La industria química podría experimentar mayores desabastos en los insumos que requiere, lo que le restaría competitividad y le haría más dependiente del extranjero.

 

 

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La reducción que el proyecto de presupuesto 2016 contempla para Petróleos Mexicanos (Pemex) puede ocasionar un desabasto de materia prima para la industria química en México, aseguró Miguel Benedetto, director general de la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ).

“Nosotros lo que vemos con preocupación es un posible segundo recorte, que depende cuándo y cómo se da y cuáles fueran los montos a recortar”, dice el directivo al terminar su participación en un foro organizado por la firma Braskem-Idesa.

El presupuesto de Pemex se reduciría el próximo año 61.5% en comparación con 2015. La inversión física sufriría una reducción de 17%, al pasar de 366,000 a 304,000 millones de pesos (mdp), porcentaje que toma en cuenta la última reducción hecha a la empresa productiva del Estado.

Miguel Benedetto reconoce que este año han existido problemas de proveeduría que la industria espera que no se incrementen durante 2016.

“Creemos que Pemex es muy importante y que siga siendo la palanca de desarrollo nacional”, aseguró el ejecutivo.

Hoy, Pemex se mantiene como el único proveedor de materias primas del sector petroquímico en México, por lo que la falta de producción en alguno de sus negocios provocaría efectos adversos para la industria.

Frente a este panorama, el aumento de las importaciones es una realidad. El incremento de materias primas alcanza hasta un avance de 7%.

“Quisiéramos que Pemex retomará su papel de un proveedor, el cual puede satisfacer los requerimientos actuales de la industria”, dijo.

El desabasto se ha dado en diversas materias primas y volúmenes que en algunos casos rondan una reducción de 25%, como es el caso de amoníaco y derivados de etileno.

En este sentido, la reforma energética permite impulsar a la industria a través de tres estrategias: incentivo en la extracción de petróleo por parte de la iniciativa privada, el impulso a las operaciones extractivas de Pemex y aprovechar la figura de las Asociaciones Público Privadas (APP). Aunque muchos de los cambios legales en el sector energético aún no se aplican.

El directivo asegura que se encuentra a la expectativa de las licitaciones para conocer el abasto que tendrá el país, ya que en caso de no despertar el interés de las empresas analizarían nuevas opciones de abastecimiento.

“Estamos convencidos de que no podemos ser una industria con los recursos energéticos que tenemos, la cual depende en un 82% de las importaciones y no se va a importar la materia prima”, explicó el empresario.

El déficit de la balanza comercial del sector se incrementó 6.5% durante el primer trimestre de este año, lo que se traduce en 4,728 mdd. En comparación con el mismo periodo de 2014 representa un alza de 287 mdd, de acuerdo con cifras de la ANIQ.

Los planes de Benedetto y los empresarios que representa pueden estar en riesgo.  La ANIQ espera que en 2020 la participación de la industria química alcance un3.8% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, mientras que la industria que tuvo una participación de 1.4% en 2013 y su aportación a las industrias manufactureras fue de 8.7%, de acuerdo con datos de la asociación.

“Estaríamos dejando de darle valor a los hidrocarburos, estamos dejando al país sin oportunidades de empleo, impuestos y una derrama económica que a todos nos conviene. Eso es lo que queremos hacer”, dijo el representante de la ANIQ.

 

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