Seria afirmación es decir que un producto es el mejor de un lugar, y después de semanas de pensarlo me atrevo a decirlo: en la Ciudad de México existe un restaurante de comida china que sin duda ofrece el mejor pato de la capital.

 

 

Por azares del destino, acudí a una reunión en un lugar ubicado justo antes de entrar a la zona corporativa de Santa Fe, y así, rodeado de oficinas pero de difícil acceso a simple vista, se encuentra The Red Duck, un lugar que desde que lo pisé me invitó a recomendarlo.

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¿Qué tiene de especial The Red Duck como para sugerir que se visite? Algo muy sencillo, que es su principal fortaleza: es un lugar que se puede convertir en lo que el comensal quiera. ¿A qué me refiero? Si la intención es pasar una tarde o una noche en la que el objetivo sea comer platillos exquisitos, tomar una buena botella de vino y usar la terraza para ver gente y ser visto, aquí es posible. Si el plan es tener una cita de negocios en la que los convocados no quieran ser molestados o interrumpidos, es posible acceder a uno de sus salones y ahí tener la privacidad necesaria. Si la intención es celebrar una ocasión especial íntima e incluso si quien acude no quiere de ninguna manera que se sepa que está ahí, se puede ingresar a través del helipuerto y así no ser molestado.

Pero además de estas facilidades, lo que convierte a The Red Duck en un punto básico para los sibaritas capitalinos es su menú. Aquí se demuestra que servir buena comida china es todo un arte. Sin temor a exagerar puedo decir que aunque seguro muchos han probado ya los platos característicos de ese país, hasta que no estén sentados a la mesa en The Red Duck no entenderán completamente porqué es una de las mejores cocinas del mundo.

Ir y probar los rollos primavera de camarón, el arroz con espárragos y la sopa hot & sour como preámbulo podría parecer suficiente, pero en definitiva el momento estelar llega cuando aparece en la mesa el pato Pekín, platillo estrella que resulta imposible describir, pues su presentación y sabor es simplemente perfecto. Preparado por el chef Man Ho Edmund Wong, quien ha tenido una importante trayectoria en distintos restaurantes high-end del mismo corte a nivel mundial e incluso cortado y servido en la mesa por él, la oportunidad de degustar este plato es el gancho perfecto para estar condenados a regresar a la menor provocación.

La relación precio-calidad es justa, el servicio va mucho más allá de lo que se ofrece en un restaurante de su tipo y visitar de The Red Duck se convierte en una experiencia completa.

 

Reforma 2620, planta baja

Colonia Lomas Altas, México, DF

Tel. (55) 2591 8963

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @mariagiuseppina

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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