El 2020 nos recordó que somos una sola humanidad. La preocupación por perder a un ser amado a causa de esta pandemia se siente lo mismo en Estambul que en Nueva York, el hartazgo por el encierro y el distanciamiento social se advierte igual en Paris que en Melbourne, y la esperanza de por fin ver la luz al final del túnel, al saber que hay al menos tres vacunas eficaces en el mercado, se percibe tanto en Johannesburgo como en Ciudad de México.

La vacuna pareciera ser el principio del fin del pandemonio, que nos ha arrancado la vida de seres queridos, nos ha mantenido aislados socialmente y ha debilitado nuestras economías. Pero seamos claros, la mera existencia de la vacuna no es la solución global al problema, el virus no respeta fronteras por lo que se requiere de una distribución rápida y general de la misma, para que la humanidad en su conjunto logre dejar atrás este negro momento de la historia.

Los liderazgos globales han hablado de la importancia de que la vacuna contra la Covid-19 sea un “bien público universal”, desgraciadamente la realidad que se asoma es otra. De acuerdo a la Universidad de Duke, casi cuatro mil millones de dosis de candidatas a vacunas Covid-19 ya forman parte de acuerdos bilaterales de compra anticipada que involucran principalmente a países de altos ingresos. Y la alianza “Vacuna del Pueblo” (integrada por Amnistía Internacional, Frontline AIDS, Global Justice Now y Oxfam) advierte que los países ricos, que representan sólo el 14% de la población mundial, ya han adquirido el 53% de las candidatas a vacunas más viables, acumulando suficientes dosis para vacunar tres veces a toda su población antes del final de 2021. Mientras tanto, 9 de cada 10 personas en al menos 70 países de bajos ingresos corren el riesgo de no poder vacunarse contra Covid-19 en 2021.

En un estudio recientemente publicado por la Universidad Northeastern, que estudia el vínculo entre el acceso a la vacuna y la mortalidad por Covid-19, los investigadores modelaron dos escenarios. El primero analiza lo que sucedería si 50 países ricos monopolizaran las primeras dos mil millones de dosis de vacuna. En el segundo, la vacuna se distribuye equitativamente en función de la población de un país y no de su capacidad adquisitiva. En la primera hipótesis, las muertes por Covid-19 se reducirían en 33% en todo el mundo. Con una participación justa, la disminución alcanzaría el 61%. Si bien este escenario puede parecer idealista, sirve para ilustrar los nefastos efectos que puede tener una distribución global de la vacuna tan desigual como la que estamos observando.

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Al inicio de la crisis sanitaria, la idea de la comunidad internacional era crear un mecanismo global que ayudara a movilizar recursos y permitir adquisiciones mancomunadas. Una de las iniciativas surgidas de este ánimo fue el Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (Covax) un plan, impulsado en parte por la Organización Mundial de la Salud y del cual México forma parte, que busca garantizar un acceso justo y equitativo a las vacunas para todos los países. A través de este mecanismo aquellos países con menores recursos financieros disponen de una suerte de acceso o compromiso de compra anticipado (AMC por sus siglas en inglés) financiado mediante fondos para el desarrollo.

Hasta ahora, Covax ha adquirido apenas 700 millones de dosis y ya se encuentra limitado para nuevas adquisiciones por falta de disponibilidad de vacunas. Si los países de altos ingresos siguen participando en lo que se ha dado en llamar “vacunacionalismo”, la mayoría de las personas en países de bajos ingresos tendrán que esperar hasta 2024 para ser vacunadas. Si a esto agregamos las complicaciones que tendrán los países de renta baja para manejar aquellas vacunas que requieran cadenas de temperatura fría (por debajo de los -70°C), el escenario se complica aún mas.

Ante este colosal reto, una de las pocas opciones que están en la mesa para aumentar la capacidad de producción y distribución de la vacuna, que amerita ser valorada a fondo por la comunidad internacional, es la propuesta hecha por Sudáfrica y la India ante la Organización Mundial del Comercio. La moción, apoyada por cerca de 100 de los 164 países miembros de la OMC, propone una eliminación temporal de algunos de los “Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio” (TRIPS por sus siglas en ingles), con el fin de eliminar obstáculos para permitir que un mayor número de países puedan participar en la elaboración de la vacuna e incluso disminuir el costo de la misma.

De aprobarse esta medida, se generaría presión sobre la industria farmacéutica para compartir su conocimiento y tecnología. México, Australia, Canadá y Chile han presentado una postura común de inicio renuente a la propuesta, pero que argumenta que la misma merece “mayor reflexión y consideración significativa”. Un momento de definición crucial para el mundo requiere de decisiones a la medida de la adversidad, el imperativo moral debe ser salvar vidas humanas.

Hace poco más de 100 años, el 15 de abril de 1912, el hundimiento del Titanic dejó en evidencia que la desigualdad de ingresos podría hacer la diferencia entre vivir o morir. El Titanic llevaba a bordo 2,223 pasajeros, de los cuales 1,517 murieron. La mayor perdida de vidas fue de pasajeros que viajaban en tercera clase, entre otras cosas por que la reja que separaba la segunda y tercera clase fue cerrada evitando que quienes viajaban en tercera clase pudieran escapar. Mientras que aquellos que viajaban en primera clase contaron con mayores posibilidades de sobrevivir gracias a estar más cerca de la cubierta del barco donde se encontraban los barcos salvavidas. Hagamos todo lo posible para que más de un siglo después no se repita, ahora a nivel global, esta triste historia.

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Contacto:

Brenda Estefan, actualmente es consultora independiente en temas internacionales como análisis de riesgo, prospectiva de escenarios políticos y económicos, migración y tratados comerciales. Su amplia experiencia le permite analizar la posición de México en el mundo y su relación con países más allá del eje de Norteamérica.

Twitter: @B_Estefan

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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