu vida de una sola vez’.

“Recordé a ese profesor cuando me mudé a Silicon Valley, cambié mi vida total­mente, y ahora otra vez, cuando me mudé a Nueva York, dejé Silicon Valley después de una década de cambios.”

En su libro Dot Complicated, Randi escribe que hay momentos en la vida en que todo cambia. “A veces esos momentos vienen de quién sabe dónde, te emboscan. A veces se aproximan desde cierta distan­cia y llegan lentamente y no te sorprenden en absoluto”. Y a veces, hay momentos que llegan cuando abres tu boca y tu corazón en la oportunidad más al azar y sorprendente.

Así es como cambió su vida otra vez el 20 de abril de 2011. Ese día dejó Facebook.

 

― Estás trabajando para un programa llamado Quit Your Day Job…

― Bueno, para empezar una de las cosas que siempre le digo a las mujeres cuando estoy en Estados Unidos e incluso alrededor del mundo es que si realmente quieren poner su dinero donde está su boca y si quieren realmente apoyar a otras mujeres necesi­tan invertir en otras mujeres emprende­doras. Para mí eso es algo que realmente tomo seriamente, en los últimos años he invertido cientos de miles de dólares en mujeres emprendedoras de todo el mundo. Especialmente me enfoco en la minoría de mujeres emprendedoras que no tendrían esa oportunidad, como dices, porque no tienen el acceso a un gran grupo inversor. Creo que las mujeres que tienen éxito en los negocios lo mejor que pueden hacer es pagar con mentoría, invertir en otras mujeres que no tienen esa oportunidad. Así que cuando NBC vino y me dijo haremos este show llamado Quit Your Day Job, donde (participan) mujeres jóvenes de todo el país, que no tienen antecedentes privilegiados…

Las mujeres son profesoras de escuela, madres solteras que no tienen ningún acce­so para iniciar una startup, nada de dinero o de contactos, pero van contigo a contarte sus ideas y si te gustan puedes invertir el suficiente dinero por un año para que renuncien a su trabajo diario y trabajen en su negocio.

 

― En México y en Estados Unidos hay muchos problemas con el desempleo. ¿Cómo hacer eso?

― Creo que es una gran pregunta, ciertamente no es sencillo renunciar a tu trabajo diario y empezar de nuevo, pero creo que es muy importante, espe­cialmente para las muje­res. Y por eso estoy tan encantada de estar hoy en este evento (foro For­bes Mujeres Poderosas), porque especialmente en Estados Unidos, en todo el mundo hay un brecha en términos de género.

Cuando observas el negocio financiero, o de tecnología, hay muchas mujeres califi­cadas, pero hay muy pocas mujeres en los puestos altos de estas compañías. Y siem­pre les digo a las mujeres, tienes dos opcio­nes: puedes pelear, pelear desde adentro y probablemente nunca llegarás a ese nivel, o puedes crear tu propia compañía, sólo ve a abrir tu propia compañía, cambia las reglas, contrata a otras mujeres, sé parte de la so­lución en vez de pelear, pelear toda tu vida. Y ese es mi sueño, ver muchas mujeres convirtiéndose en empresarias, iniciando la próxima compañía multimillonaria y trayendo a otras mujeres junto a ellas. Se necesita mucho valor, mucha valentía, para ser empresaria, pero creo que especialmen­te las mujeres empresarias están haciendo un trabajo increíble para el mundo.

 

― Dejaste Facebook a finales de 2011 para realizar tus propios proyectos. ¿Qué tan difícil fue empezar de cero?

― Creo que empezar mi propia compañía fue igual de atemorizante que para cualquier otra persona. Para empezar, fue realmente difícil dejar una compañía como Facebook, es un compañía increíble para trabajar, ¿sabes?, creo que sólo están empezando en todas las cosas increíbles que harán y cambiarán el mundo.

Era una época terri­ble para empezar una compañía, porque tenía un bebé de un mes de edad, pero para mí era estar mirando alrededor de Silicon Valley y vi que muy pocas muje­res estaban en la cima y pensé: “Aquí estoy, aleccionando al mundo, diciéndole a otras mu­jeres que empiezan una compañía, renuncia a tu trabajo diario”.

Pero yo no estaba haciendo eso, estaba trabajando todavía para otra compañía y entonces pensé que mi mensaje podía ser creíble sólo si tomaba ese camino.

 

― ¿Pero cuándo es el momento indicado?

― Para empezar, creo que no hay un tiempo perfecto para empezar una compañía, justo como no hay buen tiempo para tener un hijo, es algo que cuando suceda te cambia­rá la vida. Creo que afortunadamente hay muchas más opciones para empresarios hoy si sientes que no estás listo para irte y empezar tu compañía, probablemente hay un peso para ser más emprendedor dentro de la compañía para la que ya trabajas. Así que probablemente hay que esperar para empezar una nueva división de tu compañía, empezar un proyecto y obtener esa experiencia de emprendedor, así que cuando sientas que estás listo podrías ir y hacerlo.

