Se acordó la creación de una red de agencias anticorrupción. Su propósito, en general, es negar refugio a cualquier persona involucrada en actos de corrupción.

 

 

Sin duda, uno de los problemas más serios que enfrentan los países alrededor del mundo, en mayor o menor medida, es el relacionado con los altos índices de corrupción que padecen, situación que tiene efectos negativos directos en sus economías, así como en la pérdida de oportunidades y riesgos en la seguridad de sus ciudadanos, , entre otros.

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La palabra corrupción la escuchamos con frecuencia, pero ¿qué debemos entender por dicha actividad ilícita, estimado lector? De acuerdo con el portal de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), “la corrupción es un complejo fenómeno social, político y económico que afecta a todos los países del mundo. En diferentes contextos, la corrupción perjudica a las instituciones democráticas, desacelera el desarrollo económico y contribuye para la inestabilidad política. La corrupción destruye las bases de las instituciones democráticas al distorsionar los procesos electorales, socavando el imperio de la ley y deslegitimando la burocracia…

“El concepto de corrupción es amplio. Incluye soborno, fraude, apropiación indebida u otras formas de desviación de recursos por un funcionario público, pero no es limitado a ello. La corrupción también puede ocurrir en los casos de nepotismo, extorsión, tráfico de influencias, uso indebido de información privilegiada para fines personales y la compra y venta de las decisiones judiciales, entre varias otras prácticas.”

Transparencia Internacional define la corrupción como “el mal uso del poder encomendado para obtener beneficios privados”. Esta definición incluye tres elementos:

  • El mal uso del poder.
  • Un poder encomendado, es decir, que puede estar en el sector público o privado.
  • Un beneficio privado, que no necesariamente se limita a beneficios personales para quien hace mal uso del poder, sino que puede incluir a miembros de su familia o amigos.

Los conceptos arriba mencionados nos llevan a reflexionar sobre la gran necesidad de lograr establecer mecanismos eficaces para prevenir, denunciar y combatir la corrupción en nuestros países, situación que es sencillo mencionar aunque difícil de concretar. El problema tiene diferentes variables que incluyen, entre otras, situaciones culturales y éticas, así como deficiencia en el diseño de controles para la ejecución de políticas públicas que tienen como efecto el que existan funcionarios corruptos, y ciudadanos que fomentan, participan o toleran dichas actividades.

Durante la semana pasada, los ministros que participan en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) acordaron la creación de una red de agencias anticorrupción y de aplicación de la ley (ACT-NET). El propósito del acuerdo, en términos generales, es negar refugio a cualquier persona involucrada en actos de corrupción. Se va a profundizar en la cooperación internacional, intercambio de información e inteligencia, así como en compartir experiencias entre agencias anticorrupción y de aplicación de la ley de las economías miembros de APEC a través de ACT-NET y otras plataformas.

En nuestra región existen mecanismos internacionales de monitoreo como el de Seguimiento de la Implementación de la Convención Interamericana contra la Corrupción (MESICIC), un instrumento de carácter intergubernamental establecido en el marco de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para apoyar a los Estados que son parte del mismo en la implementación de las disposiciones de la Convención, mediante un proceso de evaluaciones recíprocas y en condiciones de igualdad, en donde se formulan recomendaciones específicas con relación a las áreas en que existan vacíos o requieran mayores avances. El análisis de los informes por país resulta muy recomendable, amigo lector.

Todo esfuerzo que se haga, como el de la APEC, para prevenir y combatir la corrupción siempre es bienvenido; una red internacional de agencias anticorrupción y de aplicación de la ley (ACT-NET) me parece una excelente iniciativa. Sería de mucho beneficio el que dicha red, incluida la participación de la sociedad civil, se extienda a todos los países del orbe, a fin de que exista un frente común contra la corrupción. Ludwig von Mises, economista austriaco, dijo: “La corrupción es un mal inherente a todo gobierno que no está controlado por la opinión pública.” ¿Qué opinas, estimado lector?

 

 

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