Una combinación de desaceleración/recesión económica en nuestros principales mercados, aunado a un tipo de cambio menos competitivo por el ‘súper peso’, genera dolores de cabeza para algunos exportadores que están viendo sus mercados foráneos desaparecer.

 

Los países que conforman el mundo desarrollado llevan varios años experimentando débiles tasas de crecimiento económico, y para ilustrar que el problema continúa podemos señalar que en el cuarto trimestre de 2012 la economía estadounidense creció en su Producto Interno Bruto apenas 2.2% anualizado, mientras que la Unión Europea (17 países) en el mismo periodo cayó 0.9% con respecto al mismo trimestre de 2011.

El mencionar esto es importante, ya que en 2012 el 83.5% de nuestras exportaciones tuvieron como destino Estados Unidos y la Unión Europea, y por lo tanto los ajustes a la baja en su ritmo de crecimiento impactan directamente a nuestro país de forma negativa a través del sector externo.

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De hecho ya se dio una fuerte desaceleración del comercio internacional de nuestro país, ya que de acuerdo a información publicada por el INEGI en enero de 2013 las exportaciones hacía Estados Unidos crecieron apenas 2.2% anualizado, mientras que las exportaciones totales de nuestro país aumentaron un magro 0.04%. Y si bien estos datos por sí solos pudieran no indicar una tendencia, si se vuelven más preocupantes al mencionar que en diciembre de 2012 las exportaciones a nuestro vecino del norte todavía crecían a un 5.2% anualizado, mientras que las exportaciones totales aumentaron 3.6%.

Así, este freno en el sector exportador nacional debe preocupar a las autoridades del gobierno federal y motivarlas a implementar mecanismos de fomento al comercio exterior que sean más audaces y efectivos, ya que el sector exportador nacional ahora en día no sólo enfrenta la desaceleración económica mundial antes mencionada, sino que además debe preocuparse por un superpeso que daña la competitividad de todos los productos hechos en México (ya sean para exportación o no).

Veamos qué sucede actualmente: hace un año, el 15 de marzo de 2012, un dólar costaba $12.6690 pesos y el mismo día de este 2013 cuesta $12.4310, lo que implica que en el último año el dólar bajó 1.88%. Esto de entrada pudiera no parecer un porcentaje elevado como para considerar que México ha perdido mucha competitividad por el factor tipo de cambio; sin embargo, la realidad es que al tomar en consideración la inflación en el periodo podemos ver que la pérdida de competitividad si ha sido importante.

De acuerdo al INEGI, la inflación en México en el periodo de febrero de 2012 al mismo mes de 2013 fue de 3.55%, lo que significa que en el último año los productos mexicanos se encarecieron en dólares en 5.53%.  ¿De dónde sale esta cifra? Lo explicamos con un sencillo ejemplo:

Supongamos que el 15 de marzo de 2012 una camisa podía ser fabricada en México con un costo de 100 pesos, y que el tipo de cambio vigente ese día era de 12.6690 pesos por dólar, lo que significa que el costo de producción en dólares es de 7.89 USD. Un año después, el 15 de marzo de 2013 esa misma camisa ahora cuesta producirla 103.55 pesos, pero con un tipo de cambio de 12.431 pesos por dólar, pues el costo de producción en dólares es de 8.33 USD, por lo que este fabricante ya está produciendo un bien 5.53% más caro que hace un año y por lo tanto perdió competitividad.

Es verdad que alguien puede argumentar que este porcentaje de aumento no es demasiado elevado ni sea algo por lo cual debamos preocuparnos; pero quien sabe de negocios internacionales sabe que un porcentaje de incremento en los costos de producción en dólares de 5.53% en tan sólo un año puede ser suficiente para quedar fuera de mercado. Y lo peor es que la expectativa en este momento es en el sentido de que el peso seguirá fortaleciéndose frente al dólar, por lo que de ser esto cierto el porcentaje de aumento en los costos de producción en dólares seguirá creciendo para los fabricantes mexicanos a menos de que los puedan contrarrestar con aumentos de productividad (algo complicado en el corto plazo).

Así, una combinación de desaceleración/recesión económica en nuestros principales mercados, aunado a un tipo de cambio menos competitivo por el superpeso, genera dolores de cabeza para algunos exportadores que están viendo sus mercados foráneos desaparecer.

Es por lo anterior que debemos insistir con la autoridad para que implemente raídamente políticas de apoyo a la planta manufacturera nacional, y en especial para el sector exportador, ya que de lo contrario, si se nos caen las exportaciones como en 2009, sufriremos irremediablemente una caída de nuestra producción y empleo.

Es verdad que ahora en día son pocos los analistas o editorialistas que han manifestado su preocupación por el tipo de cambio, ya que actualmente México atraviesa por una buena etapa de crecimiento macroeconómico y las perspectivas son de que este año creceremos cerca de un 3.5% (porcentaje envidiable para la mayoría de los países miembros de la OCDE). Y también es verdad que hay un buen momentum en la economía derivado de que se anticipa una reforma a las telecomunicaciones, una reforma energética y también una fiscal con IVA a los alimentos y medicinas, lo que generará mayores flujos de inversión extranjera directa y también fortalecerá la posición del gobierno federal frente a sus compromisos de deuda.

Sin embargo, por estar viendo estos elementos positivos, no debemos dejar de atender algo fundamental como lo es la planta manufacturera nacional y en especial el sector exportador, que ya de entrada inició el 2013 paralizado. Por todo lo anterior, esperemos anuncios importantes de apoyos por parte de la Secretaría de Economía y Proméxico pronto en beneficio de la producción y empleos nacionales.

 

 

Contacto:

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@alejandrogomezt

 

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