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― ¿Necesitas sentirlo en el estómago?

― Así es… y definitivamente no deberías empezar tu propia compañía pensando en: “Oh, aquí hay un hueco en el mercado, lo voy a hacer y haré mucho dinero de forma rápida”. Ser un emprendedor es muy difícil, escuchamos en los medios acerca de las grandes compañías, pero no escucha­mos sobre el 99% de compañías que van a bancarrota. La única razón para ser em­prendedor es la pasión, debes despertarte cada mañana y sentir que no hay nada en el mundo que preferirías estar haciendo que “mi negocio”, porque cuando los tiem­pos se pongan difíciles será esa pasión de emprendedor la que será capaz de moverte más allá.

 

― Cuando decidiste lanzar tu propia compañía, ¿cuál fue la transición que hiciste?

― La transición fue muy difícil, al principio tuve que pensar en mi propia marca y construir mis clientes. También tuve que pensar cuál era la cultura de mi compañía, cuál era mi misión. De hecho, hice lo que llamamos en Silicon Valley pivoted, que es cuando inicias con tu compañía pensando que harás algo y terminas haciendo algo completamente diferente. Así que cuando empecé Zuckerberg Media pensé que sería como una agencia y ayudaría a los clien­tes con sus estrategias de social media; y estaba teniendo un gran negocio, cientos de clientes, pero no lo amaba, no amaba estar en el negocio de servicio al cliente.

 

― Al final tenías un jefe…

― Es cierto, así que lo que amaba era crear mi propiedad intelectual, y me encontré que en todos mis tiempos libres, cuando no estaba con clientes, estaba escribiendo, creando, haciendo todas estas cosas, así que finalmente me vi y pensé: “¿Por qué estoy pasando todo mi tiempo en servicio al cliente si esto es lo que quiero hacer?” Y ahora mi negocio está 100% enfocado en crear, en construir contenidos originales.

 

― Hay un montón de ideas en temas como redes sociales, contenido, marketing de contenidos, ¿pero para el futuro qué estás viendo?

― Creo que las aplicaciones son muy difíciles, hay mucho ruido, hay millones de aplica­ciones en la App Store y a menos de que tengas un presupuesto muy grande para marketing o de alguna manera te vuelvas viral es realmente difícil despegar para una aplicación. A mí me gustan las emprende­doras que resuelven un problema en sus propias vidas –no sólo problemas falsos que sólo el .00001% del mundo tiene– y que están creando una solución para ello.

 

― Creadores…

― Así es, creadores, inventores, me encanta lo que las mamás dicen… Una de las mamás de nuestro show, que es madre soltera y profesora de escuela, inventó esta tecno­logía donde si tomas cualquier botella de agua, que puedes comprar en cualquier lado, la puedes convertir en un biberón con leche fórmula sólo colocando algo en la boquilla. Y cosas como ésas son las que realmente resuelven problemas para gente de todo el mundo, y eso es en lo que estoy interesada. De hecho, pronto lanzaré un nuevo programa de televisión, tengo ahora tres programas de televisión este año, en el canal de compras a domicilio en Estados Unidos. Y básicamente lo que estoy ha­ciendo es encontrar a estas emprendedoras de todo el mundo, especialmente mujeres, y luego traerlas al canal de compras a domicilio para vender sus productos por televisión.

 

― Háblame un poco de las actividades de la gente de Silicon Valley.

― Creo que en Silicon Valley, muy proba­blemente en finanzas y en algunas otras subculturas de negocios del mundo, tienen esta reputación de una actitud hardcore, ya que las personas tratan de estar una adelante de la otra. Cosas como: “Te voy a escribir a las dos de la mañana y tienes que mostrarme qué tan hardcore eres respon­diéndome a las 2 de la mañana con dos minutos”. Descubrí que había muchas acti­vidades que eran como hobbies aprobados que la gente podía hacer, como si estabas corriendo triatlones o Ironman entonces era bueno, eras hardcore. Yo encontré que a veces era complicado ser un amante de las artes, porque el arte no es considerado como hardcore en ningún lado… y estaba considerado como algo a lo que no valía la pena invertirle tiempo en vez de trabajar, trabajar y trabajar. Y eventualmente me sentí… amé mi tiempo en Silicon Valley, pero hay un tiempo y un espacio en nues­tras vidas para trabajar duramente, pero luego sentí que realmente extrañaba tener a las artes en mi vida, esa parte que nutre mi alma. Y luego cuando tuve la oportu­nidad de unirme al consejo del American Theatre Wing que involucraba los premios Tonys, parecía ser el momento perfecto para mudarme a Nueva York y traer eso de vuelta a mi vida.

 

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