Después de leer el debate entre las mentes más críticas en relación con el Metaverso; un concepto que no es nuevo pero que puso en la agenda digital Mark Zuckerberg, con el reciente anuncio del cambio de marca de Facebook a Meta, para enfocarse en el desarrollo de su propio Metaverso, he llegado a varias conclusiones, pero hay una en particular que logré validar: la idea de que el humano eventualmente será capaz de desarrollar artificialmente el pensamiento paralelo, rompiendo la barrera natural del pensamiento en serie.

La sabiduría popular nos ha enseñado que las mujeres tienen la capacidad de ser multitarea, (multitasking). Pues técnicamente se puede decir que en ciertas condiciones dan la percepción de serlo. Según un estudio publicado en el diario científico BMC por un grupo de psicólogos del Reino Unido, descubrieron que a ambos sexos se nos dificulta el intercambio de prioridades simultáneas, solamente que los hombres en promedio sufren más para hacerlo. Las mujeres y hombres tienen capacidades similares cuando se les asigna una tarea a la vez (en serie), pero cuando las tareas se mezclan en forma concurrente, hay una clara ventaja de las mujeres (en paralelo).

La realidad es que lo que llamamos “multitarea” no lo es, los humanos no somos capaces de enfocar nuestra conciencia en dos cosas al mismo tiempo. No me refiero a la capacidad de percibir y almacenar estímulos simultáneos, eso sí sucede y nuestro cerebro es muy eficiente para ello, el problema es que no podemos enfocar nuestro pensamiento en dos cosas a la vez. Lo que nosotros vemos como capacidad de ser multitarea, no es más que una ilusión creada por el intercambio, casi instantáneo del enfoque en un sentido o en otro, y según el estudio del Reino Unido, las mujeres son mejores para eso que los hombres.

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Alguna vez en una conferencia, en la que mi tesis era que los desarrolladores de inteligencia artificial deberían apostar por aumentar las capacidades de los humanos y no de reemplazarlas, me hicieron una pregunta que cambiaría mi vida, no por la pregunta en sí, sino por la perspectiva que di con mi respuesta: “¿Cuál sería la capacidad que me gustaría que me diera la inteligencia artificial?”, mi respuesta fue: “El Santo Grial para mejorar nuestra capacidad humana, el máximo super poder que podría desear que me otorgara la tecnología, sería el poder de enfocar mi atención en más de una tarea a la vez”.

Imaginen ustedes un lugar virtual, que para efectos de este escrito llamaremos Metaverso, y se nos otorgara el poder de romper la barrera física del enfoque en serie y fuéramos capaces de concentrarnos en más de una cosa al mismo tiempo en forma paralela. Esto es, que se nos diera la posibilidad de ocuparnos de todos nuestros aspectos humanos en forma simultánea, tener tiempo para la familia, amigos; atender nuestros temas financieros, de aprendizaje; agregar valor en el trabajo. Ahora imaginemos que esto no se limitara a nosotros, sino que esta característica se ampliara a nuestros conocidos, compañeros, amigos y familiares, en forma síncrona. Seríamos todos para uno y uno para todos.

El poder de la “omni-atención”, sin duda, nos haría una especie de súper humanos conectados a una realidad virtual, a través de dispositivos externos a nosotros e implantes internos, que nos permitirían escalar exponencialmente nuestra trascendencia sin tener que esperar a la evolución o mutación natural, solo tendríamos que desarrollar el hardware y software necesario para ello. Si esto se logra, es un hecho que los avances no se frenarían en la “omni-atención”, este avance abre la posibilidad de pensar en otras aplicaciones que siempre hemos divinizado como humanos.

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El escape del mundo análogo o electrónico se está logrando gracias al dominio del entorno virtual. Como humanidad cada vez conquistamos más terreno de la tecnología digital, lo que nos pone hoy ante las puertas del Metaverso. Ese lugar que nos permitirá conquistar la “omni-atención” y eventualmente nos llevará a la omnipresencia; cuando logremos la omnipresencia digital el siguiente paso será la omnisciencia; que inevitablemente nos creará el espejismo de la omnipotencia, al menos dentro de la realidad virtual creada por nosotros, para nosotros. Bajo este escenario, seríamos el orgullo de Charles Darwin, una especie capaz de acelerar su propia evolución gracias a sus avances tecnológicos.

No sé si estarán de acuerdo conmigo, pero esto se parece cada vez más a un mundo en el que los superpoderes adquiridos por la tecnología nos alejan de la respuesta a la pregunta fundamental: “¿Para qué estamos aquí?”.

Ya que cada vez que nos conectemos a ese potencial Metaverso, estaremos echando una mirada más cercana al ‘Aleph’, con los riesgos que eso conlleva. El principio de la distopía virtual.

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*Javier Murillo es Ingeniero electrónico e informático mexicano, especialista en analítica de datos y maestro en ciberseguridad.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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